x

Pico y Placa Medellín

viernes

0 y 6 

0 y 6

Pico y Placa Medellín

jueves

1 y 7 

1 y 7

Pico y Placa Medellín

miercoles

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

martes

2 y 8  

2 y 8

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

3 y 4  

3 y 4

language COL arrow_drop_down

Pinturas milenarias y ríos de colores: el Guaviare que se abre al mundo tras dejar atrás sus días violentos

Luego de ser uno de los territorios más golpeados por el conflicto armado, el departamento de Guaviare atraviesa desde 2016 una transformación sin precedentes y sus comunidades se han volcado al turismo de naturaleza.

  • La gigantesca colección de pinturas rupestres que están dispersas por múltiples formaciones rocosas de la Serranía de La Lindosa. FOTO: Juan Antonio Sánchez.
    La gigantesca colección de pinturas rupestres que están dispersas por múltiples formaciones rocosas de la Serranía de La Lindosa. FOTO: Juan Antonio Sánchez.
  • Río Caño Lajas, uno de los atractivos turísticos de Guaviare. FOTO: Juan Antonio Sánchez
    Río Caño Lajas, uno de los atractivos turísticos de Guaviare. FOTO: Juan Antonio Sánchez
  • Los Pozos Naturales están ubicados a 8 kilómetros de la capital del departamento, San José del Guaviare. Foto Juan Antonio Sánchez.
    Los Pozos Naturales están ubicados a 8 kilómetros de la capital del departamento, San José del Guaviare. Foto Juan Antonio Sánchez.
  • Formación rocosa de Ciudad de Piedra, uno de los atractivos turísticos de Guaviare. FOTO: Juan Antonio Sánchez Ocampo
    Formación rocosa de Ciudad de Piedra, uno de los atractivos turísticos de Guaviare. FOTO: Juan Antonio Sánchez Ocampo
  • Se presume que las pinturas rupestres de Guaviare tienen hasta 12.000 años de antigüedad. FOTO: Juan Antonio Sánchez
    Se presume que las pinturas rupestres de Guaviare tienen hasta 12.000 años de antigüedad. FOTO: Juan Antonio Sánchez
  • Panorámica del río Guayabero, a la altura del sector El Raudal. FOTO: Juan Antonio Sánchez.
    Panorámica del río Guayabero, a la altura del sector El Raudal. FOTO: Juan Antonio Sánchez.
  • Primates balanceándose sobre las copas de los árboles y alambrados hacen parte del paisaje cotidiano en el departamento del Guaviare. Foto Juan Antonio Sánchez.
    Primates balanceándose sobre las copas de los árboles y alambrados hacen parte del paisaje cotidiano en el departamento del Guaviare. Foto Juan Antonio Sánchez.
13 de octubre de 2024
bookmark

El zumbido de las hélices de un helicóptero era hasta hace poco más de siete años el sonido del infierno para Edison Pinto.

En cuestión segundos, su ya desaparecido entable cocalero enclavado en las montañas del Guaviare, en el que trabajaban entre 30 y 40 jornaleros, se convertía en un campo de batalla atestado de soldados y policías levantando sus rifles de asalto listos para abrir fuego.

Le puede interesar: El hombre que encontró el centro del mundo

Señalando una vieja columna de madera ennegrecida por el hollín y en la que todavía alcanzan a verse los rastros de un incendio que por poco la consume, Edison explica que la última vez que se vio envuelto en ese caos fue en 2016, cuando un escuadrón de aeronaves proveniente de San José del Guaviare se abalanzó como un enjambre de abejas sobre su finca.

Acostumbrado a vivir en un permanente estado de alerta, el anfitrión de la finca El Chontaduro narra que desde que escucharon los motores acercándose todos los trabajadores se metieron selva adentro y escondidos en la vegetación vieron cómo los uniformados rastrearon la zona y le prendieron fuego a todo.

