Grabar un sencillo es más fácil de lo que parece: no se necesita tener el vozarrón de Pavarotti, la pinta de Maluma o la plata de Jay Z. Eso sí, un poco de talento ayuda bastante.
Desde pequeños estudios por no más de 200.000 pesos, hasta cotizadas disqueras en las que la producción puede alcanzar los 10.000.000 pesos, se puede hacer realidad el sueño de ser cantante.
El boom musical que está viviendo Medellín desde hace varios años con artistas como Maluma y J. Balvin, que son reconocidos en distintas partes del mundo, ha permitido la consolidación de una industria local de producción. Acá graban talentos locales como Reykon y figuras internacionales como Nicky Jam.
A los estudios de grabación cada día llegan, por decenas, jóvenes talentos que buscan hacer realidad el sueño de convertirse en cantantes.
Álvaro Picón, director artístico de Codiscos (empresa que lleva más de 60 años en el mercado), reconoce que cada día hay más opciones, espacios y desarrollos tecnológicos que hacen posible esta “explosión” musical.
Las alternativas son variadas, desde las compañías consolidadas, con cabinas de sonido especializadas, ingenieros y procesos que combinan lo análogo –que dan más calidad– con los desarrollos tecnológicos, hasta los pequeños estudios de grabación, donde con dos computadores, un software especializado y un par de micrófonos es suficiente para tener una canción y subirla a las plataformas digitales.
Generalmente, este es el camino que eligen las nuevas promesas, que sin mayores recursos económicos y sin la experiencia que requiere el medio, incursionan como cantantes. Justamente, así se consolidó el boom del género urbano en Medellín, con intérpretes como J Balvin, Reykon o Golpe a Golpe, que desde espacios improvisados en sus residencias comenzaron a grabar y divulgar su música.
Mercadeo digital
Adriana Restrepo, presidenta de Codiscos, dice que si bien el talento es lo fundamental, el proceso de producción de una canción debe estar acompañado de un componente jurídico y administrativo, en especial en el tema de derechos de autor y regalías.
La empresaria señala que hoy es fundamental establecer una estrategia digital en redes sociales para poder consolidar un tema en el mercado. Anota que aunque a la hora de firmar con un artista prima su calidad, son tenidos en cuenta el número de seguidores en Instagram o Youtube y la regularidad con la que participan.
En ese sentido, Álvaro Picón anota que las compañías grandes, como en la que trabaja hace más de 30 años, preparan al músico en temas de vestuario, apariencia física y en algunos casos los ayudan a enfrentar entrevistas con los medios.
Buscar el chicle
Más allá de las etapas de producción, el punto clave a la hora de grabar está en la selección de la canción.
Picón dice que es complejo porque el artista llega tan convencido de su trabajo y de lo que quiere lograr que muchas veces rechaza sugerencias. En especial cuando le dicen que es mejor buscar otra opción.
El periodista de entretenimiento Daniel González, quien coordina el área de comunicaciones de la empresa extranjera Bquate, anota que lo importante a la hora de escoger la canción es que sea pegajosa, que tenga un efecto “chicle”.
“La pista es vital, la letra debe ser jocosa y pegajosa, al igual que la manera en que se canta o recita. Ahora, la fusión de sonidos latinos, donde incluyen trompeta, acordeón o conga, es la base para ese chicle al que hago referencia”, anota el asesor.
Coincide con Picón en que en el medio hay mucho artista apasionado, que hace “cosas bacanas”, pero no llegan a ser comerciales y tienden a ser aburridas al oído, en especial para las nuevas generaciones, porque son tercos y no reciben asesoría.
“La idea es que la gente se sienta identificada, se divierta con la canción y encuentre allí algo para bailar en una discoteca o dedicarla en cualquier momento”, puntualiza Daniel.
Lo técnico
Sí hay una industria impredecible en la que no hay nada escrito es en la música, tal y como lo afirma Kensel, de Dream House, para quien una canción muy mal producida puede ser éxito, sin que exista una razón de peso.
Para este productor especializado en música urbana, lo fundamental en el éxito está en la canción, que como mínimo debe ser pegajosa y tener una melodía que se repita constantemente. Kensel cree que la parte técnica tiene que ver más con la vanidad, porque si un sencillo es bueno, pega.
Sobre los requerimientos que debe cumplir desde producción, destaca que son fundamentales las etapas de grabación y mezcla.
“En la primera, la captura de voz debe ser perfecta, mientras que en la segunda se deben nivelar los sonidos (música y letras) para que ninguna opaque a la otra.
Finalmente, cualquiera pude grabar un sencillo, lo complejo es ser exitoso, para lo que se requiere una comunión de varios factores, en la que predomina el talento por encima de la técnic.a
150
mil pesos es el precio mínimo por el que se puede
grabar una canción.
10
millones de pesos se pueden llegar a pagar por la producción de un sencillo.