El libro de Laura Ardila Arrieta tiene todos los elementos para convertirse en uno de los títulos más vendidos del año. El primero y más importante es que pone el foco en uno de los grupos políticos con mayor peso en Colombia: la familia Char. También le ayuda a despertar el interés público el hecho de que Planeta haya decidido cancelar su publicación, un acto que despertó la indignación de los internautas y fue rechazado en pleno por la prensa nacional.
Tanto escándalo se produjo que el entonces editor de Planeta, Juan David Correa, renunció a su cargo. Por las vueltas que da la vida, Correa es ahora el ministro nombrado de Cultura del gobierno de Gustavo Petro.
EL COLOMBIANO habló con Laura sobre su investigación y los hallazgos. Además, ella contó que los ejemplares de La Costa Nostra llegarán a librerías a finales de agosto.
Su libro va en contra de esa idea del milagro de Barranquilla, que está relacionado con los Char...
“Esta es una historia cuyos protagonistas están en Barranquilla, que es una ciudad de muchas maneras silenciada, donde hay un unanimismo muy establecido. Más que ir en contra de la narrativa del milagro barranquillero, mi trabajo lo pone en sus justas proporciones. Esta es una historia con luces y sombras. No es un expediente judicial, no es una denuncia. Es una historia sobre el poder en el que los lectores van a encontrar asuntos claros y asuntos un poquito más opacos, más cuestionables”.
¿Qué dice de ese proyecto tan celebrado de los Char?
“El tema del milagro barranquillero y la transformación que ha sufrido la ciudad en los últimos años de la mano de este proyecto electoral de los Char, intento plasmarlo e intento contar qué es lo que ha ocurrido con eso. Al tiempo de contar eso, levanto la alfombra e intento también explicarle a la gente sobre qué prácticas cuestionables ha estado sostenido ese proyecto. Eso es un poco más preciso que plantear que el libro está en contra de la narrativa del milagro barranquillero”.
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¿Qué encontró al levantar la alfombra? ¿Qué tipo de clan es la familia Char?
“Es un grupo político que llegó con una propuesta de cambio. Eso me parece muy interesante porque nos ayuda a entender esa tragedia de la política de la gente que llega proponiendo un cambio y el mismo sistema la transforma. Además, cuento cómo ese proyecto se transforma en esta mega maquinaria electoral con alianzas cuestionadas, con prácticas clientelistas y con unas alianzas y con unos alcances y tentáculos por toda la región y con la ambición de llegar a la presidencia de Colombia.
¿Qué papel juega Aida Merlano en esta historia?
“Hay un capítulo dedicado a la historia de Aida Merlano, que ha sido un personaje que ratifica esas compañías cuestionables de ellos, pero que también ha definido lo que está pasando con ellos en la actualidad. También intento explicar las relaciones de poder que hay entre ese grupo político y una élite de Bogotá que engorda la burocracia de ese grupo político. Lo hago para que la gente comprenda cómo funciona el poder en Colombia. En el país hay unas élites bogotanas que se asocian electoralmente con unos grupos locales en las regiones y les delegan cierto poder”.
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¿Los Char han tenido relaciones con delincuentes, con paramilitares, con narcotraficantes?
“Hay un capítulo dedicado a contar los años en que la contratación en Barranquilla fue cooptada por fuerzas del narcotráfico y del paramilitarismo. Algunos de los personajes que fueron protagonistas de esa época aún permanecen en el poder”.
¿Algún caso en particular?
“Está la historia de David Char Navas, que es sobrino del señor Fuad Char. Él reconoció ante la justicia sus alianzas con paramilitares, justo en la época que menciono. Ese es un dato muy concreto y el detalle de cómo ocurrió eso está ahí contado. También está la historia de cómo ciertos contratistas que hoy tienen muchísimo poder en Barranquilla y son aliados de los Char también tuvieron unas relaciones cuestionables. Esta es una historia en la que aparecen muchísimos personajes, porque la historia de los Char que cuenta el libro es una historia de casi 100 años. Hace 98 años llegó el papá de Fuad Char al pueblo de Lorica en Córdoba”.
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De alguna manera la historia de los Char podría también ser la historia de la migración en la Costa Caribe...
“El Caribe ha sido una región en la que en las últimas décadas terminó siendo muy definida por esa migración árabe. Barranquilla es una ciudad republicana hecha por inmigrantes de varias regiones y de varios países. Y por supuesto que eso en la historia de los Char es absolutamente fundamental. Yo viajé al pueblo de Lorica a tratar de recoger los pasos que tuvo la familia Char allá. Ricardo Char, que es el padre de Fuad Char, llegó hace 98 años a ese pueblo proveniente de Damasco. Los Char llegaron con una mano adelante y otra atrás, era una gente que venía huyendo de la guerra, que venía en busca de una nueva patria. Es una historia de hecho muy bella, es una historia que ayuda a entender lo que hoy es el Caribe y que luego se fue transformando cuando varias de estas familias deciden entrar en política. Y si uno se fija, muchísimos grupos políticos de poder en el Caribe están conformados por migrantes”.
¿Cómo se expandió el poder de los Char al resto de Colombia?
“Esto estuvo muy determinado por la relación de ellos con Germán Vargas Lleras y con Juan Manuel Santos. Ellos, especialmente Germán Vargas Lleras, encuentran el socio perfecto para intentar poner presidente de Colombia. Ellos hacen esta sociedad electoral y, cuando esto ocurre, empiezan a expandirse por fuera de su feudo en el Atlántico, primero en las elecciones regionales de 2015, aliándose con personajes cuestionados de otras zonas del Caribe, como Oneida Pinto, como Alejandro Lyons.
En el 2014 Germán Vargas les entrega dos ministerios. Eso no había ocurrido recientemente con ningún grupo político de Colombia y eso es un punto de quiebre para que ellos alcancen este poder y esta ambición de poder nacionales. A partir de ahí los Char empiezan a soñar con la presidencia de Colombia”.
¿Y sí tienen el poder para poner un presidente?
“Una de las cosas que hace tan particulares a los Char es que ellos no solo son un grupo político, sino que también están entre las diez familias más ricas de Colombia. Y eso no pasa con ningún otro grupo político en Colombia. No hay ningún otro grupo político que tenga semejante músculo financiero propio. Entonces eso los vuelve un factor de poder muy grande. Para Germán Vargas esto fue muy clave a la hora de elegirlos como socios. Y sin duda hoy en día, aún en medio de los cuestionamientos que tienen, son una fuerza electoral capaz de sumar a un candidato presidencial”.
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Un libro de periodismo que ha despertado curiosidad
“Te confieso que he vivido muchos momentos agridulces. Este es un proceso en el que yo comencé, como comenzamos muchos investigadores, muchos periodistas, a trabajar un tema: tomé la decisión de tratar de sacar adelante este libro, presenté una propuesta. La intención mía era caminar sobre el camino de la investigación, de la reportería y de la escritura, que se camina normalmente en este tipo de proyectos editoriales. Cuando ocurre lo de Planeta me decido a hacer el asunto público, porque me pareció absolutamente relevante que algo así se conociera, me parece que es del interés ciudadano. Y luego ocurre, digamos, todo lo que ha pasado, que es como una mezcla de gran solidaridad y de gran difusión para el libro, pero al mismo tiempo de gran expectativa”.