Desde su aparición a finales de 2022, la inteligencia artificial (IA) generativa provocó una gran variedad de conversaciones en torno a su implementación en el mundo educativo. Sin embargo, aún se encuentra en una aplicación progresiva debido a la falta de pedagogía y regulación en cuanto a su uso.
Por ende, el tener que hacerla presente en todos estos espacios implica varios desafíos. Según un informe de la UNESCO, menos del 10 % de las escuelas y universidades cuentan con políticas claras sobre el uso de aplicaciones de IA, y los procesos para validar nuevas herramientas tecnológicas son menos rigurosos que los requeridos para aprobar libros de texto.
Esta falta de regulación contrasta con el creciente uso de estas tecnologías, pues un estudio realizado en España, titulado La inteligencia artificial generativa en la educación: ¿Cuáles son las oportunidades y los desafíos?, reveló que el 82 % de los estudiantes ya ha utilizado alguna herramienta relacionada con la IA, seguido del 73 % de los profesores y del 69 % de los padres. Este contexto debido a la digitalización debe ser muy similar al de la región colombiana.
Ante esto, organizaciones como Comfama están explorando cómo integrar esta herramienta tecnológica de manera responsable y efectiva en la educación, generando espacios y procesos de aprendizaje, para el acercamiento, adaptación y aprovechamiento responsable y efectivo.
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La visión de Comfama: inteligencia artificial adaptada a cada etapa de la vida
Comfama ha adoptado un enfoque diferenciado para incorporar la inteligencia artificial en sus programas educativos, teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada etapa de la vida. “No se trata solo de automatizar tareas, sino de crear nuevos modelos de aprendizaje que coexistan con la tecnología”, explicó Juli Mejía, responsable de Innovación y Aprendizaje en Comfama.
Para las infancias, por ejemplo, la apuesta no es exponerlos directamente a las pantallas, sino capacitar a los docentes en el uso de herramientas tecnológicas que les permita diversificar las rutas pedagógicas hacia el aprendizaje.
Esto se viene llevando a cabo en la caja de compensación en educación inicial. Además, a través de su red de colegios Cosmo Schools, donde se atiende estudiantes de grado primero a once de escolaridad, se ha implementado un “canal mentor” que integra soluciones incluso para las familias.
Una tercera acción es la que se realiza desde el Cesde, su institución de educación terciaria, dentro de los estudios de los alumnos se implementan diferentes técnicas que ayuden a su aprendizaje dentro del campo de estudio.
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De hecho, un factor que destaca esta experta para mejorar la praxis con esta herramienta es la experimentación constante o el “cacharreo”- como se lo conoce coloquialmente en la región-. Por ejemplo, realizar pruebas de una actividad particular, analizando los datos que arroje y estableciendo grupos de control para ver qué funciona y qué no, es un enfoque permite a Comfama adaptar las prácticas globales a las necesidades locales, asegurando que la tecnología sea una aliada y no un obstáculo.
Beneficios de la IA generativa: más allá de la automatización
Uno de los avances más significativos en este campo es la inteligencia artificial generativa, que permite crear contenido personalizado y optimizar procesos administrativos. “La IA no solo puede liberar hasta un 40 % de tiempo para los docentes, sino que también fomenta el aprendizaje personalizado y que este tiempo ganado se invierta en visitas a museos o espacios que fomenten la creatividad de los educandos”, afirmó Mejía.
Por eso, en casos puntuales, herramientas como ChatGPT pueden ayudar a mejorar la comprensión lectora, las capacidades lógico-matemáticas y el pensamiento creativo de las personas. Además, es una herramienta que puede ofrecer oportunidades para la inclusión, como la creación de contenidos adaptados para estudiantes con discapacidades.
Sin embargo, la responsable de Innovación y Aprendizaje en Comfama advierte que la IA no debe reemplazar el papel fundamental del docente. Por lo que, los educadores deberían enfocarse en diseñar actividades que fomenten el aprendizaje profundo y basado en proyectos, además de adoptar la IA como un aliado para potenciar la creatividad de cada estudiante, más que centrarse en que estos no la utilicen para realizar plagio.
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Retos de la IA en privacidad, desigualdad y resistencia al cambio
Uno de los desafíos más urgentes de la utilización de la inteligencia artificial es el manejo ético de los datos. “La privacidad, el plagio y la desigualdad en el acceso a la tecnología son preocupaciones latentes”, aseguró Juli. Además, existe un “catastrofismo” asociado a la IA, como si fuera a acabar con la creatividad o a fomentar el plagio, pero no es así. Para superar estos temores, es fundamental trabajar en la formación de los docentes, quienes a menudo son los más resistentes al cambio.
Mejía también resalta que se debe abordar las brechas digitales. “No podemos hablar de aceleración tecnológica en un país con desigualdades tan grandes”, advirtió. Para ello, es crucial establecer políticas públicas claras y programas de alfabetización digital que aseguren un acceso equitativo a estas herramientas.
Innovación en el Aula: IA Jam Sessions y Ruta Maestra como programas visionarios
Comfama ha desarrollado iniciativas innovadoras para integrar la IA en el aula. Una de ellas es IA Jam Sessions, un programa donde estudiantes y docentes colaboran en la creación de productos sonoros utilizando esta tecnología.
Esta iniciativa hace parte de Ruta Maestra, un programa integral, con un enfoque centrado en su desarrollo personal y profesional, ofrece formación en salud mental, neuromentoría, bienestar físico y financiero, inglés e inteligencia artística.
En IA, los docentes aprenden qué es, cómo transformar la educación y cómo herramientas como ChatGPT pueden personalizar el contenido, optimizar metodologías y mejorar la evaluación. Además, allí plantean estrategias de optimización del tiempo mediante esta herramienta para volver a modelos que fomenten la creatividad mediante la habitación de otros espacios educativos.
Para concluir, la inteligencia artificial no puede ser vista como una amenaza para la educación, sino una aliada que puede transformar la forma en que aprendemos y enseñamos. Sin embargo, su éxito depende de cómo la integremos en los procesos educativos, cómo se capaciten los docentes y se garantice su acceso equitativo.
“La IA es una herramienta poderosa, pero su verdadero potencial se alcanza cuando la ponemos al servicio de la comunidad educativa en su conjunto”, finalizó Juli Mejía.