Cerca de 30 años de trabajo alrededor de la sicología clínica, y en los que atiende muchos casos de personas o parejas que pasan por situaciones complejas en sus relaciones sentimentales, han convertido a Walter Riso en una voz que siempre es escuchada cuando de hablar de amor o desamor se trata.
En su más reciente libro Ya te dije adiós, ahora cómo te olvido; aborda ese momento después de terminar una relación, lo necesario para realizar el duelo, sanar heridas y comenzar una nueva etapa.
¿Qué tan fácil es olvidar a la expareja?
“Yo haría un matiz. Lo que hemos aprendido los sicólogos estos años, es que uno realmente no olvida. Uno llega a recordar sin rencor y sin odio, sin amor y sin dolor. Uno intenta crear con esto una capacidad de procesar la información en la que te puedo recordar pero vaciado de sentimientos. Es como el primer amor. La mayoría de la gente cuando lo recuerda, lo hace casi con ternura, con una sonrisa cariñosa. La idea es procesar el duelo, desapegarse, ser capaz de soltarse de ese recuerdo y poder tener una neutralidad sentimental, una imperturbabilidad afectiva.
Eso se puede hacer, ¡claro! El duelo tiene un proceso de unos meses, máximo un año. Y el duelo precisamente es llegar a un nivel que yo llamo resignación, en el que no hay ya ninguna esperanza, porque ese es el problema, mantener la esperanza. En los amores imposibles o con los ex la esperanza es lo primero que hay que perder.”
¿Se vale recordar aquello que dentro de la relación fue bueno y rescatable?
“Yo pienso que uno debe recordar todo, lo bueno y lo malo; porque si recordás solo lo bueno podés volver a caer, también tenés que recordar lo malo, porque eso es lo que te va a generar cierta inmunidad a no repetir con el mismo o la misma. Una de las claves centrales es ser realista, ver las cosas como son”.
¿Cuánto debe durar ese duelo?
“No hay tiempo para el duelo. Las culturas orientales duran mucho más, las culturas occidentales mucho menos. No existe un estándar. Existen algunas etapas del duelo, que incluso no todas las personas las viven completamente.
Lo ideal para mí y para otros sicólogos es simplemente elaborar el duelo. Cuando estás en una relación mala el desamor no es malo, por el contrario es una bendición. En lo que no hay que caer es en la generalización de que un clavo saca otro”.
¿Qué tanto puede ayudar el entorno o hacer más difícil olvidar al o a la ex?
“La red de apoyo es lo más importante: familia, amigos y la red social en general. Hay cosas que dificultan el duelo; la experiencia previa de haber tenido relaciones afectivas malas, o la calidad de la relación que termina, y lo otro es la característica de la ruptura. Lo que te va a dar más salida es la red de apoyo que podás tener”.
¿Olvida más fácilmente el hombre o la mujer?
“Frente a este tema hombres y mujeres procesan distintos. Las mujeres sufren más con el desamor, pero lo superan más rápido. El hombre tiene menos impacto inicial, pero se demora mucho más
La mujer es capaz de estar mucho más tiempo sola que el hombre. La mujer va a pensar mucho más una segunda relación que el hombre. Los hombres no están educados para manejar la soledad.
La mujer es más expresiva, catártica y pide ayuda más humildemente en esto”.