Siguen las listas de lo mejor de 2022 en el cine, la literatura, la música, el teatro y demás manifestaciones artísticas. En este caso, la revista Variety invitó a un grupo de realizadores audiovisuales a escoger la mejor película vista este año y explicar en un texto breve la escogencia.
De esa manera, la audiencia supo que el director mexicano Guillermo del Toro –en la cima de reproducciones de Netflix por su versión de Pinocho– quedó deslumbrado por la biopic que Baz Luhrmann hizo de Elvis Presley, el mítico rey del rock and roll.
“Tuve la suerte de estar en Cannes cuando Baz estrenó su impresionante Elvis, y me enorgulleció ser parte de la ovación de pie de 12 minutos de la audiencia. Fue como un concierto: fue experiencial, salpicado de detalles y manierismos perfectamente observados y pistas ocultas”, escribió el cineasta de Hellboy.
La lista que ofrece Variety es diversa. Por ejemplo, la documentalista Laura Poitras, ganadora del Óscar por el estremecedor Citizenfour, escogió No Bears, de Jafar Panahi.
En los últimos meses el mundo ha mirado con incredulidad la rudeza de las políticas culturales de Irán. Panahi ha sido perseguido por sus posturas sociales y políticas al punto de ser vetado para hacer películas.
Este hecho le ha permitido desplegar una enorme creatividad que se ha traducido en filmes de las características de This Is Not a Film y Taxi Teherán. Poitras escribió sobre No Bears: “Vi No Bears en el estreno mundial en el Festival de Cine de Venecia, dos meses después de que Panahi fuera arrestado cuando protestaba por la detención de sus compañeros cineastas iraníes, Mohammad Rasoulof y Mostafa Al-Ahmad. No podía dejar de llorar”.
También hay títulos de la industria alternativa de Estados Unidos. El ganador del Óscar por Nebraska, Alexander Payne, le dio el voto de confianza a Armageddon Time, de James Gray.
En momentos de convulsión política en los Estados Unidos por el avance de las narrativas del expresidente Donald Trump, el filme de Gray dirige la mirada al pasado para explicar el presente.
“La película de James es sobre él y su familia, pero me vi a mí mismo y mis propias luchas conmigo mismo y con mi familia. Escuché ecos de mí mismo en las decisiones que tomé cuando era niño y sigo tomando a medida que tropiezo en mi camino por la vida. Pero no importa cuán torpes sean las acciones de sus personajes, James Gray los pinta con compasión y comprensión. Comprensión: ¿qué más hay? No somos malas personas. Lo estamos haciendo todo por primera vez”, afirmó Payne.