“La Jauría” es la historia de un joven que llega a un centro alternativo de reclusión y rehabilitación para menores. Eliú, como se llama el protagonista, parece haber encajado en el modelo del centro, que impone una férrea disciplina para tratar de readaptar a los jóvenes y enseñarles las reglas que su entorno no logró inculcarles.
Pero cuando llega al mismo centro su mejor amigo y cómplice del asesinato que cometió, parece inevitable que Eliú se vuelva a salir del camino.
El director Andrés Ramírez parece preguntarse si estamos marcados por las estrellas, como creían los antiguos griegos. Aunque tal vez la idea de que existe el destino no es una realidad, sí lo es el hecho de que un gran número de jóvenes en Colombia crecen sin una figura paterna, en hogares con madres cabeza de familia que deben dedicar más tiempo a trabajar que a criar y a lidiar con los coqueteos de la calle, donde los espera la promesa de la vida fácil.
Ramírez se acercó a esa realidad cuando llegó a Ibagué, después de graduarse de Cine y Televisión en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, y pensando en retratarla, terminó exteriorizando sus problemas con la figura paterna y las inquietudes estéticas que lo acercan al cine naturalista, más que al realista. “He tenido una cercanía mayor con el cine contemporáneo que con el clásico, pero me ha influenciado todo. Cuando comencé con los cortos comenzó ese acto de mimesis, me interesa lo que tengo a la mano y mi experiencia con actores, de tener la cámara más espontánea”.