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Léider Berrío, el cordobés que promete goles y celebraciones con el DIM

Léider Berrío se perfila como figura del Poderoso, que hoy debuta en la Liga-1 en el Atanasio (6:20 p.m.) ante Chicó.

  • El futbolista Léider Berrío, de 26 años, ha sido uno de los refuerzos que mejor se ha adaptado a la idea de juego del técnico Alejandro Restrepo en el Medellín. Fue campeón de Liga con Pereira y Junior. FOTO manuel saldarriaga
    El futbolista Léider Berrío, de 26 años, ha sido uno de los refuerzos que mejor se ha adaptado a la idea de juego del técnico Alejandro Restrepo en el Medellín. Fue campeón de Liga con Pereira y Junior. FOTO manuel saldarriaga
01 de febrero de 2025
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La noche antes de su debut como futbolista profesional, Léider Berrío sintió el peso que tienen la incertidumbre en la vida. Era septiembre de 2018. Tenía 20 años. No contaba con un ingreso económico fijo y sus padres, en Montería, pasaban por dificultades económicas.

Lloró con amargura. Pensaba en que su existencia, en ese momento, sería diferente de haber tomado otra decisión. Él tenía la opción de irse al Real Santander, equipo en el que se dio a conocer, o firmar con un cuadro del extranjero.

Sus padres le recomendaron que se fuera. Él decidió quedarse. “Por primera vez en la vida tomé una decisión autónoma. Dejé todo en manos de Dios y salió bien”, recuerda, con emoción, sentado en el banco central del estadio Atanasio Girardot.

Al otro día debutó. Le fue bien en su primer equipo. Pasó al Pereira, después al Junior. En ambos elencos fue campeón. En una paradoja de la vida, el refuerzo que mejor ha rendido en el DIM hasta el momento, fue el verdugo del Poderoso en 2022 y 2023.

¿Cómo se ha sentido en la ciudad y el equipo rojo?

“La verdad estoy muy feliz de estar aquí. La ciudad es agradable y la gente amable. Me gusta mucho la hinchada. Pienso que es maravillosa, muy fiel al equipo. Tengo sensaciones positivas y he logrado adaptarme muy rápido a lo que quiere el cuerpo técnico. Ya llevamos una fecha y este domingo, contra Chicó (6:20 p.m. en el Atanasio), esperamos ganar los tres puntos para empezar el camino hacia la clasificación a los cuadrangulares, nuestro primer gran objetivo del semestre”.

¿Qué pesó para que decidiera firmar con el Medellín?

“Desde que supe de la propuesta del equipo me entusiasmé. Aunque tenía otras ofertas, me decidí por venir porque me gustó mucho el proyecto deportivo que me mostraron en la institución. Además, ya conocía el cuerpo técnico y a varios compañeros que hacen parte del plantel”.

¿Qué le aporta usted al DIM?

“Le aporto variantes. Tengo mucha llegada al área, capacidad para anotar goles, una buena media distancia y soy un futbolista polifuncional: puedo ocupar varias posiciones en la cancha. Yo creo que vine a aportar mucho y en cada partido lo demostraré”.

Léider, usted ha sido verdugo del DIM un par de veces pateando penaltis decisivos en finales, ¿qué piensa al respecto?

“Como jugador profesional que soy, debo ser responsables de mis actos. En esos momentos estaba en los rivales (Pereira, Junior) y tenía que cumplir con el objetivo de ayudar a mi equipo. Dios me dio esas responsabilidades y en ese momento actué con vehemencia para ser campeón. Espero que la vida me dé la oportunidad de vivir un momento así con el DIM”.

¿Tiene una relación cercana con Alejandro Restrepo?

“Sí. Yo tengo muy presente el profesionalismo y la gran persona que es el profesor Alejandro. En Pereira compartimos, pero nos conocimos mucho antes, en un proceso de Selección Colombia. Nos conocemos muy bien y tenemos una bonita amistad. Sin embargo, hay mucho respeto en la relación técnico-jugador, porque hay que responderle en la cancha y ahí queda de lado la amistad”.

Hablemos un poco más de usted, ¿cómo empezó su historia con el fútbol?

“Yo inicié en el fútbol cuando tenía 6 años y vivía en la vereda El Tapado de Montería, mi ciudad natal. Mi papá me llevó a entrenar. A él y a mi mamá siempre les gustó mucho el fútbol. Ambos siempre me acompañaron en el proceso”.

¿En qué club se formó?

“Yo hice mi proceso de divisiones menores en la escuela Pase Sport de Montería. En ese cuadro se formaron jugadores como Duván Vergara y Jesús Díaz. Ahí entre a los doce años. Gracias a la gestión del entrenador Pablo López, que me acompañó en la formación, logré tener un buen nivel y cumplir el sueño de ser profesional”.

