Uno de los técnicos más experimentados del fútbol colombiano es Pedro Sarmiento, campeón con el Medellín y el Cali, también con experiencia como asistente en Selecciones Colombia.
Esta vez aceptó el reto de acompañar a Hernán Darío Herrera en el cuerpo técnico de Nacional, equipo en el que debutó como jugador. EL COLOMBIANO dialogó con él sobre este desafío y el reto que tendrán este jueves (8:00 p.m.) en el Atanasio Girardot de remontar la serie de los cuartos de final de la Copa Betplay ante Junior, equipo que va ganando 3-0.
¿Cómo va su trabajo con Nacional?
“Se ha logrado una mejoría tras haber ganado dos partidos consecutivos. El equipo terminó el torneo y tuvo poco tiempo de descanso, de activar la parte física. Nos tocó un calendario difícil de entrada. No fue el mejor arranque, pero en la medida que pasan los partidos se encuentran cosas buenas para llegar al rendimiento óptimo. Hay entusiasmo y recuperamos la parte anímica. Aspiramos a que cada vez seamos más fuertes en defensa y en ataque”.
¿Es posible la remontada ante Junior?
“Será posible en la medida que tengamos positivismo, credibilidad, jugadores que sean capaces de superar al rival con capacidades individuales y colectivas. Con un mismo pensamiento y responsabilidad, que seamos capaces de atacar y defender bien. Hay que ser muy prácticos y transformar en un triunfo contundente el empuje de los hinchas, ese respaldo y apoyo que se siente en el Atanasio que es único. Necesitamos de todos para la remontada”.
¿Por qué aceptó el reto de acompañar al “Arriero”?
“Fue una invitación de él, pero yo para el fútbol nací en Nacional y ahora se me dio la posibilidad de estar acá para contribuir con la experiencia que he tenido. Tengo la información y la posibilidad de aportarle a jugadores, sobre todo en la parte defensiva, donde propongo unos esquemas que, en la medida que se trabajen, el equipo pueda fortalecer muchos aspectos en esa zona”.
¿Es muy distinto lo que analizaba desde afuera, ahora que está adentro?
“Sí, porque una cosa era lo que uno veía. Ahora es diferente porque tengo cerca a los jugadores y la posibilidad de aportarle cosas en el manejo del balón y la parte defensiva”.
¿Cómo funciona el cuerpo técnico de Nacional?
“Cada uno, desde su sitio y su forma de ver el fútbol, se enfoca para que el equipo esté bien. Hernán Darío se encarga de la parte ofensiva, Piscis (Restrepo) trabaja la pelota quieta. A mí me toca la parte defensiva. Y el aporte de Pacho (Maturana), desde su conocimiento y experiencia, es fundamental. Además, tenemos grandes preparadores físicos. En Nacional se cuenta con una muy buena cantidad y calidad de personas con bondades que le dan la capacidad al equipo para que mejore constantemente, teniendo en cuenta que la cabeza del grupo es Hernán Darío”.
¿Nacional sí es una familia?
“Sí, el trato, la parte anímica, mantener un grupo unido con unas normas y una disciplina, ha sido fundamental. No solo hay un grupo de jugadores profesionales sino que también se acerca a unos juveniles, que esperamos fortalezcan el trabajo, el entrenamiento y la exigencia. Todo eso ayuda para que el nivel mejore. Todos sabemos que Nacional representa ganar permanentemente”.
¿Qué lo sorprende del equipo, o es todo lo que se imaginó?
“Yo había tenido la posibilidad de ver, me arrimaba a algunos entrenamientos en épocas en las que no estuve trabajando. Obviamente que cuando uno está acá encuentra las herramientas para mejorar la capacidad individual y que eso se sume a la parte colectiva”.
Usted es muy serio, ¿qué lo hace sonreír?
“Me gustan las cosas buenas, creo en el bien. Hay mucha gente que se deja influenciar por situaciones negativas, pero yo creo en lo positivo de la vida. Soy muy serio, pero demuestro mi alegría. Nosotros vinimos a este mundo con una misión y es que las personas que nos rodean se sientan bien al lado nuestro, con un buen trato y respeto. Por eso cuando hay que reírse hay que hacerlo, no me da miedo ni temor sonreír”.
¿Qué lo saca de casillas?
“Cuando encuentro una persona que no recibe consejos, terca, que uno ve que va por un mal camino y no cambia. Eso me atormenta, porque con tanta experiencia de años vividos puedo detectar quién va por un buen camino y quién no. Eso da mucha tristeza y rabia con la situación”.
¿Qué lo pone a llorar?
“Cuando veo personas ingratas me duele el pecho. No soy de llorar mucho, no lloro cuando quiero sino que las lágrimas afloran solas”.
¿Cuál fue el momento más difícil de su vida?
“Pasé por situaciones tan amargas que no quiero ni recordarlas. Ahora me ocupa mucho el bienestar de mi familia, los hijos, las nietas y sacarles el mayor provecho posible. Me da mucha tristeza cuando se van personas allegadas, que van muriendo, personas que crecieron con uno. Creo que hay que vivir el hoy intensamente”.
¿Su mayor alegría?
“El nacimiento de los hijos y las nietas. También algunos títulos que uno ha ganado, pero es que duran muy poquito, quedás campeón y lo disfrutás por uno o dos días, pero perdés y pasa una semana y te acordás de cosas que pudiste hacer para cambiar el resultado”,