A pesar de la normativa colombiana que regula cómo y dónde botar estos desechos, falta mucha pedagogía en el país.
Un objeto tan cotidiano como una pila AA, puede contaminar hasta 3.000 litros de agua si al momento de botarse no se maneja de manera adecuada. Sin embargo, cuando de basura electrónica se trata, el panorama va mucho más allá de la simple batería con la que funciona el radio de la casa.
Cuando terminan su vida útil, celulares, televisores, lavadoras, planchas, computadores, cables, lámparas y hasta cámaras fotográficas, hacen parte de un conjunto de objetos que se convierten en fuentes de afectación para el ambiente y para la salud humana que se denominan Raee: Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos.
La razón principal por la que estos aparatos tecnológicos no deben terminar apilados en un relleno sanitario común y corriente, a la par...
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