Chile se clasificó ayer para la final de la Copa Confederaciones al derrotar a Portugal en la ruleta rusa de los penaltis (3-0) con su arquero Claudio Bravo como héroe, ya que paró los tres primeros penaltis lanzados por Quaresma, Moutinho y Nani. Los 90 reglamentarios y los 30 suplementarios culminaron 0-0.
El fútbol premió al más valiente, ya que Chile atacó más y dispuso de las mejores ocasiones de gol y disputará el domingo, en San Petersburgo, la final del torneo ante el ganador de la segunda semifinal hoy entre Alemania y México.
Los chilenos ratifican el gran momento que viven gracias a la época dorada que viven jugadores, como Alexis Sánchez, Arturo Vidal y el propio Bravo, desde el 2015 cuando ganaron la Copa América eliminando a Argentina y repitiendo lo mismo un año después. Ahora llegan a la final de la Copa Confederaciones, dejando en el camino a uno de los favoritos, Portugal, con su gran estrella, Cristiano Ronaldo.
La gran figura del compromiso fue Bravo, quien está acostumbrado a atajar cobros desde los doce pasos. En definiciones por penaltis, de 19 que le han cobrado entre clubes y Selección, ha parado 8, para un porcentaje del 42,11 por ciento.
“A este nivel tienes que trabajar y estudiar lo que te va a tocar. Somos profesionales, nos preparamos al máximo. Los penales no son ruletas, hay trabajo, mucha información e inteligencia atrás de las condiciones que uno pueda tener”, dijo el héroe austral.
El capitán de Chile reconoció que el físico flaqueó por algunos pasajes. “No nos daban las piernas, pero sí el corazón”, expresó Bravo.