Enzo Fumex es delgado y muy joven —23 años—. En la tarima dispuesta en el cementerio San Lorenzo demuestra sus habilidades de hombre-orquesta: le bastan un micrófono y su aparato fonador para producir ritmos que hacen bailar al público apostado frente a él bajo el sol de las cuatro de la tarde.
La gente sigue el compás con la cabeza. Enzo, conocido en el circuito musical con el nombre de River, es el vicecampeón mundial, título que alcanzó en la GrandBeatboxBattle. En un momento del recital va hacia el fondo y saluda a sus familiares. Enzo nació en Barrancabermeja, hijo de padre francés y madre colombiana. A los tres meses se lo llevaron a Annecy, la región que linda con Suiza. Su español es muy fluido: de niño venía con frecuencia al país a visitar a la parentela.
La de Enzo es la primera presentación de ¡San Lorenzo Vive!, evento organizado por la Gerencia del Centro de la Alcaldía, el Instituto Alexander von Humboldt y la Alianza Francesa de Medellín. Además de él estuvieron en el escenario Casa Clown, Jonathan Kause y DJ Junn y Kodawari.
Las presentaciones comenzaron a las dos de la tarde y se extendieron hasta las siete de la noche del sábado 29 de octubre. Este tipo de eventos propicia el encuentro de los diversos sectores que componen la ciudad: a River lo escuchan justo ahora los habitantes de El Poblado, San Diego y Laureles y también los residentes de Niquitao y los caminantes del Centro. Comparten espacio los extranjeros con pantalones cortos y camisas floridas y el indigente que se sienta debajo del árbol y no suelta el frasco de sacol. Los mil rostros de la ciudad se proyectan en el espejo del arte.
River conoció el beatbox a los doce años: un amigo le mostró el video de la batalla entre Alem contra Skiller por el campeonato mundial de 2012. La destreza y la posibilidad de hacer música lo sedujeron casi de inmediato. Y no es nada extraño: durante su interpretación el público no pierde detalle de sus movimientos, del paso de sonidos graves a la tonalidad aguda. En un momento del concierto le cede el micrófono a un intérprete colombiano que conoció en una competencia internacional. Se saludan con la camaradería de los colegas que conocen bien el talento del otro.
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El beatbox es una práctica musical que hunde sus raíces en la India y en China. Sin embargo, fue en los barrios afroamericanos de Nueva York que alcanzó a mediados de la década del ochenta sus actuales características. El nombre da una idea muy clara de su naturaleza: se trata de convertir el cuerpo en una caja de ritmos. El beatbox toma elementos de la cultura del hip hop. Por ejemplo, la práctica de definir a los mejores exponentes a partir de una serie de duelos. Para muchos entendidos, se trata del quinto elemento del hip hop —los otros son el graffiti, el baile, el rap y el dj— mientras para otros expertos constituye una habilidad que se calza igual de bien a cualquier género musical. Por ejemplo, River incluye sonidos de la salsa en sus canciones.
El concierto termina, River está exhausto. Toma una botella de agua y da un trago profundo. La gente lo aplaude. Él desconecta su computador y celular de la consola de sonido. Baja de la tarima, recibe las felicitaciones de los asistentes, de sus familiares. Se prepara para continuar con la gira colombiana: viene de presentarse en Bogotá y después de Medellín estará en Pereira y Manizales. Comienza la música del siguiente show: una mezcla de saxofón y electrónica.
Al día siguiente, River les enseña a los principiantes los sonidos básicos del beatbox. Lo hace en el Parque de los Deseos, entre las dos y las tres y media de la tarde. La boca se convierte en una orquesta. Se pueden simular los sonidos del viento, de las cuerdas, de la percusión. A los cultores del beatbox se les conoce con un apelativo apropiado para describir lo que hacen ante un micrófono: Orquestas Humanas o Human Beat Boxes.
Las manifestaciones de la cultura son múltiples: cada tanto surgen nuevas maneras de producir efectos estéticos en las audiencias. El arte se transforma: no solo cambia los temas sobre los que dirige su mirada sino también los formatos y canales de expresión. Para estar a su par, se debe tener la mente despierta y despojada de prejuicios.