El venezolano Ricardo Hausmann creó en Harvard el Laboratorio de Crecimiento, su experiencia como ministro de Planificación del Gobierno de Carlos Andrés Pérez y su paso por el Banco Interamericano de Desarrollo le sirvieron para venderle un sueño a esa prestigiosa universidad: “Que las políticas públicas sean a la economía lo que la medicina es a la biología”.
Colombia en varias oportunidades ha sido “paciente” de su laboratorio y por eso conoce detalles de los esfuerzos que ha hecho el país por crecer.
Hablamos con él en su paso por Colombia, durante la Convención de Asobancaria que se realizó la semana pasada en Cartagena.
Usted dio un dato abrumador, que Colombia comparado con China en 1990 era 5 veces más rica Colombia que China, pero en 2019, hace unos pocos años, ya era 20% más pobre Colombia que China, ¿qué pasó ahí?
“Que a lo largo de 30 años Colombia estuvo creciendo en términos per cápita, en el orden del 1% y China estuvo creciendo en ese periodo en el orden del 7% y el 8%. Esa es una de las razones por las cuales el crecimiento es tan importante porque de un año al otro no se ve, pero en una generación a la otra hace toda la diferencia del mundo”.
Y usted también ponía un poco en tela de juicio el tema del decrecimiento, no sé si conoce la polémica que se ha dado porque la ministra de Minas y Energía en algún momento dijo que teníamos era que decrecer. ¿En este, en el contexto colombiano, usted le apuesta más al crecimiento?
“Los colombianos tienen hoy un salario promedio de $1,7 millones de pesos al mes, pongámosle $2 millones, en Estados Unidos, el salario promedio mensual está no sé, en $25 millones. Para pasar de $2 millones a $25 millones hay que crecer mucho, hay que crecer 10 veces; entonces hay un sendero de crecimiento que te lleva de 2 a 25. Pero decrecer significa ir de 2 para abajo. Entiendo que puede haber un debate y esta idea del decrecimiento es un tema que algunos ambientalistas han planteado a nivel mundial, yo creo que tener ese debate en Estados Unidos, tener ese debate en Lovaina es una cosa, tener ese debate en Colombia me parece que es una cosa muy distinta, yo no me imagino que una gran mayoría colombianos que estén dispuestos a renunciar algún día a tener niveles de ingreso, no iguales, pero en el orden de magnitud del nivel de ingresos que hay en Europa o en Estados Unidos”.
Usted que conoce Colombia y entiende esas brechas, ¿cómo ve el crecimiento del país?
“Había una teoría del desarrollo que decía, mira si tú te enfocas en las cosas fundamentales, el resto se ocupa de ello. O sea, si tú te enfocas en ofrecer salud, pues van a mejorar los resultados de la salud, la gente va a ser más productiva porque es más sana. Además, si les das educación, entonces van a tener más capacidades humanas individuales para ser más productivos. Si los pones en un contexto urbano, van a poder beneficiarse de la interacción con los demás, de un mercado laboral más amplio. Si empoderas a las mujeres, entonces vas a poder usar a toda tu gente y no solamente a la mitad de tu gente. Si haces todas esas cosas, el crecimiento se ocupa de sí mismo.
Lo cierto es que a Colombia le ha ido muy bien en todas las tareas: tiene la expectativa de vida 2% por encima de Estados Unidos y la misma tasa de fertilidad. En Colombia, la participación universitaria en el año 90 era 1/5 de Estados Unidos y ahora es de 2/3 partes. Pero la brecha de ingresos no se ha cerrado y eso nos hace pensar que hay algo que falta en el cuento del crecimiento”.
Si en todas esas tareas nos va bien, ¿cómo interpreta lo del estallido social?
“El estallido social es consecuencia de una economía que ha progresado, pero no mucho ni muy rápidamente. Creo que lo que está faltando es más dinamismo económico y el dinamismo económico viene de aprender a hacer cosas que uno no sabía hacer antes y aprender a hacer mejor las cosas que uno hacía antes”.
En el caso de Colombia, ¿qué?
“Sería bueno que empecemos por el caso de China. Este país en el año 90 producía ropa y juguetes. Ahora es el primer exportador de televisores, de computadoras, de teléfonos celulares, de trenes de alta velocidad, entonces han aprendido a hacer muchísimas más cosas y a volverse muy buenos en esas cosas, al punto de poder vendérselas bien al resto del mundo.
Ahora, Colombia pasó de producir café a producir café, carbón, petróleo y pare de contar. Pura materia prima, donde lo central, que ya hacerla está bien, o sea, no tengo nada en contra de las materias primas, pero refleja que no ha aprendido a hacer muchas más cosas, o si esas otras cosas que aprendió a hacer no las hace lo suficientemente bien como para exportar, y eso se expresa en las ventas al exterior del país, que son sorprendentemente bajas.
Cuando los países crecen típicamente, las exportaciones crecen un 30% más rápido que la economía. Digamos si la economía crece al 10%, las exportaciones crecen al 13% o al 14%. En Colombia las exportaciones han crecido igual o menos que el PIB y arrancaron siendo pequeñas. Entonces no han tenido mucho dinamismo. Eso hace que los dólares sean relativamente más escasos y eso hace que los salarios en dólares sean bajos, entonces esos $2 millones ($1,7 millones) se traduce en 400 dólares al mes”.
¿Qué cosas distintas hicieron los chinos?
“En China, hay un solo partido político, pero existe competencia interna dentro de ese partido. Para convertirse en miembro del comité central, es necesario haber tenido un destacado desempeño como gobernador de provincia, alcalde, jefe de barrio, entre otros cargos. La clave para un buen desempeño en el gobierno es impulsar el crecimiento económico y generar empleos de calidad. Por lo tanto, el gobierno se enfoca en asegurar el crecimiento económico y lo mide como indicador de éxito.
