En casa, con los suyos, así está Isabella Echeverri Restrepo, quien se recarga de amor y energía para lo que sigue en su carrera.
La futbolista, de 28 años de edad, decidió dejar las canchas, pero seguirá vinculada al deporte que le ha dado todo y por el cual ha sentido pasión desde los cuatro años.
¿Cómo tomó la decisión de dejar el fútbol activo?
“Es una decisión difícil, jodida, que involucra pensar en muchos factores, porque como yo lo decía por mis redes sociales, finalmente el fútbol se convierte en tu identidad, es algo con lo que yo me he identificado. Durante 24 años he estado vinculada al deporte y es como, bueno y ahora qué pasa después del fútbol. Me costó, fueron unos meses de pensar mucho y creo que fue al descubrirme a mí misma, en otros escenarios, cuando dije: estoy lista para este paso, lo voy a dar y con fuerza para afrontar un cambio que es gigante, pero pues al final hay que atravesarlo”.
De los recuerdos que tiene, ¿qué fue lo más difícil en esos inicios y quién la ayudó para no desistir en lo que le gustaba?
“Mi familia, pero sobre todo mi mamá, porque yo todos los días llegaba llorando del colegio, diciéndole: ‘mami, me dicen marimacho, no entiendo por qué y desde el primer momento, ella, que tiene una personalidad muy fuerte (somos muy parecidas en eso) me decía, usted no es así, entonces no se deje de nadie, vaya y ponga la frente en alto y siga jugando lo que usted le gusta. Cuando iba a empezar a jugar con los niños en el colegio, en los Intercolegiados, me decían: no, usted es una niña, no puede jugar, porque si le llegan a pegar... Entonces mi mamá fue al colegio y les dijo: si le pegan a mi hija es problema mío, que juegue. Ella con ese ejemplo me sirvió para desligarme de todos estos pensamientos que existen, que la mujer es más débil o que hay que cuidarla más. Eso fue como, a usted le gusta, entonces hágale y creo que eso es muy importante, no todas las futbolistas tienen el privilegio de contar con ese apoyo familiar. Por eso si algún padre me está leyendo le digo que apoye a su hija y le dé toda la confianza porque es importante para avanzar”.
Linda Caicedo acaba de llegar al Real Madrid, ¿qué piensa sobre esa noticia?
“Es espectacular que pase con una mujer, además una mujer de color en nuestro país. Eso tiene un contexto gigantesco y es muy bonito porque los niños van a ver esa noticia en televisión y van a decidir: yo quiero ser como Linda Caicedo y ya no es solamente yo quiero ser como el Pibe, sino quiero ser como esta mujer, las niñas ya van a saber lo que pueden llegar a lograr, sin importar lo grande que sea el sueño. Creo también que es una responsabilidad muy grande para Linda porque es joven, y espero que sepa utilizar su plataforma de la manera correcta para ser ejemplo y referente de todos estos niños y niñas, no solamente en Colombia, sino en Latinoamérica (donde ya se habla ella) y en el mundo. Que enseñe valores en los que transmita dentro y fuera de la cancha, que use todo esto para bien no solo que sea una gran futbolista, sino un gran ser humano algo que es más importante”.
Hablando de dejar legados, ¿cuál fue su intención, cómo quiere que la recuerden?
“Cuando llegué a España dije, quiero que se hable de mí como una colombiana berraca, respetuosa, disciplinada, que nunca se vence; dejar en alto el nombre de mi país y quitar todos estos estigmas porque en España y Estados Unidos siempre me decían: Colombia, Pablo Escobar, coca, es algo que todavía está latente, entonces quería que cambiaran esa perspectiva y estoy segura de que muchas personas en Sevilla, en Ohio y en Monterrey ahora piensan en Colombia y encuentran que tenemos buen nivel en el fútbol femenino, y que somos mucho más”.
Si le dieran 3 cajas de cristal para que guardar en cada una, lo mejor que te ha pasado, ¿qué guardaría?
