No cesa la polvareda por las declaraciones –con dejo de confesión– del hermano del presidente Gustavo Petro, Juan Fernando Petro, quien pareció corroborar las versiones alrededor del Pacto de La Picota, relacionado con supuestas gestiones que, de la mano de otros dirigentes del Pacto Histórico, adelantaron en cárceles durante la contienda de 2022.
Según dejó entrever, eso habría favorecido una cosecha de 1 millón de votos “desde las cárceles”, en Norte de Santander, el Urabá antioqueño y el Magdalena Medio. “Vimos que obtuvo 1 millón y pico de votos que no tenía (...) con ese millón y pico fue que ganó”.
Si bien Juan Fernando Petro luego reclamó que fue descontextualizado e insistió en que no entabló “ningún tipo” de negociación electoral, sus declaraciones vuelven a poner en tela de juicio la forma como “el gobierno del cambio” ascendió al poder. En el caso de las 3 regiones basta revisar los resultados electorales para evidenciar vacíos, al menos en los números. Según los datos de la Registraduría, en los 44 municipios que abarcan estas 3 zonas Petro logró en primera vuelta cerca de 300.000 votos, mientras que Rodolfo Hernández lo dobló y obtuvo 600.000.
En segunda vuelta de nuevo se impuso Hernández con más de 850.000 apoyos, frente a 420.000 de Petro. Es decir que entre primera y segunda vuelta el hoy mandatario logró sumar poco más de 100.000 votos. El analista político y profesor universitario Yann Basset agregó un ingrediente al cálculo y es que, si bien el censo electoral en las 3 regiones era de 2,4 millones, “poco más de 1,25 millones participaron en primera vuelta”. Ello indica que Petro habría tenido que ganar con la gran mayoría de apoyos de quienes participaron.
Consultado por EL COLOMBIANO, Juan Fernando Petro se limitó a responder que el cálculo de 1 millón de votos “salió de los territorios”, según lo expresaron “comunidades y ONG de derechos humanos”, aunque no precisó cuáles.
A su turno, el presidente se pronunció en X (antes Twitter), asegurando que “siempre pierdo” en Norte de Santander y, “de lejos”, en el Magdalena Medio. Por ello, defendió que su triunfo se debe a una “gran ventaja” en el Pacífico, el Caribe y Bogotá.
Los otros votos
Al margen de las imprecisiones con los números, la aparente confesión corroboraría irregularidades. De hecho, hay otras regiones donde capos y cuestionados personajes con pronunciada influencia habrían marcado el derrotero del resultado electoral. Basta revisar el listado de capturados mencionados en el Pacto de La Picota, entre ellos, caciques como los exsenadores Álvaro García o Iván Moreno. En efecto, al hacer un barrido de los resultados, se evidencia que en los territorios donde los condenados tienen ascendencia o arraigo, Petro consiguió réditos electorales.
Por ejemplo, entre primera y segunda vuelta, en Santander sumó casi 64.800 votos, mientras que en Sucre 63.900.
Al Pacto de La Picota se suman otras controversias, como las visitas a cárceles que adelantó Piedad Córdoba en las que, según denunció Semana, se habría contactado con capos a quienes “les habría ofrecido la no extradición si Petro era elegido”. En territorios donde esos condenados tienen influencia también obtuvo votaciones a favor Petro. (Ver infografía al final)
En el ramillete de escándalos que involucran votos y presunta financiación ilegal se cuentan los audios del exembajador Armando Benedetti –que habló del ingreso de $15.000 millones en la Costa Atlántica–, testimonios como el de Day Vásquez –expareja de Nicolás Petro–, en los que alertó por platas de exnarcos o las revelaciones por dineros a manos del narcotraficante Juan Carlos López, conocido como “Sobrino”.
Incluso, basta recordar que en plena campaña, se conoció un supuesto audio de alias Marquitos Figueroa invitando a votar por Petro. En La Guajira, cuyos hilos criminales llegó a manejar el narcotraficante, Petro logró casi 50.000 votos de más.
Determinar si hubo influencia o no de estos personajes y condenados en las elecciones, así como su supuesta participación en la campaña, es tarea de las autoridades, que ya adelantan investigaciones en cabeza de la Fiscalía y el Consejo Nacional Electoral.