Lionel Messi siempre es la gran figura de la Selección Argentina. Cuando se pone la camiseta de su país da lo mejor. No importa si es la final de la Copa América o un partido amistoso como el que la albiceleste jugó en la noche del viernes 23 de septiembre frente a Honduras en el estadio Hard Rock de Miami.
Con su acostumbrada mezcla entre velocidad física y mental, Messi guió a los argentinos para llevarse el juego con un contundente 3-0. El primer tanto lo anotó Lautaro Martínez, uno de los mejores compañeros en ataque que ha tenido “la pulga” durante la época de Lionel Salonni como técnico de Argentina.
Pero lo mejor del partido llegó a partir del minuto 46, cuando “Lio”, el capitán argentino anotó el segundo gol del encuentro y el primero de su cuenta personal. Fue de penalti. Lo cobró con tranquilidad y lo celebró de manera serena.
Hasta ahí la cosa pintaba bien para los gauchos, que están buscando consolidar el mejor equipo posible para buscar ser protagonistas en el Mundial de Qatar que empezará en noviembre.
Sin embargo, faltaba la cereza del pastel, y para eso era necesario que Messi sacara sus dotes de artista sobre el terreno de juego. Y lo hizo porque el tercer gol del argentino fue una obra de arte.
En el minuto 66 un jugador argentino recuperó la bola en la mitad de la cancha y el rebote lo cazó Messi, que sin pensarlo, casi sin impulso, como si le estuviera dando un pase a la red, golpeó el balón con suavidad pero con la fuerza suficiente para que se elevara por encima del portero y este no la pudiera alcanzar. “Lo colgó”, como dirían en los barrios de Medellín.
Esta vez, consciente de que lo que había hecho era espectacular celebró con más ímpetu. Salió corriendo hacia la tribuna, donde la colonia argentina que estaba en el estadio estaba eufórica.
Tal vez todos esos sentimientos que despierta Messi en sus compatriotas llevaron a que, en una jugada en la que un futbolista hondureño lo golpeó y dejó en el suelo, sus compañeros salieran corriendo a enfrentarse con el centroamericano, en una de las polémicas que tuvo el partido.
Lo cierto es que uno de los mejores jugadores de la historia se sigue preparando para jugar su último Mundial. De llegar con el buen nivel que ha mostrado, podría ser protagonista y, por qué no, soñar con el título que lo metería, de manera definitiva, en la historia y el corazón de los argentinos en el mismo lugar que al día de hoy ostenta Diego Armando Maradona, aunque Messi es el jugador más descomunal que hemos visto en el Siglo XXI.