Sucedió en el Festival de cine de Venecia este fin de semana. El actor Brendan Fraser, recordado por su actuación en los años 90 en las películas de La Momia, recibió una ovación de pie del público invitado a ver la cinta The Whale, en la que es protagonista.
El hecho se convirtió en significativo porque Fraser, quien llegó a ser considerado el próximo “Indiana Jones” en su momento ha tenido dolorosos altibajos en su carrera.
Fraser sabe lo que significa ser menospreciado en una industria como la de Hollywood. De la gloria pasó a la decadencia, una suma de condiciones que lo mermaron física y emocionalmente: lesiones en su cuerpo (por rehusarse a trabajar con dobles y hacer él mismo todas las acrobacias de sus películas), un divorcio, sobrepeso y depresión.
Ahora Fraser, con los cambios inevitables que conlleva la edad, a sus 53 años desfila por la alfombra roja de uno de los festivales de cine más importantes del planeta con aplausos, vítores y buenas críticas.
El crítico de Sensacine en España, Alejandro Calvo, detalló en su videocrítica que The Whale es un homenaje a Brendan Fraser: “Y la interpretación que hace Fraser es escalofriante, es increíble (...) Esta película es por la que se va a recordar al actor, crea una imagen agresiva para el espectador y la cinta está llena de miseria, de drama, es un gran drama”, dijo.
Quizá por ello el nombre de Fraser figura en las quinielas para premio en Venecia y hay quien le ve en los Óscar, si bien él prefiere no lanzarse a vaticinios: “Mi bola de cristal se rompió y desconozco qué sucederá en el futuro”, atajó a las preguntas de la prensa en el festival.
Dicen, quienes están en el festival, que la ovación a Fraser fue de 6 minutos, pero para ser más precisos, el director digital de Variety, Zack Sharf, registró que los 6 minutos de aplausos fueron para la película y que no ha sido la más larga.
Como nota adicional: este trino de Sharf ha recibido cientos de críticas por que en vez de contar los segundos de un aplauso debería importar la calidad de la película o de la interpretación.
Precisamente el crítico argentino Diego Batle explicó en un hilo en Twitter que las ovaciones al final de una función de gala en un festival grande NO —y lo escribió en mayúscula— SIGNIFICAN NADA: “Todas terminan con varios minutos de aplausos, vítores y la platea de pie. Da lo mismo si la película es mala o genial. Es una suerte de tributo y celebración incondicional”.
Estas críticas a los “medidores” de ovaciones no demeritan el trabajo de Fraser ni mucho menos la calidad de The Whale, los aplausos siempre reconfortan al artista y por la emoción de Fraser es evidente que volver a poner su nombre en los focos por su actuación y tras tantos altibajos fue sobrecogedor.
Habrá que esperar hasta el 10 de septiembre que termine el Festival de Venecia para saber si el actor estadounidense obtiene algún premio y luego esperar si su interpretación entra en los nominados en la próxima temporada de premios (Golden Globe, SAG Awards, Critic’s Choice y Premios Óscar) y así darle la vuelta a su historia. Hagan sus apuestas.