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Con Sonidos para la construcción de paz volverá la música a los colegios

El programa Sonidos para la Construcción de paz, ejecutado entre los ministerios de Educación y Cultura, cuenta con un presupuesto de más de 300.000 millones de pesos.

  • Jorge Ignacio Zorro ha liderado diferentes programas y proyectos de música por el país. Entre otros, como decano y fundador de la Facultad de Música de la Universidad Antonio Nariño, creador de la Fundación Unimúsica, profesor de la Universidad Nacional y miembro del Consejo Nacional de la Música. Foto Esneyder Gutiérrez.
    Jorge Ignacio Zorro ha liderado diferentes programas y proyectos de música por el país. Entre otros, como decano y fundador de la Facultad de Música de la Universidad Antonio Nariño, creador de la Fundación Unimúsica, profesor de la Universidad Nacional y miembro del Consejo Nacional de la Música. Foto Esneyder Gutiérrez.
19 de mayo de 2024
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Sonidos para la Construcción de Paz es un programa del Gobierno que llevará a las aulas de los colegios la cátedra de música.

Se busca, a través de este programa, transformar imaginarios y desarrollar sensibilidades que promuevan la concertación, la convivencia y el desarrollo.

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En esta tarea serán indispensables las universidades, pues son las encargadas de llevar a los profesores e instructores a las instituciones educativas de todo el país. Sonidos para la construcción de paz es un complemento que, desde la cultura, el Gobierno tiene para lo que llama Paz Total, que busca la solución definitiva del conflicto armado. Una solución que implica mucho más que la resolución de los conflictos existentes.

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Es un programa conjunto de los ministerios de Educación y Cultura, y en terreno, será operado por sies universidades públicas, entre ellas, la Universidad de Antioquia, que se encargará de los departamentos de Antioquia, Arauca y el Archipiélago de San Andrés y Providencia.

Para este año, el programa, que es dirigido por el vicemninistro de las artes de la economía cultural y creativa Jorge Ignacio Zorro, tiene proyectado llegar a 1.590 establecimientos educativos del país, con 3.180 artistas formados y más de 300 mil beneficiarios.

A su paso por Medellín, para firmar el convenio con la Universidad de Antioquia. EL COLOMBIANO, habló con el viceministro.

¿Cómo surge este proyecto?

“Cuando el señor presidente era alcalde, inició el proyecto con la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Ese fue prácticamente un piloto de lo que podría llegar a ser un proyecto similar en todo Colombia.

Atendimos unos 16.000 niños en ese momento y dejamos un presupuesto listo para ejecutar y poder atender otros 26.000.

Lamentablemente las administraciones posteriores se limitaron en parte a mantener lo que se había logrado, y digo en parte, porque se cambió la orientación que le habíamos dado, inclusive desbarataron algunos de los proyectos esenciales que hacían parte del proyecto inicial. Pero nos dio una forma muy importante de entender que a través de las artes podríamos modificar este país. Entonces cuando el señor presidente llegó a la presidencia, insistió en que continuáramos con el proyecto pero a nivel nacional”.

Es una apuesta ambiciosa...

“El presidente, para este año 2024, nos hizo una asignación presupuestal única. Fueron 360 mil millones para el proyecto de sonidos para la construcción de paz, además le asignó al Ministerio de Cultura un billón de pesos, entonces tenemos realmente 1.4 billones asignados para cultura, cosa que jamás había sucedido en Colombia”.

Es un proyecto fundamental para este gobierno...

“Si, es un proyecto fundamental para transformar el país y transformar la sociedad de los niños, las niñas, los jóvenes”.

¿Cuál será el papel de las universidades públicas en este proyecto?

“Las universidades serán las operadoras del proyecto. Cada una se hará cargo de cuatro departamentos.

Nosotros queremos cubrir, para este año, más de 300 mil niños, que es un reto enorme y queremos hacerlo con 3.180 formadores que sean gente de las mismas comunidades, porque eso es algo muy importante para este proyecto, respetar los intereses de cada comunidad y sus manifestaciones artísticas particulares. Respetar la diversidad porque somos un país pluricultural, pluriétnico y multilingual”.

Mucho se dijo de este proyecto, entre otras cosas, que querían imitar el modelo venezolano y enseñar música clásica por todo el país ¿Qué van a enseñar?

