Miembro de una familia de músicos, la carrera profesional del violonchelista colombiano Santiago Cañón-Valencia comenzó muy pronto, como la de casi todos los prodigios de la música clásica. En 2002, con seis años de edad, tuvo el papel de solista en un concierto de la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Desde ese momento ha tenido una carrera que lo ha llevado por numerosos escenarios del Europa, Asia y América y lo ha convertido en uno de los rostros jóvenes sobresalientes de la música clásica en Colombia.
Ese talento, que atrajo la curiosidad de un jurado internacional que le otorgó en 2022 el premio BBC Next Generation Artist, podrá ser escuchado el martes 12 de septiembre a las ocho de la noche en el Teatro Metropolitano, en un concierto en el que Santiago interpretará para el público paisa el repertorio de Ascenso, su reciente producción discográfica.
Ascenso reúne piezas de compositores contemporáneos que han tenido una especial importancia en la carrera de Santiago. La ruta de la mariposa, por ejemplo, es una obra que el Banco de la República le encargó al compositor colombiano Damián Ponce de León para ser tocada por Santiago en un recital de violonchelo. Las demás piezas musicales son Mesonoxian, de Jorge Pinzón Malagón; Asturias, de Isaac Albéniz; Urban Rhapsody, de Leonardo Federico Hoyos; y Ascenso hacia lo profundo. Con esta última Santiago dio el paso de intérprete a compositor y unió su gusto por el rock metal con su profesión de músico clásico. Además del componente musical, Santiago pinto una serie de cuadros inspirada en los temas del disco.
Esta apuesta por los compositores contemporáneos y por darle a las presentaciones un elemento escénico obedece a una búsqueda del músico de acercar la música clásica a nuevas audiencias. EL COLOMBIANO converso con Cañón de su carrera, de su disco y de la presentación en el Metropolitano.
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Su carrera musical empezó muy pronto...
“Yo empecé con el chelo a los 4 años y medio. Y mi primera presentación fue a los seis años. Yo tuve la suerte de tener de maestro a Henryk Zarzycky. Estuve con él ocho o nueve años. Mi mamá también es violonchelista. Ella siempre me ayudó en la casa a trabajar las cosas que trabajamos con el maestro en las clases. También me enseñó muchas cosas que no están relacionadas con el instrumento. Me enseñó, por ejemplo, a prepararme para un concierto, me enseñó el protocolo de los músicos. Me acuerdo que me enseñó con mis juguetes ese ritual de salir y saludar al público. Los puso en una fila e hicimos la práctica de salir al escenario con los juguetes y ella como público. Es un recuerdo muy bonito que tengo”.
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La vida de un músico de su nivel es muy debe de ser muy distinta a las del resto de las personas. Hay una consagración casi religiosa al instrumento. Hablemos de cómo usted concilia eso con las cosas de un joven.
“Sí, uno siempre tiene que estar muy consciente de que tiene que mantenerse en forma. Hay músicos que sienten la necesidad de tener jornadas de estudio muy largas, de siete u ocho horas diarias. Yo estoy feliz si puedo hacer tres o cuatro cada día. Pero sí, ese momento es sagrado. Es el momento de no estar pensando en nada más que en la música. También es muy importante tener un balance entre la vida del músico y la vida de alguien normal. Todo el mundo necesita tiempo para estar con la familia, con los amigos, el tiempo de salir a relajarse. Creo que mis papás me enseñaron| a balancear eso. Entonces, en ese sentido también, yo tuve mucha suerte”.
En este momento hay muchos intérpretes y muchos directores colombianos jóvenes. Hay en relevo generacional en los escenarios. ¿También lo hay en el público?
“La música clásica tiene un rasgo y es que todo está muy relacionado con la tradición. Hablo de la programación de los festivales y teatros. Es el repertorio de siempre y que siempre funciona. Y eso hace que la gente joven vea que la programación se repite y se repite y se repite. Eso, creo, la aleja de este mundo. Claro, el repertorio tradicional es súper importante. También me parece que hay mucha música nueva que también es importante y a la que hay que darle espacio para que la gente la conozca. La música clásica se ha quedado mucho tiempo en el mismo repertorio. Por ejemplo, yo escucho rock, metal, y me interesa lo nuevo, lo que va a salir. Eso no pasa con el público de la música clásica. Bueno, no con todo. Esa inmovilidad afianza el estereotipo de que la música clásica es de gente mayor, de gente culta”.
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Las medallas del músico
“Cañón-Valencia fue Medallista de Plata y “Favorito del Público ” en el XVI Concurso Internacional Tchaikovsky de 2019; ganador del Premio de la Fundación Starker 2018; Homenajeado con el Tercer Premio en el Concurso Internacional Reina Isabel 2017; Ganador del Primer Premio en el Concurso Internacional de Violonchelo Carlos Prieto, el Concurso Internacional de Música de Beijing, el Concurso Internacional de Música de Gisborne y el Concurso Internacional de Jóvenes Artistas Lennox; y gran premiado en los Concursos Sphinx, Casals, Johansen, Cassadó y Adam”, se informa en la página oficial del músico.