“La medalla de oro de los Juegos Panamericanos. Ese partido, ese estrés, ese penalti, esa victoria. También, la rueda de prensa que hice en el 2019 contando las cosas que estaban pasando con el fútbol femenino. Y guardaría el momento cuando salí como capitana en un derbi en el Ramón Sánchez-Pizjuán, cuando abrieron ese estadio para el Sevilla, que nunca lo abren y que una colombiana saliera como capitana en ese estadio tan gigante para mí, ese día no se me va a olvidar jamás”.
¿Se arrepiente de lo que dijo en esa rueda de prensa?
“Nunca me he arrepentido de lo que hice y si la guardé en esa cajita de cristal es porque es uno de mis momentos más adorados, y te lo digo a nivel muy personal, cuando llegué y me senté ahí y dije lo que tenía que decir, me sentí bien conmigo misma. Ni siquiera ganando nada a nivel profesional había experimentado esa felicidad, porque fue algo más grande que yo misma, que la Selección. Era consciente de que esa rueda de prensa iba a tener consecuencias. Después, cuando no me convocaron más a la Selección, sí me dolía, pero nunca me arrepentí. Creo que retirarme ahora también se da porque no estoy yendo a la Selección, al final te quitan ese norte, los mundiales... Mi amor por la Selección y mi país siempre está, pero sí me quitaron la oportunidad de jugar otro Mundial, una Copa América en mi casa, pero esa rueda de prensa me dio muchas otras cosas y vivo firme”.
¿La decisión del retiro se dio también por las lesiones?
“Es súper difícil, más cuando son lesiones tan fuertes, recurrentes y ahí si te soy honesta, volvemos a la selección porque desde ese momento, después del 2019 fue cuando me empiezo a lesionar mucho y creo que fue una manera de que se reflejara mi estrés en mi cuerpo. Estaba somatizando, a esa conclusión llegué hace poco, nunca había hecho la conexión, porque yo antes nunca me había lesionado. Jugué muchos partidos, pero al mismo tiempo también me perdí muchos y ya era como que la vida me estaba diciendo, bueno, ya, es momento de avanzar, de trascender, de pronto hacer otras cosas más grandes. Las lesiones me han hecho mejor persona, me han puesto en los zapatos de otros y en situaciones en los que yo nunca había estado. La salud mental es un tema del que todavía no se habla mucho, no se le da mucha importancia ni en las recuperaciones ni en el deporte, pero que es real”.
¿Va a seguir vinculada al fútbol desde qué perspectiva?
“Definitivamente es algo que tengo muy claro, yo he utilizado el fútbol para estudiar mucho, y he utilizado estos años a nivel profesional para educarme. Entonces tengo claro que no quiero ser entrenadora, me veo más en la parte dirigencial, administrativa, en cargos de poder donde realmente pueda generar cambios para esas generaciones de las que hablábamos. Tengo muchos sueños por cumplir a nivel personal. Sigo descubriendo este nuevo camino”.
Además está muy joven para este nuevo camino
“Creo que es algo que solamente le pasa a los deportistas, darle otro rumbo a tu vida cuando tenés 28 años, arrancar de cero porque solamente has sido un futbolista. Pero lo estoy tomando con calma en este momento llevo un par de meses como muy para mí misma, ver quién soy afuera del fútbol, por eso me vine a mi casa a estar con mi familia para definir hacía dónde voy a seguir. Creo que tengo mucho que aprender”.
En el mensaje de despedida mencionó que no solamente era superar aspectos deportivos, sino cosas que han estado ligadas al fútbol femenino desde hace mucho tiempo y con lo que han luchado mucho, que las estigmaticen, que no las traten de con equidad...
“Sí, todavía se ve, mucho menos de cuando yo empecé y que cuando Liliana Zapata (dirigente y exjugadora) empezó, al final nosotras vamos abriendo caminos. Siento que la plataforma de las futbolista actualmente tiene que ser utilizada para eso, para mostrarles a las niñas que ya pueden tener referentes, todos mis referentes eran hombres, yo nunca tuve una mujer a la cual admirar. Ahora nosotras nos estamos convirtiendo en referentes de esas niñas y tenemos que pelear, hablar y alzar la voz para que ellas tengan mejores condiciones. Yo tuve mejores condiciones que Liliana y espero que para la próxima generación sean mejores que las mías”.
El proceso requiere tiempo...