El gobierno chino establece metas de crecimiento y hace todo lo posible para alcanzarlas. Esto ha creado un entorno muy atractivo para que las empresas se instalen en el país, con zonas industriales bien equipadas y conectadas a sistemas logísticos eficientes. También se han desarrollado infraestructuras de transporte urbano, como puertos, y se ha implementado una política habitacional sólida para garantizar que las personas tengan viviendas adecuadas y una buena comunicación.
En contraste, en América Latina se han enfrentado dificultades para vivir en las ciudades. Muchas personas deben pasar horas en el tráfico para llegar al trabajo, lo cual dificulta el empleo en empresas más modernas. Como resultado, una gran parte de la población trabaja por cuenta propia o en microempresas, con acceso limitado a mercados y oportunidades. Las empresas formales deben pagar salarios más altos para convencer a los trabajadores de que se desplacen durante largos períodos de tiempo hacia su lugar de trabajo.
¿Algún país latinoamericano le está pegando en algún puntito del crecimiento?
“México y Centroamérica están muy metidas en el sector manufacturero, allí Costa Rica, Panamá y República Dominicana han tenido muy buen crecimiento, y lo han hecho porque se han insertado en el mundo de alguna forma inteligente. Costa Rica empezó con Intel, se movió a equipos médicos y a software y entonces tiene una economía jalada por sus exportaciones cada vez más diversas y cada vez en áreas más complejas. República Dominicana no solamente tiene su sector turismo, que lo jala mucho, sino que además pasó en su manufactura de producir ropa a producir equipos médicos”.
Y Colombia, ¿qué? ¿Qué lectura hace usted de Colombia y del Gobierno de Gustavo Petro?
“Hay un chiste que dice que cuando inventaron el automóvil empezaron a darse los accidentes de tránsito, entonces Harvard inventó los límites de velocidad y el MIT inventó los cinturones de seguridad. ¿Quiere decir? Es una solución regulatoria y otro es una solución tecnológica. Yo creo que en Colombia siempre está hablando de temas regulatorios”.
¿Es mejor la solución tecnológica que la regulatoria?
“De pronto son buenos los límites de velocidad. ¿Pero hay soluciones tecnológicas a los problemas? Yo creo que en Colombia hace falta más énfasis en las cosas tecnológicas. Por ejemplo, en un mundo que se quiere descarbonizar, puede haber muchas oportunidades para Colombia, todas ellas tienen ciertas incertidumbres tecnológicas, ¿dónde están dándose los debates sobre por qué canal meterse? Por ejemplo, Colombia es un país en el trópico, es muy verde, quiere decir que no es tan bueno para producir energía solar, que eso se produce mejor en los desiertos, porque no llueve, no hay nubes; pero se puede generar mucha biomasa aquí porque es verde, se genera biomasa, la biomasa, captura carbón del aire de ahí sale la masa verde y eso se puede transformar en hidrocarburos y de pronto eso se puede transformar en combustible para avión. Pues, y eso puede tanto dinamizar el sector agrícola como dinamizar una cierta área manufacturera para producir esos combustibles verdes”.
¿Es costoso y es difícil?
“En Chile, por ejemplo, hay una Cámara de Hidrógeno verde, donde hay 50 empresas registradas, 8 de las cuales ya tienen plantas piloto y todas las demás están tratando de montar sus proyectos para poder ejecutarlo cuando los tengan aprobados. En Namibia hay una concesión que de lograr el cierre financiero será el 100% del PIB de Namibia”.
Precisamente, el presidente Gustavo Petro está en Alemania visitando unas plantas de hidrógeno Verde, un tema en el que empezó a trabajar el gobierno anterior. ¿Usted ve las energías verdes como una alternativa de desarrollo importante para Colombia?
“Yo creo que Colombia tiene que redefinir su rol. En un mundo que trata de descarbonizarse, a largo plazo no va a ser un rol de proveerle al mundo petróleo y carbón, pero entonces tiene que proveerle al mundo de otras cosas y esas cosas van a depender de que Colombia adopte tecnologías nuevas. Que no están hoy en Colombia y el proceso de hacerlo requiere mucha atención.
¿Cuáles son esas tecnologías?
“Todas, infinitas, todas las tecnologías, desde el entretenimiento, hasta las computadoras, hasta las medicinas, hasta los servicios médicos, hasta lo que tú quieras. Todos los países que crecen hacen muchas cosas y son buenos en muchas cosas y por lo tanto tienen un paquete de exportación muy diversificado porque aprendieron a hacer muchas cosas y hay muchas sinergias entre esas cosas. Los países que no logran esos niveles de desarrollo saben hacer pocas cosas y las pocas cosas que saben hacer tienden a ser cosas relativamente fáciles de hacer. Y como no son tan buenos, haciéndolas tienen que depender de alguna ventaja natural porque no hay ninguna ventaja social construida”.
El laboratorio de crecimiento
Ricardo Hausmann comparó su laboratorio de crecimiento en Harvard con un hospital universitario en el que se atienden los problemas de crecimiento de los países. “Nosotros tenemos pacientes de verdad, que son países con los que trabajamos, gobiernos nacionales, estados, ciudades y municipios; entrenamos a nuestra gente, tenemos 50 personas trabajando en el laboratorio, son si tú quieres y desarrollamos tecnologías, desarrollamos nuevas formas de diagnosticar y nuevas terapias. Colombia ha sido nuestro paciente muchas veces”.