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Brasil, casi al borde del abismo antes de Juegos

A un mes para los Olímpicos, atletas desisten por miedo al Zika, y Río sufre ‘estado de calamidad’ por la asfixia económica.

06 de julio de 2016
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Cuando el 2 de octubre de 2009 Río de Janeiro fue elegida como ciudad olímpica, al recibir 66 votos ante los 32 de Madrid, nadie se esperaba que 30 días antes de los Juegos Brasil se encontrara en un estado de naufragio. Ni el entonces presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, que celebró efusivamente la victoria rodeado de auriverdes, se imaginaba que la economía del país pudiera dar un giro de 180 grados, eclipsando la mayor justa deportiva.

Cuando viene viento en popa y el crecimiento del PIB es de más del 5 % es fácil vivir en un clima optimista, mientras que cuando el viento va en contra es más fácil desestabilizar el barco.

A un mes para que la llama olímpica llegue a Río de Janeiro (5 de agosto), el gigante sudamericano tiene varios retos si quiere unos Olímpicos memorables. Se trata de la primera sede en tres décadas que se encuentra en recesión económica y el primer país del cono sur en acoger unos Juegos.

Promesas incumplidas

Lo que diferencia a una ciudad que está al nivel de acoger unos Olímpicos y a otra que no lo está es el seguimiento de los patrones que impone el Comité Olímpico Internacional (COI), y Río, en este aspecto, ha estado navegando demasiado tiempo en el limbo entre cumplirlos o no.

Hace unas semanas suspendieron las actividades en el Laboratorio Brasileño de Control de Dopaje por no cumplir con los estándares mundiales, a pesar de que el gobierno invirtió 50 millones de euros en las instalaciones.

La Bahía de Guanabara, donde se competirá la vela, es otro tema polémico que tampoco alcanzará la meta prometida. Para convencer al COI de que los Juegos dejarían un gran legado, las autoridades garantizaron que limpiarían el 80 %, pero según algunos regatistas apenas se han visto cambios.

De hecho, el equipo estadounidense de canotaje ha presentado sus uniformes especiales para prevenir cualquier enfermedad que pueda ser transmitida por las aguas contaminadas. Básicamente, los trajes están hechos con material antibacterial, para evitar que traspase la superbacteria, un germen resistente a antibióticos que se encontró en 2014 en Guanabara.

Otro de los asuntos que está en el punto de mira es la finalización de la Línea 4 del metro, clave para el desplazamiento durante el evento, ya que une la zona sur de la ciudad (Copacabana, Ipanema) con la zona oeste (Barra de Tijuca), donde se encuentran el Parque y la Villa Olímpica.

Previstas para el transporte diario de 300.000 personas, las obras del metro son objeto de retraso desde hace meses y podrían no ser terminadas a tiempo. El plan alternativo que proponen las autoridades de la ciudad consiste en un sistema de 160 buses que una ambas zonas, aunque esto presenta un desafío: el intenso tráfico que se forma durante las horas pico.

Asfixia económica en Río

Brasil vive la peor recesión desde 1990. Los pronósticos del mercado apuntan que el PIB se contraerá un 3,5 % este año y que la inflación no bajará del 7 %. 11,4 millones de brasileños se encuentran en paro y la situación no mejora.

Pero quien más padece la asfixia de esta crisis es el estado Río de Janeiro. Raúl Velloso, consultor económico, lo atribuye a dos factores: “En primer lugar, el sector público brasileño está sufriendo las consecuencias de la recesión, que hace que la recaudación fiscal de los estados sea menor. Pero, en concreto, Río de Janeiro gasta más de lo que recauda, en parte por los reajustes salariales que ha habido este año. El otro motivo es la caída del precio del crudo (tercera parte de sus ingresos)”.

Como consecuencia de esta crisis que el estado fluminense arrastra desde 2015, 500.000 funcionarios no reciben su salario a final de mes.

Renato Drummond, médico del Hospital Universitario Pedro Ernesto, comenta a este rotativo que la situación es absurda. “En abril recibía el sueldo del mes de febrero, y yo he tenido suerte, porque las enfermeras y psicólogas van con más atraso”. Ese mismo hospital, referencia en el trasplante de riñón, tuvo que disminuir de 12 a 5 el número de salas disponibles para operar.

¿Zika?

En las últimas semanas varios deportistas de elite han renunciado a participar en los Juegos. El efecto dominó se debe al miedo a contraer el Zika, virus transmitido a través de la picada de mosquito Aedes Aegypti. La semana pasada, el golfista número uno del mundo, Jason Day, informó que abandonaba su participación. “Siempre he priorizado mi familia por delante de todo en mi vida. Especialistas médicos me han dicho que si decido competir en Río hay un riesgo de salud”, dijo el atleta.

Mientras, los organizadores del evento - que respetan esas decisiones, pero afirman estar “decepcionados” por las bajas de última hora- recuerdan que los Juegos se celebran en el invierno carioca, con temperaturas bajas y poca lluvia, lo que dificulta la propagación del mosquito. La OMS, además, dejó claro que no había motivos para cancelar o aplazarlos.

*Colaboración especial
desde Río de Janeiro.

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