“Cada institución educativa lo define.

Si tú oyes un porro extraordinariamente bien interpretado, es música maravillosa, si oyes una novena sinfonía mal hecha, es música mala. Es otro concepto completamente diferente. No es ni bueno ni malo, sino bien interpretado o mal interpretado. Y lo que hay que enseñarle a la gente es eso, qué está bien y qué está mal interpretado”.

El proyecto se va a desarrollar dentro del horario escolar...

“Exactamente. Y hay varias formas de entrar dentro del horario escolar. Como tiempo escolar o como tiempo extracurricular, pero siempre vinculado al diseño curricular, dentro de la educación formal. No es una alternativa. Todos los niños y niñas tienen derecho a recibir una formación artística”.

¿Por qué música? ¿Cómo se relacionan la música y la construcción de paz?

“Hay un principio fundamental en las actividades y manifestaciones artísticas de conjunto, y es que nos obligan a la concertación, que es un elemento fundamental de construcción de ciudadanía y de construcción de democracia.

Ese principio nos obliga a que haya momentos en que se ejercite la concertación, que son acuerdos, entonces el niño aprende a respetar la diferencia, porque en una orquesta o en un coro, todos cumplimos diferentes roles y todos son importantes. Ninguno deja de ser tan importante como otro, aunque sea diferente, y la aceptación de la diferencia es un elemento fundamental de la convivencia.

Eso nos va a ayudar a cambiar ese imaginario equivocado de una competencia individual, para ceder en favor de propósitos de excelencia en comunidad”.

Cada vez se necesita saber menos de música para hacer música, y cada vez más la música se asume como un negocio que como una forma de arte...

“Es que lamentablemente en las administraciones anteriores y con el concepto equivocado, la tal economía naranja, se creó una forma de instrumentalizar al artista y de instrumentalizar a quien consume cultura únicamente como un negocio porque lo único que interesaba era crear una economía de mercado. Un mercado más, sin importar a que costo social y humano.

Eso desconoce precisamente que la cultura no es para el aprovechamiento del tiempo libre, ni es simplemente para el esparcimiento o para el goce individual de cada persona. No. La cultura es un derecho. Y un derecho primario, por eso García Márquez lo decía con toda validez y con toda propiedad que la cultura es el aprovechamiento social del conocimiento, porque sin el conocimiento no se puede acercar a la cultura”.

¿Qué esperan a mediano y largo plazo?

“Este es un proyecto que sabemos cuando empieza, pero que ojalá nunca termine. Es un cambio de paradigma y eso no se logra en una sola administración. Nosotros hemos creado nuestro actual paradigma después de 200 años de desarrollo y conceptos equivocados. Violentando los derechos culturales y humanos.

Hemos manejado un criterio eminentemente consumista, instrumentalizando al hombre y no dándole la posibilidad de desarrollar al máximo sus potencialidades, respetando la individualidad y los sentimientos de cada persona. Eso es fundamental y eso lo da solamente el arte.

Nosotros tenemos que ofrecer esas posibilidades como gobierno, y no solamente en las áreas artísticas, sino en todas las áreas de la potencialidad humana. Entonces, es una dimensión completamente diferente. Una dimensión humana que transforma realmente a la comunidad y la sociedad”.

¿Usted por qué se enamoró de la música?

“Yo nací con la música. En mi casa siempre se escuchaba música. Mi mamá tocaba piano y cuando yo tenía nueve años nos llevó al conservatorio y empezamos a estudiar”.

¿Piano?

Música en general, porque en ese momento el conservatorio era de unos conceptos arcaicos absurdos, por ejemplo, si el niño no llevaba tres años de solfeo, no podía entrar a estudiar un instrumento. Resulta que yo llegué al conservatorio, sin un año de solfeo, pero oía tocar a los niños en el piano y tocaba todo lo que tocaban, entonces me parecía absurdo”.

O sea que la pedagogía de este proyecto tiene mucho que ver con su experiencia persona....

“Claro, porque eso no debe existir. Cada niño se va manifestando en sus posibilidades casi que desde el nacimiento y depende del estímulo que recibe en su casa y en el entorno. Obviamente en mi casa había un estímulo muy grande alrededor de la música, no solamente clásica. Mis tíos todos tocaban bambucos, pasillos y todo eso”.

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