“Cuatro helicópteros aterrizaron en la parte de atrás y al momentico teníamos policía por todo lado. Le metieron candela. El que no corría no se salvaba. En aquel entonces yo era más delgadito y tenía buen físico, entonces esa era la salvación, correr. Esos 40 o 30 muchachos que compartían aquí conmigo ninguno se quedaba, todos a correr”, recuerda. “El peligro era que nos mandaran para ‘la universidad’ (la cárcel) o nos metieran un tiro. Muchos de otras fincas se dejaron coger y pagaron cinco años de universidad”, añade.

Pinto es parte de una familia de colonos que arribó a El Guaviare en 1985 en medio de la bonanza cocalera y que atestiguó cómo ese departamento se convirtió en uno de los enclaves más codiciados por la guerrilla y los paramilitares, sobre todo por su boyante producción de pasta de coca.

No obstante, campesinos como Pinto son ahora parte de una revolución sin precedentes que ha convertido a ese departamento en uno de los destinos turísticos naturales más atractivos del país, impulsado por una riqueza ecosistémica que desde 2016 se abrió al mundo por cuenta de la firma del acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc.

En los últimos siete años, Edison no solo abandonó la producción de la pasta de coca con la que se ganaba el sustento, sino que convirtió su finca El Chontaduro en un museo único en el país.

Allí, rodeado de árboles en los que se balancean micos y se posan guacamayas, cualquier visitante puede conocer cómo funcionaban aquellos entables que alguna vez infestaron todo el departamento y que hoy hacen parte de un recuerdo que muchos quieren dejar atrás.

Además del testimonio de Edison, quien explica cómo el municipio se inundaba a plena luz del día de camiones repletos de bultos de cemento y canecas llenas de combustible para helicópteros (ambos fundamentales para la producción de la pasta base), los visitantes también pueden conocer los diferentes tipos de matas de coca que alguna vez dominaron el paisaje.

Le recomendamos leer: La extinción de 1.300 aves en los próximos 200 años borrará roles clave en la naturaleza

Río Caño Lajas, uno de los atractivos turísticos de Guaviare. FOTO: Juan Antonio Sánchez
Río Caño Lajas, uno de los atractivos turísticos de Guaviare. FOTO: Juan Antonio Sánchez

La riqueza del Guaviare

Asentado sobre el escudo Guyanés, una de las estructuras geológicas más antiguas de la tierra y que se caracteriza por la presencia de los imponentes tepuyes – gigantescas rocas de paredes verticales con amplias superficies planas en su cima – el departamento de Guaviare resguarda una riqueza natural única en el mundo, que durante décadas estuvo oculta para foráneos por cuenta del conflicto armado.

Al estar situado en un punto de transición entre los Llanos Orientales y la Amazonía, el departamento reúne lugares que van desde ríos de aguas cristalinas en los que se forman pozos naturales, enigmáticas formaciones rocosas como La Puerta de Orión o la Ciudad de Piedra y espectáculos naturales como el Río de Colores, en el que, al igual que en Caño Cristales, los bañistas pueden deslumbrarse con un agua teñida de rojo, amarillo y verde.

Mientras recorre uno de los senderos de la Finca Trankilandia, que por más de 38 años ha cuidado su familia, Laura Giraldo cuenta que a diferencia de su gemelo famoso ubicado en la Sierra de la Macarena, el Río de Colores del Guaviare es mucho más tranquilo y amigable para caminar, permitiendo que toda una familia pueda recorrerlo a pie.

Los Pozos Naturales están ubicados a 8 kilómetros de la capital del departamento, San José del Guaviare. Foto Juan Antonio Sánchez.
Los Pozos Naturales están ubicados a 8 kilómetros de la capital del departamento, San José del Guaviare. Foto Juan Antonio Sánchez.

Al igual que muchos otros habitantes, Giraldo hace parte de una familia que se sumó a la transformación turística que está protagonizando el departamento y abrió a los visitantes los senderos de su finca, en la que antes se dedicaban a la ganadería pero que desde hace 16 años está siendo reforestada con especies endémicas.

Entre risas, Giraldo explica que pese a que desde niña se bañó y se enamoró del río, solo hasta que su familia decidió apostarle al turismo comenzó a conocer en profundidad el tesoro natural que los rodeaba.

