Si usted no lo había visto, se lo contamos: Rodolfo Hernández rescató un pato. Y, dice el candidato a la presidencia, no es cualquier pato, sino un animal que estaba en una jaula y ahora vive en libertad, en el pasto.
El cuento del pato del ingeniero se hizo viral en redes sociales con un reto del exalcalde de Bucaramanga a la modelo Natalia París, al comediante Juanpis González y a sus contrincantes políticos a hacer buenas acciones para cambiar el país. El clip de 54 segundos ya tiene memes, stickers en las plataformas de mensajería y suma más de 206 mil visualizaciones en TikTok.
La pieza audiovisual llega en un momento en el que los sondeos de todas las casas encuestadoras y medios de comunicación apuntan a un único rumbo: hay cuatro candidatos sin posibilidad alguna de pasar a segunda vuelta, dos que no logran despegar y otros dos que van solos en la cabeza de la contienda.
El equipo del ingeniero quiere establecer el lema de “yo le creo al viejo” para ganar más seguidores en redes que puedan convertirse en posibles votantes. Sin embargo, la ecuación entre los contenidos virales y lo que pudiese suceder en las urnas no es directamente proporcional.
“Se trata de acciones desesperadas de campaña de comunicación política digital con la idea de invitar a hacer némesis de relatos de jóvenes, que utilizan lo curioso como una forma de llamar la atención. Sin duda, este tipo de propuestas suscita visualizaciones, pero no cambia votos”, detalla el analista de comunicación de la Universidad Javeriana, Mario Morales.
Los contenidos terminan generando reacciones que parecen de entretenimiento. Sergio Fajardo publicó una fotografía suya sosteniendo un cartel con el mensaje “estamos a nada de serlo todo”, firmado por el movimiento literario Acción Poética.
A ese post solo lo acompañó una etiqueta: el enlace a la cuenta de Twitter de Rodolfo Hernández. Precisamente, las bases del candidato de la Centro Esperanza vienen tanteando la posibilidad de que este se una con el ingeniero de Bucaramanga. No obstante, la respuesta es negativa.
Ni Hernández ni Fajardo quieren bajarse de sus candidaturas y ambos apostarían a que sea el otro quien desista de su aspiración. Detrás de cada uno hay una apuesta política colectiva que les impide dar un paso al costado.
El proyecto de Fajardo es el la de la coalición menos votada de las consultas de marzo; el de Hernández, las 1,8 millones de firmas que recogió a finales de 2020 y el rótulo de independiente que quiso ponerse para la campaña.