“Es un cambio que se demora porque vivimos en una sociedad que siente que el fútbol es para hombres, una sociedad machista y al final con mi ejemplo intento que todas esas personas que todavía sienten esa presión cultural, pues desaprendan y se den la oportunidad de ver mujeres jugando fútbol y que esas niñas también tengan la oportunidad de de mirar para arriba y decir, yo quiero ser futbolista y me voy a dedicar a eso”.
Para ustedes como futbolistas, ¿qué significa, por ejemplo, que para el próximo mundial que va a ser en julio ya se hayan vendido más de 600.000 boletas, que la FIFA haya determinado que por primera vez puede haber un fan fest para el fútbol femenino?
“El crecimiento que ha tenido el fútbol femenino en los últimos años ha sido brutal. Hace 5 años me gradué de la Universidad y pensar en esto era muy difícil, jugar fútbol profesional era difícil, y ahora hay tantas posibilidades de jugar en Colombia, en España, en Alemania, no sé , es que tenemos jugadoras que se están yendo hasta Israel a jugar fútbol ahora. Lo mismo pasa con los mundiales, hace 10 años muy poquita gente fue al mundial. Ahora, los estadios estaban a reventar, y en Nueva Zelanda va a ser igual, La Fifa se está dando cuenta, obviamente, por el valor del negocio, porque ya mucha gente está metida en el fútbol femenino, y porque también la mujer es un tema muy potente y el hecho de que estemos reinando en este deporte pues lo hace mucho más atractivo. Creo que como ya lo estamos viendo un poquito más en televisión, la gente se da la oportunidad y dice, uff esto sí está bueno y se han quitado el estigma de están todas gorditas jugando detrás de un balón, que era lo que decían siempre lastimosamente. Me parece increíble que la Fifa esté viendo el potencial que haga el fan fest y que la gente se esté animando con el fútbol femenino”.
Y va a ver ese mundial, ¿usted sigue a la Selección?
“Desde que no me volvieron a convocar se me hace muy difícil ver partidos de la Selección, pero el que sí vi completico fue el Sub-17. Las seguí y además aposté con todas mis amigas mexicanas que Colombia iba a llegar más lejos México, ellas también tenían un gran equipo, pero gané...Ese Mundial sí lo vi, seguí al profe Carlos (Paniagua), con quien coincidí en entrenamientos cuando venía en junio a Formas Íntimas, es una gran persona, es un gran profesional. Hace muchos años Carolina Pineda me dijo, esta generación va a ser buenísima, prepárese, y tenía razón, estas chicas son muy talentosas y profesionales por eso lo viví con mucha intensidad. Me parece espectacular que ya se estén notando los procesos de los clubes de formación, porque el talento en Colombia es abismal, yo no lo he visto ninguna otra parte y que los clubes de formación se están poniendo la 10 y estén sacando este tipo de jugadoras es increíble. Ojalá que pronto les den lo que se merecen porque es mucho trabajo detrás. A las jugadoras de la Sub-17 y la Sub-20 me les quito el sombrero, tremendas jugadoras, increíbles embajadoras del país, hicieron despertar a un país que estaba medio con los ojos cerrados para el fútbol femenino y creo que va a ser un hito y un antes y un después también en todo el tema mediático con respecto al fútbol”.
¿En su nuevo rol qué le gustaría impulsar más?
“Me gustaría mucho más dedicarme al tema educación, cómo utilizar la plataforma para impulsar causas sociales para mostrar el ser humano que hay detrás. Me parece que el fútbol femenino se tiene que diferenciar en eso del de los hombres, que es más competencia, ego, ganar plata, ganar trofeos. Siento que nosotras tenemos mucho más que darle al fútbol y a la vida. Quisiera tener un proyecto de educación, que las futbolistas tengan herramientas y capacidad para llevar el mensaje que ellas quieran, un mensaje de diversidad e Igualdad, aceptación, orgullo patrio, de un montón de cosas que podemos hablar en nuestras redes, que son nuestras plataformas, y pues al mismo tiempo ser buenas futbolistas”.
¿De los mensajes que recibió por su retiro, cuál la sorprendió?
“Han sido muchos. Tantos que fue una locura. Es muy bonito porque esto es un gran momento para mí. Me sentí como puesta en un altar. Todo lo que hecho valió la pena”.