Un sábado muy musical se vivirá en Medellín este 17 de junio con dos actividades que resaltan las sonoridades afro que se han ganado el gusto del público: La Gran Fiesta Cubana y La Fiesta de la Música.
El primero, un evento privado que trae lo mejor del sonido cubano, y el segundo, un evento gratuito que se realiza en todo el mundo para generar una manifestación musical internacional.
Dos eventos para agendarse, bailar y disfrutar.
De Cuba para la ciudad de la eterna primavera
Los comensales que el jueves a mediodía llegaron a la Pascasia en busca del almuerzo encontraron un ambiente lleno de música caribeña. Y no era para menos: desde las once de la mañana el contrabajista cubano Yelsy Heredia ensayaba con unos músicos de la ciudad el repertorio que llevará al escenario de La Gran Fiesta Cubana, un concierto que reunirá este sábado 17 de junio, en Plaza Mayor, a la Orquesta Aragón, el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro, el Conjunto Son 14 y, por supuesto a Heredia. Así, sin buscarlo, los habituales del centro cultural escucharon fragmentos de la sonoridad cubana, esos ritmos que han hecho bailar a varias generaciones alrededor del mundo.
A pesar de que se trata de un cliché, se puede decir que la música corre por el código genético de Yelsy. Siendo un niño, mientras sus familiares hacían los oficios domésticos o preparaban la comida, él hacía sonar los cacharros de la cocina y movía el cuerpo al compás. Ese hecho de vivir con la música a todas horas es una experiencia cotidiana en Guantánamo, la ciudad natal de Yelsy, conocida por la canción Guantanamera y por la base militar gringa que está en su territorio. “En Guantánamo tenemos muchos ritmos autóctonos. Tenemos el changüí, el nengón, la tumba francesa y el bembé”, dice Yelsy minutos después de haberse despedido de los músicos con la instrucción de llegar puntuales a la prueba de sonido.
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Muchas páginas se han escrito sobre la fecundidad musical del Caribe, ese sitio en el que el mestizaje unió el ritmo africano con los instrumentos europeos y la nostalgia de los pueblos indígenas. Y de toda esa región geográfica y cultural, Cuba ocupa un lugar importante. De la isla se han importado géneros musicales del calibre del son, el bolero, el chachachá, el mambo, la guajira y el guaguancó. Con ese legado a su favor, Yelsy hace música que se nutre de la tradición y conecta con las nuevas audiencias. De esa forma de producir música resultó Lo Nuestro, el álbum que fue nominado a los Grammy Latinos y que condensa la picardía del cubano en las canciones La Habana está muy cara y Cubano del Guaso. “Mi show en Medellín se basará en las canciones de ese disco”, dice Yelsy.
En su carrera Yelsy ha trabajado con pesos pesados de la industria musical. La lista es impresionante e incluye los nombres de Salif Keita, Bebo Valdés, Armando Manzanero, El Cigala, Francisco Céspedes y Omara Portuondo. En los últimos años ha decidido labrarse su propio camino, yendo a las ciudades a la que lo invitan y trabajando con músicos locales mientras se labra un renombre que le permita viajar con los músicos que en España trabajan con él. Su apuesta es por los sonidos tradicionales, por reinterpretar el pasado a la luz del presente. Al respecto es categórico al decir que ahora, cuando el pop y el reguetón se han apoderado de la industria musical, el pasado es lo nuevo.