El éxito de una telenovela o serie no solo se mide con el rating (número de televidentes), sino con la cantidad de repeticiones, adaptaciones y remakes que de la misma se producen.
De Betty la fea, por ejemplo, se han hecho 28 versiones o adaptaciones en todo el mundo, además de que ha sido doblada a 25 idiomas y se ha emitido en 180 países, mientras que de Pasión de Gavilanes se han emitido cinco remakes. La primera fue en 1994 con el título de Las aguas mansas.
Uno de esos casos es el de Hasta que la plata nos separe, producción de la que precisamente RCN estrenó la noche de este martes un remake.
Esta historia, original del fallecido libretista Fernando Gaitán, se vio por primera vez en pantalla en 2006 (protagonizada por Marcela Carvajal y Víctor Hugo Cabrera), mientras que en 2009 en México hicieron su propia versión con el título Hasta que el dinero nos separe, con Pedro Fernández e Itatí Cantoral. Además de un par de repeticiones en la televisión colombiana.
Diferencias
Acerca de la diferencia entre adaptación y remake, el doctor en Comunicación, guionista, escritor y docente universitario Jerónimo Rivera advierte que pese a que la esencia es la misma, “trabajar sobre cosas que ya existen”, la gran diferencia es que en el remake la idea es “volver a hacer algo que ya se hizo, de manera muy similar a la original, con ligeros cambios”, mientras que la versión o adaptación “son miradas particulares de un creador frente algo ya existente y en ese sentido puede diferir mucho de la original”.
Producciones como Ecomoda, Betty en NY o Uggly Betty son el mejor ejemplo de adaptaciones, en este caso de Yo soy Betty, la fea.
Rivera comenta que los remakes generalmente se usan cuando la obra se hizo hace mucho tiempo y se requiere actualizarla al tiempo actual o cuando se hizo en otro país y hay que cambiar condiciones de espacio e idioma, entre otras.
Ese es el caso de las “nuevas” Hasta que la plata nos separe o Café, con aroma de mujer.
Acerca de la libertades y licencias que los guionistas se pueden dar en los remakes frente a la historia original, el escritor y libretista Andrés Burgos, que hizo parte del grupo de guionistas de Hasta que la plata nos separe en 2006, bajo la tutela de Fernando Gaitán, expresa que cada producto (serie, telenovela o película) es diferente en su proceso de adaptación.
“No hay reglas generales más allá de respetar el espíritu de la historia y la esencia de los personajes”.
Para Burgos, un escritor se puede topar con títulos donde le dan margen de libertad y otros donde no quieren más que una actualización del contexto. “Todo depende lo que quieran los productores”.
Falta creatividad
El boom reciente de estas versiones y remakes es tal que Café, con aroma a mujer (2021) llegó la semana pasada a la cifra de 500 millones de usuarios en la plataforma Netflix y durante las dos primeras semanas de enero de 2022 fue la serie más vista de la plataforma en Colombia y estuvo en el top 10 del mundo.
Sobre esta tendencia, Jerónimo Rivera explica que hay un agotamiento de la industria y un temor general de los canales de televisión por la perdida de audiencia, a la vez que son conscientes de que su público objetivo son las personas mayores y por eso emiten productos (dramatizados) que recurren a la nostalgia de esos televidentes adultos.
Este fenómeno se evidenció mucho más durante la pandemia, cuando los canales ante la imposibilidad de producir nuevo productos, recurrieron a las repeticiones con muy buen resultado. RCN emitió por quinta vez Betty, mientras que Caracol pasó Pasión de gavilanes y Pedro el escamoso.
Además de cautivar la nostalgia, a los canales les sale muy económico retransmitir esos productos, que granar nuevos.
El periodista y experto en telenovelas Carlos Ochoa anota que además de Hasta que la plata nos separe actualmente están en producción otros dos remakes, uno de la comedia Dejémonos de vainas (1984-1989) y otro de la telenovela Señora Isabel, que se emitió en 1993.
Más allá del boom y de los buenos resultados del nuevo Café en Netflix (porque en RCN le fue mal), lo cierto es que el éxito de los remakes no es tan constante, casi que son más los fracasos, como pasó Azúcar o Secretos del paraíso, que los buenos resultados que sí tuvo Pasión de gavilanes.
¿Logrará Méndez de 2022 (Sebastián Martínez) igualar la popularidad del Méndez de 2006 (Víctor Hugo Cabrera) en Hasta que la plata nos separe?
Otros remakes famosos en la pantalla colombiana
1. Azúcar (1989 y 2016).
2. Las Aguas mansas (1993) que posteriormente fue Pasión de Gavilanes (2003).
3. Amar y vivir (1988 y 2020).
4. Te voy a enseñar a querer (1990 y 2004).
5. Las Juanas (1997) y La marca del deseo (2007).
6. Café (1994 y 2021).
7. La maldición del paraíso (1992) y Secretos del paraíso (2013).
8. Lola calamidades (1987 y 1993) y posteriomente Bella calamidades (2010).
9. La Madre (1999) y Retrato de una mujer (2013).
10. El pasado no perdona (1990 y 2005).
11. El gallo de oro (1982) y La Caponera (1999).
12. El caballero de Rauzán (1978), Rauzán (200o) y La Traición (2008).
Datos: Carlos Ochoa y sus novelas en Instagram