¿Siempre jugó de volante?

“No. Es contradictorio, pero empecé jugando de defensa central. Después, en la medida en que fui creciendo, el profe Pablo me puso a jugar de lateral derecho. Luego me dieron la opción de jugar de extremo. Al final me quedé como volante y ahora cumplo esa función de ‘enganche’, que es donde mejor me ha ido. Ahí empecé a jugar en Pereira, con el profe Restrepo”.

¿Cómo era un día suyo cuando estaba en la etapa de formación?

“En esos años tenía tres sesiones de entrenamiento cuando no estaba estudiando. En la mañana hacíamos trabajo táctico, en la tarde técnico y en la noche nos esforzábamos por fortalecer el físico. Siempre me gustaba ir a las tres para tener un mejor nivel”.

¿Qué recuerda de su debut?

“Yo tenía 19 años cuando salí de Montería. Debuté a los 20 en 2018. El estreno fue algo inesperado, pero bonito. La noche previa fue muy difícil para mí. Lloré mucho, pensando en todo lo que me estaba pasando. Después me enteré que iba a jugar y la sensación fue increíble, positiva: había cumplido un sueño, pero era consciente de que apenas iniciaba”.

¿Qué ha representado el fútbol para usted en su vida?

“Para mí el fútbol es todo. Me ha enseñado a valorar las cosas. También me ha dado mucha madurez. El hecho de ser campeón tan rápido me ayudó a tener otros objetivos, como que me enseñó a no creer que existe un techo. También he logrado entender que el fútbol es cambiante: hay momentos alegres y otros duros”.

¿Cuál ha sido el momento más alegre de su carrera?

“Creo que fue en Pereira. Ellos apostaron por mí. Fui el único jugador de la B que ascendió ese año. Fue una apuesta de varias personas y por supuesto lograr ser campeón en casa, después de más de 70 años. Eso fue algo tremendo y bonito que un momento tan crucial me tocara a mí”.

¿Cuál fue el momento más complicado que ha tenido que sortear?

“Yo creo que fue el último semestre en Junior. Cuando uno va a un equipo busca evolucionar. Sin embargo, ahí no tuve tantos minutos que es lo que uno siempre quiere cuando pasa a una escuadra grande. La adaptación allá no fue fácil. Sin embargo, pienso que fue una experiencia en la que tuve un gran crecimiento a nivel personal. No siempre las cosas pasan como uno quiere, pero tuve una evolución camaleónica: me debí reinventar. También quedé en la historia con el penalti de la final”.

¿Cómo sortea con esos momentos de dificultad?

“En los momentos de crisis suelo unirme mucho más con la familia, mi esposa, mis hijos. Ellos son los que siempre han estado para mí. Yo pienso que si uno tiene un hogar sano, una vida tranquila, podrá superar las crisis mucho más rápido”.

¿Cuál es su ritual antes de salir a la cancha?

“Mi cábala, si se le puede decir así, es darle gracias a Dios porque me tiene en el lugar donde estoy. Él siempre me acompaña. Es muy importante en mi vida. Mis prioridades son: Dios, mi familia, el fútbol”.

¿Qué sueña con el Medellín?

“Mi gran objetivo es ser campeón. Es algo que todo el mundo quiere desde hace un buen tiempo y lo iremos construyendo este semestre partido a partido. La meta es ganar la séptima estrella y disfrutar todo este semestre”.

¿Cuántos goles se propone hacer este semestre?

“La temporada en la que más goles he hecho en mi carrera fue cuando estaba en Pereira, que anoté 6 en el semestre. Yo creo que con el Medellín voy a superar esa cifra, me atrevería a decir que voy a celebrar 8 veces en el Apertura. Que la hinchada guarde ese número”.

Entregado a Dios y a su familia

¿Qué hace Léider Berrío cuando terminan los entrenamientos?

“Cuando no estoy en las canchas cumplo la labor de papá. Tengo dos hijos maravillosos junto a una mujer maravillosa que conocí en Bucaramanga. Siempre trato de que disfrutemos juntos, salir con ellos, compartir, comer y hacer diferentes cosas”.

¿Qué le gusta comer?

“Mi comida favorita es algo muy costeño: el plátano verde cocido con queso en la mitad”.

¿Qué música le gusta escuchar?

“No tengo un género en específico. Sin embargo, soy muy cristiano, entonces escucho canciones que me hablen sobre el amor y la palabra de Dios. Es lo que más oigo en mi tiempo libre”.

¿Hace trabajo fuera de los entrenamientos con el club?

“Sí. Muchas veces, dependiendo de la carga, suelo entrenar tren superior. También tengo una persona que me acompaña con el tema de la salud mental y le doy importancia al descanso”.

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