“Cuando éramos niños veníamos a jugar al río y nos lanzábamos las plantas, sin saber su importancia ni qué eran”, confiesa Giraldo, aclarando que fue de adulta que supo que el espectáculo multicolor que se produce en el río era gracias a las macarenias, una planta subacuática que germina sobre las rocas y cuyas raíces brillan de rojo intenso, verde o amarillo cuando son golpeadas por los rayos del sol.

Además de observar las macarenias, en Trankilandia los visitantes también pueden bañarse unos cuantos metros más abajo en un tramo de ese mismo río que por su manso caudal se asemeja más a un estanque de aguas frescas y que en el fondo está lleno de arena similar a la de una playa, que emerge a la superficie producto de la erosión y que salta a la vista en muchos otros lugares del departamento.

Otro de los tesoros del Guaviare son los Pozos Naturales, ubicados a 8 kilómetros de su capital San José y en los que los bañistas pueden sumergirse en un apacible río cristalino que cubre grandes piscinas talladas en la roca.

En estos espacios, esculpidos por el discurrir del agua durante siglos, logran verse todo tipo de peces multicolores, testigos de la conservación de ese ecosistema.

Formación rocosa de Ciudad de Piedra, uno de los atractivos turísticos de Guaviare. FOTO: Juan Antonio Sánchez Ocampo
Formación rocosa de Ciudad de Piedra, uno de los atractivos turísticos de Guaviare. FOTO: Juan Antonio Sánchez Ocampo

Rastros milenarios

El florecimiento turístico que desde 2016 viene experimentando el Guaviare también abrió al mundo uno de los sitios de interés arqueológico más profusos e importantes del país, al que antes era impensado ingresar en una zona disputada centímetro a centímetro por los grupos armados y la Fuerza Pública.

Se trata de una gigantesca colección de pinturas rupestres que están dispersas por múltiples formaciones rocosas de la Serranía de La Lindosa y que tienen entre 7.000 y 13.000 años de antigüedad de acuerdo con los primeros cálculos.

Aunque las primeras investigaciones sobre estas pinturas rupestres pueden rastrearse hasta la década de 1980, fue hasta poco más de diez años que los misteriosos murales pudieron abrirse ampliamente tanto para investigadores como turistas.

Uno de los sitios con mayor cantidad de pinturas es Cerro Azul, situado a poco menos de 1 hora y media de San José del Guaviare. Anderson Cifuentes, un joven guía hijo de una familia que hace más de tres décadas y media llegó al territorio también atraída por la bonanza cocalera, pero que en 2015 se acogió como muchas a los proyectos de erradicación y sustitución voluntaria de cultivos ilícitos, cuenta que 20 años atrás las pinturas eran visitadas solo por un puñado de curiosos que no temía meterse selva adentro a curiosear.

Se presume que las pinturas rupestres de Guaviare tienen hasta 12.000 años de antigüedad. FOTO: Juan Antonio Sánchez
Se presume que las pinturas rupestres de Guaviare tienen hasta 12.000 años de antigüedad. FOTO: Juan Antonio Sánchez

Para saber más: Edificios que narran la historia de Medellín

Fue a partir de 2018, cuando la Unesco incluyó el Parque Nacional de Chiribiquete en su lista de lugares considerados patrimonio mundial, que viajeros de todos los rincones del mundo comenzaron a arribar para ver esos prehistóricos rastros de quienes habitaron el territorio miles de años atrás.

Pese a que las excavaciones que durante la última década se han realizado han permitido establecer que la Serranía de la Lindosa ya tenía presencia humana por lo menos desde hace 20.000 años, todavía sigue siendo una incógnita que cultura los plasmó y cuál es el significado concreto de la mayoría de las representaciones.

Pero ese enigma es precisamente el punto de partida para apreciar varias representaciones en las que logran verse a humanos pescando y cazando grandes animales, enigmáticos símbolos compuestos por esferas, líneas quebradas, representaciones de animales gigantescos y hasta antiguas manos de los antiguos pintores plasmadas con nitidez sobre la roca.

La visita a Cerro Azul también incluye el acceso a un mirador natural ubicado a más de 310 metros sobre el nivel del mar en donde logra obtenerse una vista privilegiada de la serranía, en la que la selva se va esparciendo hacia el horizonte y se pierde como si se tratara del mar.

