A la Semana Internacional de la Crítica, en Venecia, Italia, en el Festival de Cine de Venecia, ya llegó la película ANHELL69, del antioqueño Theo Montoya graduado de la Universidad de Medellín. Esta es una historia oscura, “trans, sin límites o géneros” que disecciona los anhelos de su propia generación, mientras un carro fúnebre recorre las calles de su Medellín natal y los refugios de su mundo Lgbtq+ con personajes representativos de esta población.
“La película es muy personal, habla de mi universo, habla de mis amigos y quería que a través de ellos se entendiera algo que está pasando en mi ciudad, en Colombia y creo que en muchas partes del mundo”, explicó a la Agencia Efe el joven paisa.
El autor expresó que es una obra experimental en la que cabe todo, que evoca noches eternas de drogas y música electrónica en los bajos fondos de una Medellín existencialista, una “ciudad fantasma” a veces dura y conservadora pero también joven, transgresora y violenta.
El joven director narra su pasado en las calles de Medellín mientras hace la preparación de su primera película sobre un mundo en el que los “maricas” buscan fantasmas en las sombras de la noche para tener sexo con ellos, son “espectrofílicos”.
Le puede interesar: Murió el director la mítica cinta erótica “Emmanuelle”
Para Theo Montoya, la joven y críptica comunidad Lgbt de Medellín —incluso amigos propios— están reflejados en el largometraje, retratados para ahondar en sus sueños, dudas y temores.
“Más que una película es una canción, un mix, porque antes de empezar a hacer cine siempre me interesó la música electrónica y quería ser DJ”, sostiene el cineasta en el Lido veneciano.
Cada escena de la película está inspirada en algún director, reconoció Montoya. Es un homenaje a otros directores de cine que le inspiraron, como Víctor Gaviria, Carlos Mayolo y Luis Ospina y exponentes del “gótico tropical” como Harmony Korine, Abbas Kiarostami, Jean-Luc Godard —sobre todo por “Pierrot le Fou” (1965)— y hasta la movida madrileña de Pedro Almodóvar.