Cuando comenzó el rodaje para hacer la película sobre el maestro, Don Millar notó el entusiasmo que Botero le imprimía a su trabajo cuando decía, “¡mira este verde que tengo que usar!”. La preocupación del director fue capturar esa energía y entusiasmo en la que se viera tanto la obra como el creador.
Además de cineasta, Millar es fotógrafo, pintor y escritor. Hacer un documental sobre Botero fue todo un reto, aunque no tan ajeno porque conoce a la familia del autor desde hace más de 20 años.
Llegó ayer a Medellín al estreno de su documental en la Plaza Botero. Cerca de 300 espectadores vieron la cinta del pintor de volúmenes rodeados de sus 23 esculturas al aire libre. El largometraje Botero se proyectará en salas de Cine Colombia desde hoy hasta el 19 de abril, día en el que el maestro cumple 87 años.
¿Por qué se decidió hacer el largometraje?
“En la exposición de Pekín quedé impactado. Botero tiene lo que nosotros llamamos atractivo universal. Pintó primero en Colombia, ahora vive en Europa y tiene esa atracción en China. Vi que esa era la historia que realmente quería contar. Unos meses después me puse en contacto con Lina y conversamos sobre cómo la historia podía ser contada y cómo juntar todo.
Finalmente ella se acercó a su padre y él aceptó. Creo que al principio fue reacio, pero estuvo más interesado e involucrado a medida que avanzábamos”.
Sabe lo alejado que el maestro trata de mantenerse de los medios. ¿Cómo lo convenció?
“Para ser honesto contigo, nos lo propusimos desde el principio. Sabíamos que habían cosas importantes para él: ser un producto muy claro y no debíamos quitarle mucho de su tiempo”.
¿Cuáles retos tuvo?
“Por un lado los viajes. Fue realmente la parte más divertida, pero es difícil llevar una crew (equipo de filmación) por Italia, Francia, Nueva York y aquí en Bogotá y Medellín. Pero el gran reto fue estrechar la historia para sacar la esencia de Botero. Entendimos no solo el arte sino el hombre que había detrás. Él tiene 86, es muy exitoso, está en cientos de museos, exhibiciones y más de cuarenta países. Decidir qué piezas de información escoger fue lo más retador”.
Los hermanos Botero fueron esenciales en el proceso...
“Ellos aman a su padre y tienen mucho conocimiento acerca de qué significa el arte; son una familia de negocios. Le tienen tanto respecto que se ve en la película. Son expertos, no solo ‘amo a mi papi’”.
¿Qué tiene diferente trabajo con los anteriores que se han hecho sobre Botero?
“Este documental me retó a encontrar a ese hombre y su manera de relacionarse con el arte. No solo tuvimos tiempo de estar con él, sino la franqueza y el tipo de manera informal y honesta con la que se comunicó en el filme. Eso lo hizo único”.