Marlon Pérez, un grande en la historia del ciclismo colombiano, decía que para ganar había que tener hambre, deseo, convicción, actitud y metas claras, más allá de las adversidades que se presentaran en el camino, y añadía que en medio de los frutos recogidos, siempre se debía seguir con los pies en la tierra, mantener la humildad.
Este hombre, quien empezó a trabajar en su natal Támesis cuando tenía 9 años de edad, y quien a los 14 le dijo a su mamá Claudia Arango que dejaba el hogar para asentarse en Medellín en busca de suerte en el pedalismo debido a sus buenos resultados y grandes cualidades para montar en bicicleta, enluta este deporte en el ámbito nacional como mundial.
A sus 48, en los que se mantenía como un roble, el pedalista que fue campeón mundial juvenil de pista en Ecuador en 1994 y quien dejó huella en Europa, donde fue fundamental para que le abrieran las puertas a Rigoberto Urán, perdió la vida al ser atacado, con arma blanca y aparentemente en una riña, en El Carmen de Viboral, Oriente antioqueño.
“...Lamento mucho esta noticia y envío un abrazo sincero a su familia”, escribió en su cuenta de X el gobernador de Antioquia Andrés Julián Rendón, quien a la vez aseguró que las autoridades asumieron la investigación para esclarecer con celeridad el asesinato de esta gloria del deporte nacional.
Sus inicios
“Mi sueño era ser futbolista profesional, pero era muy malo y eso fue lo que me llevó a ser ciclista”, recordaba Marlon en muchas de las entrevistas que le hacían cuando hablaba de sus inicios en el deporte.
No olvida que un entrenador de fútbol le dijo que invirtiera su energía en otra actividad atlética, pues para el balompié no era el más dotado. Entonces probó en el atletismo y ganó dos carreras en Jericó y Ciudad Bolívar. Pero no le gustó esa disciplina.
Entonces, por hobby, inició la práctica del ciclismo. Alquilaba una bicicleta por 30 pesos y se iba a rodar por las calles y montañas de su natal Támesis. “Yo trabajaba para alquilar bicicletas, jugar billar y para llevar a la escuela para gastar, para comprar cofio y crispetas y lo que se podía”, contaba Pérez, quien a los 13 comenzó a competir en una cicla turismera, de hierro, que le compró a una tía, pues su hijo, tras una caída, casi se mata.
Estaba partida en dos, la soldó y comenzó a competir en ella animado por las palabras que le decía su profesor de religión y educación física en ese tiempo, Alfonso Aristizábal.
Empezó a viajar para participar en las distintas carreras en las poblaciones aledañas, y el primer premio que ganó fueron 8.000 pesos y dos neumáticos, en Jardín, lo cual fue su impulso para entender que el ciclismo era su lugar en el mundo.
Ya en Medellín, donde ganó todas carreras de pista y ruta de su categoría, alzó vuelo gracias a su talento.
Entre los hombres que le tendió la mano estuvo Gabriel Jaime Vélez, entrenador que sigue sacando talentos hoy en día para el ciclismo y quien como muchas personas que hacen parte de este deporte evidencian dolor por la partida de Marlon.
“Duele demasiado su muerte. Siempre vivió agradecido conmigo, me lo recordaba siempre. Desde los 16 años, cuando lo tuve hasta ser sub-23, demostró ser un gran corredor, impresionaba con su potencia, fuerza y velocidad. Recuerdo que como prejuvenil lo llevamos al Nacional en Bucaramanga y ganó todas las medallas. Era un líder, una persona que creaba buen ambiente”.
Vélez rememora que el título mundial que logró Marlon en la prueba por puntos en Quito, Ecuador, en 1994, la conquista ese año de la Vuelta del Porvenir, y los demás gratos resultados en el país, como vencer en la Vuelta de la Juventud en 1998 y en la ruta sub-23 del Nacional, le sirvieron para dar el salto a Europa, donde hizo parte del Selle Italia (2005), Team Tenax (2006) y Caisse d’Epargne (2008-2009).
“Acabamos de perder un gran amigo, un parcero mío, Marlon Pérez, quien fue esa persona que me ayudó tanto para ir al ciclismo de Europa. Le envió a su familia mucha fuerza en este momento tan complicado. Para el ciclismo colombiano es algo complejo, difícil, una situación que lo pone a pensar a uno mucho”, comentó, a través de un video, Rigoberto Urán.
Urán también recibió el amparo de Marlon Alirio cuando se accidentó en la Vuelta a Alemania en 2007. Fue tan impresionante ese incidente, que Marlon le decía a Rigo, en la casa que vivían en Brescia (Italia), que veía difícil que volviera a ser el mismo de antes. “Había que llevarlo cargado al baño y darle de comer. Se quebró las dos manos, un pie, se lesionó una de sus vértebras, parecía un nazareno”, le contó Marlon a El Colombiano en días atrás, mostrado a la vez sus actos de bondad y preocupación hacia su compatriota.
Para el estratega Raúl Mesa, quien contó con Marlon entre 2001 y 2003 en el 05 Orbitel, Marlon era un ser diferente, que con su forma de ser mostraba liderazgo.
“Tenía unas condiciones estupendas como corredor, hasta llegó a ser líder de la Vuelta a Colombia durante cuatro días. Era muy fuerte, iba bien en la contrarreloj, era un gran velocista. Y como persona era un muchacho contento, dicharachero, un buen compañero”, resaltó Mesa.
Por su parte, Jesús “Chucho” Piedrahíta, gerente administrativo del equipo Orgullo Paisa, resaltó el trasegar de Marlon en el pedalismo, en el cual también aportó en el paraciclismo, en el que fue fue campeón mundial del tándem, en 2017, siendo guía de Javier Serna.
“Es una nefasta noticia lo de Marlon. Se pierde un gran baluarte del ciclismo, un icono que contribuyó en la formación de deportistas. Fue el primer referente que tuvo el Orgullo Paisa abriéndole las puertas en triunfos internacionales al equipo y al ciclismo de Antioquia. Era un hombre amable, sencillo, jocoso y charlatán, pero comprometido con los resultados y con el elenco”, dicho Chucho, al expresar que en días pasados, en charla con Marlon, este le confesó que uno de sus sueños era ser técnico del Orgullo Paisa.
“Le expresé que ese anhelo se podía dar, que se preparara como director deportivo y que hiciera una buena capacitación porque acá tenía las puertas abiertas”.
De hecho Marlon, luego de dejar de competir un tiempo mientras pagaba una sanción por dopaje, siguió en ese momento vigente dentro de la cara siendo entrenador del equipo de ciclismo Rionegro con más Futuro.
En 2015, tras dos años sin correr, Marlon decidió volver a competir solo por una razón. “Es que no me quiero retirar del ciclismo por la puerta de atrás”. Y así fue. Todo lo que se propuso lo logró, convirtiéndose en ejemplo de tesón y superación. Hoy el ciclismo de Colombia lamenta su lamentable partida.