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Todos quieren correr, Medellín experimenta el boom del runing

Después de la pandemia por covid-19 se ha dado un crecimiento exponencial en la práctica del atletismo en la ciudad.

  • La maratón de Medellín de 2022 contó con la participación de 17.000 corredores. Esa cifra fue un récord. Para la de este año, que es el 3 de septiembre, se esperan 19.000. FOTO Carlos velásquez
    La maratón de Medellín de 2022 contó con la participación de 17.000 corredores. Esa cifra fue un récord. Para la de este año, que es el 3 de septiembre, se esperan 19.000. FOTO Carlos velásquez
03 de junio de 2023

En Medellín mucha gente está corriendo. El runing se volvió una moda, un estilo de vida. En los últimos años la cantidad de atletas ha crecido casi a la par de los cantantes de reguetón, que se multiplican sin parar.

No hay una cifra exacta de cuántos pueden ser, pero se ven, sin importar qué día de la semana sea, por todas partes: sobre la Regional cuando hay ciclovía, en los alrededores del Museo de Arte Moderno, en el circuito de Ciudad del Río, en Envigado, en la Avenida El Poblado, en la unidad deportiva de Belén, por los cerros Nutibara, El Volador y las Tres Cruces, y en la pista del estadio Alfonso Galvis del sector Estadio...

Algunos salen a entrenar muy temprano, antes de ir al trabajo. Hacerlo les da energía, les ayuda a ser más productivos, saludables. Otros lo hacen en la noche, cuando salen de las empresas o se desconectan de los computadores en los que teletrabajan. Estos últimos corren para que los niveles de estrés de su cuerpo bajen, para relajarse, recordarse que “pueden con todo” y dormir mejor después de una larga jornada laboral.

“Correr me genera alegría, una sensación de retarme a mí misma, de tratar de llegar a mi capacidad máxima, a conocer cuál puede ser mi mayor rendimiento. También, a entender cuáles son mis límites y plantearme cómo superarlos. Ha sido un descubrimiento maravilloso”, comenta, sentada en las afueras de la pista de atletismo del Alfonso Galvis, Carolina Monsalve, una joven que toda la vida corrió sola porque le gustaba, pero que hace tres semanas se inscribió en el programa trotadores de la Liga Antioqueña de Atletismo.

Hay personas como Carolina que corren por hobbie, por salud física y mental, por salir de la rutina. Pero también, en la ciudad existen grupos de personas que convirtieron el runing en su pasión y le dedican cinco o seis días a la semana a entrenar para mejorar sus marcas y prepararse para participar en carreras locales como Corre Mi Tierra y la Maratón de Medellín o para viajar a competir en otras zonas del país.

Aumentó el número de carreras

El crecimiento vertiginoso de personas corriendo en la ciudad ha llevado a que se incrementen los eventos. Ya no solo se hacen los grandes como la Maratón de Medellín, sino que se programan formatos novedosos como la Liga Zona 5, competencia que se corre en equipos de cuatro atletas que recorren, en dos jornadas nocturnas, circuitos de 5 kilómetros.

“Este fenómeno es impresionante, ha crecido mucho. Podríamos hablar de que hay una carrera cada fin de semana, no solo en Medellín sino en otras zonas de Antioquia. Las carreras se hacen de noche porque es más fácil programar logística”, dice Claudia Pérez Durán, directora operativa de MCM eventos, la empresa encargada de organizar la Maratón de Medellín.

Pero ese auge hay que mirarlo con cuidado. Si bien hay muchas carreras que tienen el aval de la Liga Antioqueña de Atletismo y hacen parte del calendario oficial, hay otras que se hacen de manera informal, sin los permisos necesarios.

“Nos encanta que la cantidad de participantes crezca. Sabemos que cuando hay una moda, como pasa con las carreras, también hay una oportunidad de negocio; pero no puede haber carreras cada 8 días. Eso lleva a que la masificación se estanque”, dice el exatleta y presidente de la Liga paisa, Jacobo De León.

El aumento es innegable, pero ¿desde cuándo se produjo el “boom” del runing?

El “boom” en la ciudad

Ya dijimos que correr se volvió una moda, algo que muchas personas hacen porque lo vieron en redes, en algún familiar o vecino. Pero eso no solo está pasando en Medellín. Es una tendencia global, como en su momento fue montar en bicicleta o inscribirse en un gimnasio para practicar crossfit.

El fenómeno del runing en Medellín inició hace cinco años aproximadamente, cuando se empezaron a promover competencias de calle con recorridos de entre 5, 10 y 15 kilómetros. Para ese momento el nicho estaba creciendo, pero aún era pequeño: había pocos equipos.

Pero después de que pasó la pandemia por covid-19, con los “encierros” a los que obligó la cuarentena y la consciencia que estos generaron en la gente de que realizar deporte era necesario para tener un buen estado de salud física y mental, la práctica del runing se masificó.

Pocos “coach” profesionales

Finalizando 2021 empezaron a formarse los equipos en los que, dos años después, entrenan hasta 150 personas en clases de entre 20 y 35 corredores en horarios diferentes. Como esos clubes no están inscritos en la Liga Antioqueña de Atletismo, no hay un registro oficial de cuántos son. Sin embargo, se estima que en Medellín hay unos 15, entre los que se destacan Bmrunning, Colrunners, Runmaker, Go and Run, Tarret Runing Team, My Fast K, Amor al Cardio, Vubras Run, NGR y Medellín Runing Team (MRT).

De esos, según Sebastián Bustamante, uno de los entrenadores de atletismo más reconocidos de la ciudad, que es el Head Coach de Nike en Colombia, el encargado de liderar los entrenamientos masivos que hace eventualmente la marca y fue el fundador del MRT, solo cuatro tienen técnicos que son profesionales en entrenamiento deportivo. El resto de equipos están en manos de personas que tienen otras profesiones, que son abogados, odontólogos, entre otros, a los que les gusta correr y con base en esa experiencia es que entrenan a sus pupilos.

“Eso es algo delicado porque muchas veces llegan a los equipos personas hipertensas, diabéticas, o que no saben que tienen problemas coronarios y si uno hace un entrenamiento mal diseñado podría matar a un atleta. Si alguien está enfermo y no se sabe cómo manejar su caso podría perder un riñón o sufrir un infarto”, agrega Bustamante, licenciado en Educación Fsica de la U de A.

Una responsabilidad compartida

Pero también está la otra cara de la moneda. Mucha gente, por sumarse a la moda de correr, busca entrar a los equipos por la fama que tienen, por lo que ha visto en redes sociales, por el renombre que tiene el técnico; pero pocas veces preguntan por los estudios de las personas que los entrenan, a quienes literalmente les están encomendando su vida.

Además algunos runners, que en muchos casos empezaron a practicar atletismo después de llevar una vida sedentaria durante varios años, suelen sobreesforzarse cuando empiezan: corren a ritmos infernales o se inscriben, sin tener la preparación suficiente, en carreras de largo aliento como las maratones.

Ese factor, sumado a que muchas veces se cree que practicar runing es solo salir a correr y ya, por lo que muchos atletas terminan siguiendo rutinas que ven en internet y no consideran necesario el acompañamiento de entrenadores, llevan a que sufran lesiones por falta de técnica o porque sus cuerpos no están listos para soportar las exigencias físicas a las que se someten.

“Algunos planes te pueden decir que corras tantos kilómetros diarios a un ritmo determinado , pero si se hace con una técnica incorrecta se pueden generar sobrecargas, molestias. Correr mal de manera repetida puede causar lesiones en las articulaciones por sobre uso”, asegura Edison Jurado, uno de los entrenadores del programa trotadores.

Pero volvemos a lo mismo. Eso no solo sucede en Medellín. El runing es el deporte que más lesiones genera en el mundo. De acuerdo con un estudio publicado por la Revista Británica de Medicina Deportiva en 2017, uno de cada dos corredores se lesiona y esto es, según Sebastián Bustamante, algo difícil de controlar porque los atletas aficionados no son juiciosos cuidándose los problemas físicos que padecen porque solo sienten el dolor cuando están en competencia, pero después les pasa y se olvidan de cuidarse.

Combate problemas

Es cierto que hay cosas por mejorar en el creciente fenómeno del runing en Medellín: que los entrenadores de todos los equipos deberían formarse mejor, que algunos corredores deberían tener procesos de preparación más conscientes; pero también es verdad que esta práctica ha ayudado a combatir problemas de salud física –hipertensión, sobrepeso– y mental como la depresión o la tan temida soledad.

Una amplia cantidad de deportistas entrenan bien, lo hacen cinco o seis días a la semana. Cada uno va a su ritmo. Algunos buscan mejorar sus marcas, hacer en menos tiempo sus recorridos. Otros esperan con paciencia el momento en que puedan participar de carreras de media maratón, o maratones completas.

También, los equipos de runing en la ciudad se han convertido en espacios sociales, donde los deportistas han conseguido amigos que se convierten en familia.

Una noche cualquiera de miércoles, al finalizar uno de los entrenamientos de Medellín Runing Team, los integrantes se reunieron, con torta en mano, para cantarle el cumpleaños a una de sus atletas.

“Nosotros queremos trabajar de la mano de los equipos para que esta práctica se haga en las mejores condiciones, preservando la salud de los atletas, incentivando a que cada uno se haga controles médicos periódicos, sepa como está del corazón, del azúcar, para poder competir al más alto nivel”, concluye De León, quien asegura que desde la liga de atletismo departamental están trabajando en estrategias para profesionalizar a los entrenadores.

Después de que todos se comieron la torta del cumpleaños, se tomaron una foto grupal. Se veían alegres, contentos. Esa imagen era parecida a las que inundan las redes sociales los fines de semana después de alguna carrera, cuando presumen las medallas que consiguieron por terminar un recorrido.

Ese tipo de fotos son las que han llevado a que el runing en Medellín se convierta en una moda, un estilo de vida. Tal vez por eso es que hay tanta gente corriendo en la ciudad.

Medellín, una ciudad llena de carreras de atletismo

Organizar una carrera masiva de atletismo no es fácil. Se requiere de una logística grande, de gestionar permisos, de obtener el aval de los organismos encargados como la Liga Antioqueña de Atletismo y el Instituto para el Desarrollo de Antioquia (Idea), que se encarga de los cerramientos de calles. En la organización de la Maratón de Medellín, por ejemplo, participan unas 2.500 personas el día del evento. En la ciudad y sus zonas cercanas se ha visto un incremento en las competencias que se organizan en las que participan corredores aficionados y profesionales. Este es el calendario oficial de 2023:

5 de febrero: Carrera de La Catedral, Envigado; 5 de marzo: carrera parcros run, Medellín; 12 de marzo: carrera Corre por Amor, Medellín; 26 de marzo: 15k Mi Tierra, Medellín; 23 de abril: carrera Corre Mi Tierra, Medellín; 30 de abril: carrera Atlética por la Salud Mental; 6 de mayo: carrera Medallo Run, Medellín; 14 de mayo: carrera Liga Zona 5, Medellín; 28 de mayo: carrera El Reto del sol, Medellín; 11 de junio: Media Maratón de Rionegro, Medellín; 13 de agosto: carrera New Balance, La Ceja; 3 de septiembre: Maratín de Medellín, Medellín; 24 de septiembre: carrera de la Familia por la Salud, muévase pues, lugar por confirmar en Antioquia; 29 de octubre: Media Maratón de La Ceja, La Ceja; 19 de noviembre: Corro por mi planeta, Medellín; 17 de diciembre: carrera Navideña Cotrafa, Medellín-Bello.

Correr le mejoró la salud

Todos quieren correr, Medellín experimenta el boom del runing

“A mí no me gustaba correr. Cuando estaba en el colegio eso era un castigo para mí. Me llamo Marta Bayona, tengo 58 años y hace siete empecé a entrenar por salud, porque estaba subida de peso y como tengo una lesión en la columna eso me estaba afectando. Además, tenía hipertensión y tomaba pastillas para controlarla. Una mañana de 2016 le dije a mi hijo menor (tiene 3 y todos son corredores), que entrenaba en el circuito del Mamm, que me invitara a hacer ejercicio porque sentía que necesitaba moverme más, porque como trabajo en la casa me mantenía muy quieta. Empecé a entrenar y me gustó. Después fui a los controles de la tensión y el médico me dijo: ‘estás bien. No hay necesidad de que sigas tomando las pastillas’. Desde que empecé a correr he bajado unos 12 kilos porque también cambié mis hábitos alimenticios. Correr me salvó la vida, hizo que diera un giro de 180 grados”.

Al “Gran Jeff” correr le da alegría

Todos quieren correr, Medellín experimenta el boom del runing

“Correr es mi momento feliz del día”, aseguró, con la voz agitada porque acababa de terminar su entrenamiento, Jefferson Zapata García, un corredor que hace parte del Medellín Runing Team. Sus compañeros de equipo le dicen “El Gran Jeff” porque corre como loco, a un ritmo frenético y es magíster en educación. Tiene 30 años y empezó en el atletismo cuando tenía 20. En 2013 unos amigos lo invitaron para que participara en una carrera de 13 kilómetros que hicieron en Medellín. Él, que tenía un buen estado físico porque jugaba fútbol y solía hacer deporte varios días a la semana, aceptó. “Me fue relativamente bien y esto me quedó gustando”. Poco a poco le metió más dedicación a correr y ahora entrena seis días a la semana. Todas las noches sale desde su casa, en La Milagrosa, a los distintos lugares de entrenamiento. Eso le quita el estrés que le genera en el día su trabajo como profesor de inglés en The New School. Corriendo termina el día feliz. Ese es su momento.

La premiación de los corredores

Muchos se inscriben en las carreras por los premios, las medallas. Algunos son felices coleccionándolas: les generan la sensación del deber cumplido. En la competencias de runing que se realizan en Medellín participan atletas profesionales y otros aficionados (la mayoría). Los primeros por lo general buscan quedar en el podio; pero también ganar dinero. La Maratón de Medellín de 2022 le dio 18 millones de pesos al ganador, 12, 7, 4.5, y 2 millones a quienes ocuparon del segundo al quinto puesto en la prueba de 42 kilómetros. En la de 21 el botín fue de 12, 7, 3, 1.5 y 1 millón de pesos para los cinco primeros. Pero el resto de corredores, los que se conocen como “finishers” (terminadores en español), recibieron una medalla, sin importar el tiempo que hicieron, simplemente por cruzar la meta. Muchas veces terminan con dolores fuertes, pero solo buscan culminar el recorrido. Eso pasa en todas las competencias. En la ciudad se realizan, durante todo el año pruebas que tienen distancias de 42, 21, 15, 10 y 5 kilómetros.

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