Que las mujeres interpreten canciones, muchas veces con rabia, contra los hombres no es algo tan nuevo, solo basta recordar a Helenita Vargas, con un aguardiente en la mano, cantando: “Mal hombre / Tan ruin es tu alma que no tiene nombre / Eres un canalla, eres un malvado / Eres un mal hombre”.
También lo hizo la mexicana Paquita la del Barrio al comparar a los hombres con una rata de dos patas: “Rata inmunda / Animal rastrero / Escoria de la vida / Adefesio mal hecho”.
La novedad es que ahora esa temática abandonó el género de la música popular, donde es muy común, y de la mano de artistas como Shakira y Karol G, la más representativas, llegaron de una manera bien explícita al pop y al reguetón.
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Justo este viernes la Bichota paisa estrena su nuevo álbum “Mañana será bonito”, en el que ambas artistas interpretan el tema “TQG” (Te quedó grande), en la que ponen en evidencia sus pasadas relaciones románticas y el sentimiento de frustración que les dejaron.
Desamor
Sobre el éxito comercial que tienen este tipo de temas, Daniel Escobar, productor y músico, dice que las canciones han dejado de sostenerse y de ser exitosas por la música misma. “Por el contrario, todo lo mediático que las rodea como escándalos, separaciones, amoríos, o traiciones de personajes reconocidos son los que hoy hacen que una canción pueda llegar a millones de personas”.
Tal y como se evidencia en los temas que Shakira y Karol G lanzaron tras sus rupturas sentimentales con Piqué y Anuel AA, respectivamente.
Agrega Escobar que en el tema del despecho, del amor y del desamor las canciones le han permitido a la gente decir cosas que jamás serían capaces de decir en persona.
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Sobre el despecho, Carlos Caballero, Doctor en Artes, investigador musical y decano de la Facultad de Artes y Humanidades del ITM, considera que el desamor apela a los sentimientos mas profundos del ser humano, “y estos no diferencian entre gustos musicales, es decir, el género musical es tan solo un instrumento o elemento de comunicación, pero el mensaje podría ser por medio de un libro, un cuento o una película, que se transmita por medio del reguetón es tan sólo un tópico al que le faltaba apelar al exitoso género latino”.
Despecho femenino
Las tres canciones más escuchadas en el mundo, en Charts Spotify Mundial, durante la semana pasada tienen dos puntos en común: son interpretadas por mujeres y son temas despecho, de desamor femenino.
En ese top aparecen, “Flowers”, de Miley Cyrus; Kill Bill, de SZA, y por supuesto, “Shakira: Bzrp Music Sessions”.
Es muy probable en los próximos días a esa lista entre “TQG”, lo nuevo de Karol G y Shakira.
Sobre esa presencia femenina actual, Carlos Caballero, recuerda que las mujeres casi siempre han sido sujetos pasivos en la relación entre el artista y el público principalmente en las temáticas románticas del desamor, “esto evidentemente porque la mayoría de estas canciones han sido interpretadas por hombres”.
Dice que solo nombres como los de Helenita Vargas, Paquita del Barrio y la vallenata Patricia Teherán lograron romper esa hegemonía.
“Ahora, la identificación y aceptación por parte de las mujeres es aun más potente, pues pasan a ser las protagonistas y a llevar las riendas de la propuesta artística, lo que ha causado un mayor impacto que las interpretaciones tradicionales realizadas por artistas hombres”.
¿Hay que ser tan explícitos?
Aunque no lo dicen directamente, con nombre propio, es claro que en el caso de Shakira, Karol G y Miley Cyrus le cantan a sus exparejas, lo que genera un “morbo” adicional entre sus seguidores, que quieren conocer detalles de esos rompimientos o conocer de manera visceral cómo ellas “sufren” o asumen ese momento.
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A esto es a lo que se refiere Daniel Escobar cuando habla del efecto mediático, a que la gente quiere saber de escándalos, separaciones, amoríos, o traiciones de personajes reconocidos.
“Apelar a la manifestación de los sentimientos es en realidad una de las mejores conceptualizaciones del arte, muchas de las grandes obras de la humanidad son narraciones desgarradas y crudas de la realidad, que pueden manifestar frustraciones o discursos de eventos reales, por ejemplo, el Guernica de Picasso o los cuadros de Pollock, son intensas expresiones del sentir de estos artistas.
En el caso de Shakira, considero que si bien el discurso de sus obras apela a una reconocida situación personal, también es necesario entender que detrás de cada una de sus letras y músicas, existe todo un aparato industrial y comercial de generación de dinero, recordemos que ella es una artista del mainstream (tendencia) musical y eso no se debe separar de este análisis”.
Impacto colombiano
A propósito del boom de los temas de desamor, en especial con sello colombiano, Spotify creó una “playlist” (lista de reproducción) titulada La Llorería, “creada para pasar mejor las rupturas amorosas”, cuentan desde la plataforma.
Son cinco canciones que trascendieron la frontera colombiana y que se posicionaron en la industria musical del mundo.
Este es el top de despecho colombiano en Spotify:
1. “Tusa” de Karol G y Nicki Minaj, que superó las 1.000 millones de reproducciones en el mundo
2. “La Bachata”, de Manuel Turizo, que tiene más de 840 millones de reproducciones en Spotify.
3. “Besos en guerra”, de Morat y Juanes, con 431 millones de streams en la plataforma.
4. “Porfa”, de Feid y Justin Quiles, con 322 millones de reproducciones
3. “Shakira: Bzrp Music Sessions, Vol. 53”, de Shakira y Bizarrap, con 295 millones de reproducciones