Querido y conversado Javier Ignacio, He leído su Lomos de Sábalo y otros relatos , un libro muy amable de leer por sus metáforas y las situaciones que usted relata, que se alejan de la pornomiseria tan propia (y reiterativa) de la literatura colombiana actual. O no de la literatura sino de la escritura con rabia que promocionan las grandes editoriales, interesadas en vender morbo-papel y pensamiento light. Pero allá ellas, que con razón (en los últimos años no han encontrado un gran escritor) cada vez se desacreditan más. Así que vuelvo a su libro, querido amigo, que habla de las situaciones de la clase media, de los pequeños impactos, del mar, de los peces, de las fincas, de los centros comerciales y los que se reúnen a conversar mientras suenan canciones y se recuerdan películas. Porque la vida corre con lo simple, con los amores y desamores, con gente que se mira y habla sin mentir.
La literatura cuenta lo que pudo haber pasado y se hace preguntas en torno a lo que sucede, superando así a la anécdota (propia de otros géneros de escritura, las crónicas, por ejemplo) e ingresando en el mundo de la filosofía o al menos en el de la reflexión profunda. Y donde suceden más posibilidades de acontecimientos y preguntas es en la clase media que, como no está metida en líos severos ni elabora esquizofrenias complejas, vive de manera más lenta y, por eso, tiene más espacios narrativos. En este punto, su literatura, Javier, tiene muchos aciertos. A usted le interesan la pesca, las vacaciones, las salidas en la noche, la convivencia con otras personas, los celulares, las estanterías, los trabajadores, los profesionales, los técnicos, los soñadores, los utopistas, los que preparan cocteles, etc.
¿Qué hacen las personas jóvenes cuando están fuera de casa? ¿Cómo se da el proceso de ingreso a la edad madura? ¿Cuáles son las aventuras cotidianas sin necesidad de disparos y abuso de drogas? ¿Qué debe saber un hombre para que su vida no sea una rutina? ¿Sigue existiendo la naturaleza como espacio para sentirse vivo? ¿Es el amor una certidumbre? A estas preguntas les tiene usted una respuesta escrita en una prosa que se desenvuelve sin palabrería. Va directo al punto y, a veces con cierta ironía, coloca al lector en una especie de película que lo narra situándolo en la clase media, esa a la que pertenecemos tantos y en la que somos negados literariamente. Quizás nos tienen miedo porque (prácticamente) nos auto-gobernamos y nos apegamos a un pasado con principios, algunos valores conservadores y la posibilidad de irnos sin ser notados.
Javier Ignacio Saldarriaga Cadavid, escritor y abogado. Profesor de la Facultad de Comunicación social de la UPB. De su prosa me gusta el estilo policiaco, la rememoración de oficios perdidos y la furiosa actualidad tecnológica en la que vivimos. Nació en Medellín.
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