Maluma es Juan Luis, J Balvin es José y Chayanne es Elmer. Ellos y muchos otros artistas cambiaron su nombre real. Algunos por decisión propia, otros por azar o inspiración. No todos lo hacen, hay casos como Shakira que se llama Shakira Isabel o Adele que es Adele Laurie, también Luis Miguel lleva esas dos palabras desde que nació.
Escoger un nombre artístico ha sido para muchos una necesidad, o si no piensen en Pablo Picasso, era complejo firmar sus cuadros con el que le pusieron, y más si lo quería completo: Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso. Él lo acortó a su primer nombre y su segundo apellido.
Gloria Estefan utilizó el primero y el de casada, más corto y sonoro, porque, ¿usted iría al show de Gloria María Milagrosa Fajardo García? Juan Luis Londoño, más conocido como Maluma, creó el suyo con las dos primeras letras de los de sus familiares: Margie su mamá, Luis su papá y Manuela su hermana. Original y más pegajoso, o imaginen a Madonna diciéndole “Juan Luis baby”.
A propósito de la reina del pop, sus padres le dieron un nombre clamoroso que ella supo aprovechar: Madonna Louise Veronica Ciccone es su nombre de pila.
A Marc Anthony le tocó cambiar el suyo por obligación, su padre, Felipe Muñiz, le puso Marco Antonio en honor a ese artista mexicano popular en los años 60, Marco Antonio Muñiz, sin imaginar que su hijo sería igual o hasta más famoso que el intérprete de boleros.
La importancia de un seudónimo o de un nombre artístico radica en la forma en que lo van a nombrar, no solo en el gremio, sino también los seguidores. Cuenta José Álvaro Osorio, el papá de J Balvin y gerente de Go Far Entertainment, que debe cumplir varias características como ser corto, positivo, llamativo, sonoro, fácil de escribir y de pronunciar, y si hay opciones para escoger, mejor: “Hay que hacer testeos, mínimo tener tres. El de J Balvin se nos ocurrió con la jota de su nombre José pronunciada en inglés y el apellido de la mamá, Balvin, los unimos, sonó muy bien y así quedó”.
Así no sea Shakira ni tenga intención de ser parte del espectáculo, podría jugar por un momento cómo le gustaría verse en un disco, firmar un cuadro o hasta un libro. Esto le puede ayudar: una su nombre escondido, ese que nadie conoce, con el segundo apellido o hasta el cuarto. Todo es cuestión de imaginación y creatividad. ¿Qué tal sonaría?.