El piloto antioqueño Mateo Carmona ya se encuentra en su ciudad natal, Medellín, luego de su participación en los Juegos Olímpicos de París-2024 donde logró el sexto lugar y un diploma que realzan su debut en el máximo certamen del deporte mundial. Mateo empezó a hacer BMX a los 5 años, iba a la pista de Belén y disfrutaba cada jornada.
Cuenta que le decían “el muñequito de prueba” porque se tiraba de cabeza a todo lo que le diera el entrenador. “Tal vez no era el que más destacaba, pero sí era el que más se le notaba que disfrutaba montar la bicicleta. Ha sido un proceso largo, bonito y un poquito diferente a lo que son los atletas de lujo de este país”.
Este martes, en el escenario que se forjó, el corredor de 22 años le contó a EL COLOMBIANO detalles sobre lo que viene para él y las sensaciones tras lo conseguido en Francia. Expresó orgulloso de haber contado con la compañía de sus familiares, luego de un esfuerzo económico que les implicó vender el carro de la casa para cubrir los gastos de tiquetes y hospedaje.
Por fortuna, y como premio al esfuerzo y al buen resultado de este deportista, una compañía le donará un auto. “Mateo, tu esfuerzo y el de tus padres han sido potentes. Cuando vuelvas, te tendremos una sorpresa brutalmente sorprendente”, posteó en Instagram Chevrolet.
¿Terminó satisfecho después de obtener diploma y de competir al lado de los mejores del BMX?
“A manera de balance debo decir que disfruté mucho mi debut olímpico, cumplí un sueño muy grande. La presión depende de cada atleta, del manejo que cada uno le dé. Yo pude liberarla y darle un mejor manejo aunque en algún momento todos estamos con los nervios de punta”.
¿Qué tal fue la convivencia en la Villa Olímpica?
“Son 10.500 atletas, los mejores del mundo, y uno cree que hacen algo diferente, pero todos van igual al restaurante, se sirven su gaseosa, su comida es normal. Sí se cuidan y cumplen unos parámetros, pero no es algo tan estricto como la gente suele creer”.
Además de París, ¿qué logros ha cosechado hasta ahora?
“Mi palmarés no es de lujo, es el de alguien que ha trabajado mucho y gracias a eso he obtenido algunos títulos. He sido campeón panamericano juvenil, finalista de copas del mundo, he hecho podio en mundiales, y ahora finalista olímpico, creo que lo más grande que he logrado”.
¿Cómo es usted fuera de las pistas?
“No es una pregunta fácil de responder, porque he dedicado el 100% de mi energía, tiempo, concentración, mis pensamientos a esto, a ser el mejor en este deporte y a veces uno pierde esa identidad humana. Soy una persona muy familiar, me gusta estar con mi círculo, con la gente que me quiere, cuidar mis relaciones, mis amistades, porque al final de cuentas son las personas que van a estar con uno en las buenas y malas”.
¿Qué retos se vienen?
“A finales de este año voy a competir en la carrera más grande de Estados Unidos en Oklahoma, en noviembre, y la más grande del país, que es la Copa Internacional de las Luces aquí en diciembre, aquí en Medellín. Ese sería el cierre del año”.
¿Qué mensaje les envía a las nuevas generaciones del BMX?
“Nadie demasiado prudente ha logrado cosas demasiado grandes. Creo que cuando alguien está en su zona de confort y no toma riesgos, en salir al campo y probar finura, no va a lograr cosas grandes. Si uno tiene ese deseo, la pasión y el compromiso por trabajar en sus metas, hay que tomar riesgos y ser muy inteligentes tomándolos”.