Joao Gilberto fue un genio excéntrico que iluminó el mundo con la bossa nova. Nacido en Juazeiro, en 1931, el músico falleció este sábado a los 88 años y lo hizo después de escribir el género musical que moldeó la identidad de Brasil e influyó a tantas otras generaciones de artistas.
Hijo de comerciantes, Joao Gilberto se trasladó en la década de los 50 a Río de Janeiro, una ciudad en plena efervescencia cultural y donde allanó el terreno para el surgimiento de la bossa nova.
Fue el 10 de julio de 1958, poco después de que Brasil conquistara en Suecia su primer título mundial de fútbol, cuando Joao Gilberto ingresó al estudio Odeon para grabar una canción de pocos minutos que, según los historiadores, se convirtió en un marco en la cultura y la música brasileña.
La grabación del vinilo en 78 rpm de un compacto que incluía por un lado “Chega de Saudade”, samba compuesta por Antonio Carlos Jobim y el poeta y diplomático Vinicius de Moraes, y por el otro “Bim Bom”, es considerado como el marco inicial de la bossa nova porque permitió que el género que hasta entonces era conocido en unas pocas casas nocturnas de Río de Janeiro pudiese ser llevado a todo Brasil y al mundo.
Padre de tres hijos, cuentan sus allegados que Joao Gilberto era dueño de un carácter introvertido y en el terreno artístico era un obsesionado por la perfección, aunque su vida personal estuvo lejos de eso.
“Su lucha fue noble, intentó mantener su dignidad al perder su soberanía”, subrayó este sábado su hijo Marcelo al confirmar su muerte en las redes sociales.
Sus palabras eran una referencia velada a los últimos años de vida de su padre, los cuales estuvieron marcados por una dura disputa familiar después de que su hija Bebel Gilberto, también cantante, solicitara que se le declarara inhabilitado judicialmente al alegar que se encontraba en una edad avanzada, lo que le restaba autonomía para la administración de sus finanzas.