Fue agricultor, obrero de Fabricato, estudió contabilidad, odontología, gramática, taquigrafía, inglés; vendió seguros, trabajó en turismo, dio conferencias de esoterismo y hermetismo, participó en cine y teatro; fue aviador, mercader, contrabandista, regentó una casa de prostitución, fue vidente de las runas y navegante del mar. Terminó poeta.
El nombre del escritor de Salgar, Verano Brisas Brisas –como registra en su cédula– , proviene del mar. Lo adoptó como seudónimo para escribir y ahora todos lo llaman Verano.
El poeta publica esta noche su cuarto libro, entre los 30 inéditos que tiene encarpetados (novela, cuento, ensayo, dramaturgias, poesía y un diccionario de términos marítimos).
A Verano le gustan las rutinas porque le ayudan a crear disciplina. Ahora, por ejemplo, se encuentra releyendo la Historia de la humanidad de la Unesco, una compilación de 12 tomos, cada uno de 700 páginas. “No me siento especialista en nada, soy muy curioso y me gusta saber”, explica.
A sus 80 años se levanta todos los días a las 5 diurnas, hace algo de stretching, una serie de estiramientos de manos, pies y cabeza que aprendió con el colectivo teatral 1+1 Teatro de Bogotá. Hoy se viste de nuevo de poeta.
¿Qué es la poesía?
“Cualquier definición es válida porque es la presencia que sentimos del mundo, es inefable e intangible. Autónoma en sí misma. La poesía no necesita del poeta ni el poema; se podría acabar la humanidad, el sistema solar, pero mientras haya universo habrá poesía.
Me niego a aceptar que se escribe poesía. Se escriben poemas”.