Panorámica del río Guayabero, a la altura del sector El Raudal. FOTO: Juan Antonio Sánchez.
Panorámica del río Guayabero, a la altura del sector El Raudal. FOTO: Juan Antonio Sánchez.

“Aquí viene gente de todo lado, sobre todo franceses y estadounidenses”, apunta Cifuentes, agregando con sorpresa que las investigaciones sobre las pinturas han terminado resonando con más fuerza en Europa y Estados Unidos que dentro del mismo país.

Otro gran mural rupestre que puede visitarse está ubicado en otro cerro a orillas del río Guayabero, al que solo es posible llegar partiendo del embarcadero de San José del Guaviare, luego adentrándose en el río Guayabero y de allí cruzando el sector de El Raudal, solo apto para los navegantes más curtidos de la región.

Si se tiene suerte, desde las profundidades del río pueden emerger las famosas Toninas, delfines de agua dulce únicos en el mundo que habitan las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas y que algunas veces persiguen a las embarcaciones atraídas por las burbujas de los motores.

Muchos de los navegantes fluviales, capaces de cruzar los peligrosos rápidos y contracorrientes del El Raudal en la oscuridad de la noche, luego de ser testigos de los días más oscuros de la guerra en la región, hoy tienen al servicio de los turistas su conocimiento del territorio y se han vuelto expertos en identificar con su aguda vista a las especies de flora y fauna que hay en la zona.

Sostenibilidad

A diferencia de otros destinos naturales del país, las pinturas rupestres también ilustran una de las características más marcadas del turismo en el Guaviare, que no solo sobresale por ser en esencia un proyecto comunitario, sino por preocuparse por su sostenibilidad ambiental.

Por ejemplo, tan solo en el caso de Cerro Azul, quienes reciben a los turistas son los guías de la Asociación Fantasías de Cerro Azul, que al estar articulados con el Icanh y el Ministerio de Cultura han establecido unos protocolos especiales para que las pinturas rupestres se preserven.

Dicho plan incluye desde establecer grupos de caminantes de máximo 6 personas, hasta dispositivos para que los turistas no puedan acercarse a menos de dos metros de las pinturas y no puedan tocarlas.

El impulso de estos esquemas de turismo comunitario preocupados por conciliar esa actividad con la preservación del medio ambiente también han sido apoyados por organizaciones de cooperación internacional como Usaid, que a través de programas como Destino Naturaleza viene desde 2022 capacitando a las comunidades para diseñar experiencias de turismo sostenible.

Primates balanceándose sobre las copas de los árboles y alambrados hacen parte del paisaje cotidiano en el departamento del Guaviare. Foto Juan Antonio Sánchez.
Primates balanceándose sobre las copas de los árboles y alambrados hacen parte del paisaje cotidiano en el departamento del Guaviare. Foto Juan Antonio Sánchez.

Gracias a proyectos como estos, en el territorio también hacen presencia múltiples agencias de viaje, que conectan a los visitantes con experiencias como la de Edison Pinto, Laura Giraldo, Anderson Cifuentes, entre muchos otros, hoy parte de una generación que está dejando atrás los días de la ilegalidad y está apostando por formalizar la economía.

De regreso a la finca El Chontaduro, Pinto señala que muchos campesinos en el Guaviare están determinados a apostarle a fondo a la oportunidad de transformación que se abrió desde 2016.

Por los mismos senderos de su finca que hace más de ocho años caminó la Policía antinarcóticos, ahora hay sembrados árboles frutales en los que se alimentan micos, que a veces se cuelan furtivamente a un restaurante en donde los visitantes pueden tomarse una cerveza y comerse un pescado sudado, apanado o un lomo de cerdo.

“El turismo ha sido una bendición, nos cambió la vida. La tranquilidad es una bendición”, añade Pinto, tomando en sus manos una botella de vino de Arazá y brindando por el renacer que hoy está atravesando el Guaviare.

*Por invitación del programa Destino Naturaleza de Usaid.

El empleo que buscas
está a un clic
Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD