Mauricio Ortega, el mejor especialista de lanzamiento de disco en la historia de Suramérica, confiesa que el deporte de alto rendimiento es más dolor y esfuerzo que gozo. Pero esto último, más allá de los obstáculos que se presentan en el camino, es lo que le permite levantarse para encontrar ese júbilo personal y compartirlo con sus seres queridos, en especial con el motor que ahora lo impulsa para salir adelante, su hija Dominique, quien tiene año y medio.
Único en esta parte del continente en pasar de la barrera de los 70 metros (70,29 m, marca suramericana desde 2020 en Portugal), Mauricio logró recientemente el cupo para clasificar a los Juegos Olímpicos de París.
En la Quinta Jornada de Lanzamientos en Leiria, Portugal, el corpulento atleta que está pesando 118 kilos, realizó una marca de 68,06 metros para quedar campeón y superar el registro mínimo de 67,2 metros que se requería para estar en las justas de París.
Desde Galicia, España, donde reside hace cinco años, el atleta urabaense, en charla con EL COLOMBIANO, mostró una mentalidad fuerte para ser protagonista en los Olímpicos. Después de superar lesiones y problemas de ansiedad, dice que disfrutar la competencia será clave para lograr un buen resultado.
Se nota tranquilo, sin esa presión al saber que a falta de mes y medio para las justas de París ya tiene el cupo asegurado.
“Ufff, es difícil de expresar con palabras los sentimientos que me embargan al saber que volveré a los Olímpicos. En realidad hay emoción de estar otra vez en el evento más grande del deporte. Es seguir materializando los sueños que tenía desde joven. En Río-2016 fui 18° y en Tokio-2021, séptimo, así que las expectativas son grandes”.
Uno de sus formadores, Armín Luna (fallecido), decía que en usted veía un futuro un medallista olímpico, ¿qué piensa?
“Es grato escuchar eso. Entre los aprendizajes adquiridos uno de ellos fue disfrutarme todo. He pasado años muy duros, pero siento que esas complejidades que he vivido este último tiempo me ayudarán a darlo todo en estos Juegos. Espero que lo trabajado y los sacrificios se vean reflejados allí”.
¿A qué se refiere con las complejidades que vivió?
“Sufrí ansiedad y varias lesiones, algunas que con el paso del tiempo se van volviendo crónicas. Estuve mal de la mano derecha, que es con la que lanzo; del hombro izquierdo, de la pantorrilla derecha, y también tuve pubalgia. Y en medio de esa situación, tener que soportar el recorte del pago mensual por parte del Gobierno. Pero muchas veces prima más el deseo de salir adelante, con fe, pues un cuerpo enfermo aún puede andar, pero un espíritu enfermo solo desea morir”.
¿Cree que en París puede mejorar ese 7° lugar de Tokio?
“Hay que salir a lanzar y, como te digo, nunca dejar de disfrutar. Cualquier cosa puede pasar siempre y cuando entrenes por ese objetivo, quitando todo bloqueo mental y confiando en el trabajo que se ha venido haciendo. Para llegar a este nivel se requiere tener un cuerpo fuerte, pero también una mente poderosa”.
En ese sentido, ¿cómo se fortaleció para no tirar la toalla en medio de las dificultades?
“Primero en Dios, segundo en mi hija y tercero recordando que esto fue lo que elegí, y que no hay oportunidad de flaquear, pues hay sueños y personas que dependen de ti”.
¿A qué se refiere cuando dice que se romantiza mucho la frase ‘disfrutar el proceso’ en el deporte?
“Lo que digo es que eso no lo veo lógico. Nadie se disfruta de algo que le duele. Es como si te pegaran una puñalada en el corazón, te manden para el hospital, y que te expresen ‘disfrútate el camino al hospital mientras estás botando sangre’. Yo disfruto los buenos resultados, los viajes, pero en sí siento que como el alto rendimiento no es salud, trae consigo dolor. Hay momentos de disfrute, cortos pero los hay, y para eso es que nos esforzamos”.
Ahora tiene en su hija un motor que lo impulsa a esforzarse...
“Totalmente, por eso en cada competencia a la que asisto la doy toda, y en los Juegos no será la excepción”.
Con buen proceso hacia los Olímpicos
Mauricio Ortega, múltiple campeón nacional y suramericano y quien en los Juegos Panamericanos de 2023 en Chile fue medallista de plata, ha disputado esta temporada seis certámenes desde abril.
En el Torneo Internacional de Lanzamientos en Lovelhe, Portugal, el dirigido por el cubanoespañol Frank Casañas fue segundo (62,80 metros). En el Meeting en Huelva, España, terminó cuarto (59,91). Después, en el Iberoamericano en Brasil se ubicó también cuarto (61.34); en el Meeting Fernando Alves en Portugal acabó segundo (63.25); luego vino su triunfo en Leira (68,06) y su última prueba fue en Polonia, siendo quinto (59,18).