Aunque el paisaje de la montaña cambió en ocho años por las toneladas de escombros, tierra y el paso del tiempo, el desmovilizado recordó y ubicó los sitios donde los paramilitares asesinaron y sepultaron a sus víctimas, hasta convertir una arenera de la comuna 13 en un cementerio.
Apenas la comisión judicial de la Fiscalía llegó al lugar para una inspección en busca de fosas comunes, el antiguo patrullero del bloque Cacique Nutibara de las Auc empezó a relatar cómo disputaron a sangre y fuego ese sector de Medellín con las milicias de la guerrilla y admitió que muchos desaparecidos yacen bajo metros de escombros.
"Aquí teníamos una base donde descansábamos tras los enfrentamientos con los milicianos", relató el desmovilizado luego de señalar una laguna, que los habitantes de la zona hablan como última morada de muchas víctimas.
Sin embargo el ex paramilitar negó que allí hubieran arrojado cuerpos porque "era donde nos bañábamos después de dos o tres días de combates".
A menos de un kilómetro del sitio, por una trocha, llegó la confirmación que esperaba la comisión judicial de uno de los hombres que delinquió en la comuna 13 y fue protagonista del horror que esconden La Arenera y La Escombrera.
Apuntando con el dedo a un sitio, el desmovilizado, detenido en una cárcel y postulado a Justicia y Paz, soltó su confesión: "Ahí se enterraron a cuatro, tres hombres y una mujer, junto a una quebrada que había cuando esto era puro monte".
Ni la quebrada ni los árboles existen ya. Al sitio, ubicado entre los barrios Eduardo Santos y El Salado, llegan a diario desde hace varios años filas de volquetas cargadas con toneladas de escombros, que con el paso de los años formaron una montaña.
Las cuatro víctimas fueron plagiadas de barrios de la comuna 13 y aledaños como Vallejuelos en 2002 y llevadas hasta la arenera para interrogarlos. "Ya saben lo que tienen que hacer con ellos", fue la orden que, según les dijo a los agentes de la Fiscalía, recibió de los jefes paramilitares de la zona, conocidos con los alias de "King Kong" y el "Negro Elkin".
Como estas víctimas, muchas personas plagiadas de las calles o sacadas a la fuerza de sus casas o negocios eran asesinadas en La Arenera y La Escombrera tras acusarlos de ser milicianos de la guerrilla, colaboradores o solo porque despertaban sospechas si eran desconocidos en el sector.
La comisión siguió su recorrido a otras zonas donde el ex paramilitar dijo que hay entre 15 y 20 cuerpos sepultados debajo de los desechos. Luego llegaron hasta unas viviendas en el sector de Barrio Nuevo, con su historia de horror.
"La gente las abandonó por miedo y las ocupamos. En una de esas se tuvo tres días a un comerciante que luego fue enterrado en el patio", recordó.
Su testimonio y la verificación en el terreno confirmaron una vez más la complejidad de una exhumación masiva, como lo reclaman víctimas y organizaciones de derechos humanos, que estiman en 150 las personas enterradas en ambos sectores. La Fiscalía tiene reportadas 60 víctimas de desaparición.
"Primero debíamos ubicar las zonas donde estarían las fosas y ese fue el motivo de esta diligencia. Pero son toneladas de escombros y se requiere tecnología y maquinaria pesada para las exhumaciones ", explicó el fiscal Albeiro Chavarro.
Aún es incierto cómo y cuándo se podría realizar una exhumación de tal magnitud.
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