El deporte colombiano está lleno de hechos que, en su momento, avergonzaron y fueron considerados verdaderos osos ante la faz nacional o internacional.
El más reciente lo acaba de protagonizar el programa del abanderado, primero con Caterine Ibargüen y luego con Jossimar Calvo, ambos renunciantes de portar la bandera en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos. Ella, por sentirse discriminada por intereses económicos y él, porque, pese a ganar la votación, no llevará la bandera debido a que al día siguiente tiene competencia en el torneo de gimnasia de las justas.
Desde antaño, dirigentes, deportistas, entrenadores, equipos, selecciones han sido objeto de hechos risibles pero que han dejado mal parado el nombre deportivo del país. Aquí los más “destacados”.