En abril de 2018, EL COLOMBIANO denunció, con datos suministrados por la Inteligencia Militar, la intención que existía desde las selvas del Guaviare y las llanuras del Meta de una alianza entre todos los grupos disidentes de las Farc que estaban surgiendo en el país.
Para ese entonces, la idea era liderada por Miguel Santillana, alias Gentíl Duarte y Néstor Vera, conocido como Iván Mordisco.
Este diario se dio a la tarea de indagar sobre el estado de dicho plan (denunciado también por la revista Semana en julio de 2018 y que fue bautizado como “la refundación de las Farc”), y lo que encontró, tras consultar con investigadores e integrantes de los organismos de inteligencia quienes poseen documentos e interceptaciones a las comunicaciones de los ilegales, es que las intenciones de reconectar a todas las estructuras disidentes siguen en pie, que incluso se ha hecho intercambio de integrantes de esos grupos entre las diferentes regiones para establecer conexiones, pero el acoso de las Fuerzas Militares y de Policía ha impedido que esta alianza criminal se ponga en marcha.
“Las estructuras del Grupo Armado Organizado Residual, Gao-r (que es como el gobierno llama a los disidentes de Farc), que se ubica en Meta y Guaviare se encuentran bajo un esquema jerárquico de mando y control conformado por ‘Gentil Duarte’ e ‘Iván Mordisco’, quienes pretenden, mediante un ‘plan de articulación’, vincular a otras estructuras disidentes u otros grupos armados organizados”, afirmó a este diario el general Nicacio Martínez, comandante del Ejército Nacional.
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Desde la Dirección de Crimen Organizado de la Fiscalía, aseguran que esta teoría también está reforzada por los testimonios de integrantes de disidencias capturados o que se sometieron a la justicia.
“La información que tenemos es que ellos siguen con la idea de refundar las Farc. Conocemos de algunas acciones y videos”, agregó la titular de ese despacho, Claudia Carrasquilla.
Actualmente, según información de las mismas autoridades, son más de 3 mil los disidentes que integran 31 Gao-r, en diferentes partes del país, pero que aún no están articuladas (ver infografía).
Los inconvenientes del plan
Son varios los motivos por los que las autoridades dicen que ese plan está lleno de inconvenientes: golpes de las Fuerzas Militares, Policía y Fiscalía; además, las peleas internas por la autoridad y mando en estas organizaciones.
“A esto se le suma un problema muy grande y es la comunicación. Por eso no han logrado reunirse los cabecillas para hacer una cumbre y definir roles y responsabilidades”, aseguró a EL COLOMBIANO una fuente de la inteligencia de la Policía Nacional.
Además, la muerte en operaciones militares de los cabecillas disidentes Walter Patricio Arizala, alias Guacho, el 21 de diciembre del año pasado y Édgar Mesías Salgado, “Rodrigo Cadete” ocurrida el pasado 3 de febrero, significaron un freno en seco de la denominada “refundación de las Farc”.
Kyle Johnson, analista del conflicto armado colombiano para Crisis Group, recuerda que una de las intenciones de “Gentil Duarte” era que “Rodrigo Cadete” liderara una comunicación y coordinación con “Guacho” para tener una conexión en toda la zona sur del país, de oriente a occidente.
“Es por esto que el proyecto de ellos sufrió un fuerte revés y aparentemente, ‘Iván Mordisco’ si tiene coordinación con ‘Gentíl’, pero no le responde como lo hacía antes ‘Cadete’”, explicó Kyle.
La disputa entre las mismas disidencias en diferentes regiones como Nariño, Cauca, Putumayo y Antioquia, también es otro de los factores que disminuye las posibilidades de “Gentil Duarte” y su gente.
El Ejército confirma: “se evidenciaron focos de violencia relacionados con disputas territoriales, ya sea por el control de las áreas en las que hacía presencia las antiguas estructuras de las Farc o por el control del narcotráfico y economías ilegales que se presenten en cada una de ellas”.
Estas disputas han sido incluso a muerte, tal y como se enfrentaron en Nariño los frentes Oliver Sinisterra y las Guerrillas Unidas del Pacífico, y en Cauca las Fuerzas Unidas del Pacífico y la columna móvil Jaime Martínez.
“El caso de Nariño cambió. Desde diciembre hay un pacto de no agresión entre la Oliver Sinisterra y las Gup, pero en Cauca hubo combates hasta que se dio un ganador y fue la gente de las Fup, que sacaron de la región del Naya a los de la Jaime Martínez”, reveló el analista de Crisis Group.
Sobre esta situación, este diario reveló, el pasado primero de junio, que debido a ese pacto, los homicidios en Nariño, sobre todo en Tumaco, bajaron casi en un 50%.
La situación en Antioquia
Los organismos de inteligencia del Ejército y la Policía tenían información que alias Ramiro y Cabuyo, los dos principales líderes de las disidencias de las Farc en Antioquia (frentes 18 y 36), tenían una disputa que incluso llevó a que se dividieran el territorio: “Ramiro” y sus disidencias del 18 en Ituango y sur de Córdoba, mientras que “Cabuyo” y los renegados del 36 en Briceño, San Andrés de Cuerquia y Yarumal, es decir, los dividía el río Cauca.
“En octubre del año pasado empezaron a tener problemas por las rentas de los cultivos de coca, pero todo empeoró un mes después cuando la gente de ‘Ramiro’ tuvo un enfrentamiento con los del Clan del Golfo en Ituango, parece que retuvo a varios y al final los soltó y les perdonó la vida. Eso a ‘Cabuyo’ no le gustó”, narró un integrante de Inteligencia Militar a EL COLOMBIANO.
Sin embargo, para sorpresa de quienes hacen seguimiento a estos grupos ilegales, hace dos meses los dos cabecillas volvieron a conversar y aparentemente están restableciendo sus relaciones. ¿El motivo? Tener conexión con otras disidencias del país.
“Hay información que ‘Cabuyo’ designó a cinco hombres de confianza para que viajaran a Caquetá, Meta, Cauca y Nariño, con la idea de establecer un canal de comunicación seguro y consolidar la alianza criminal”, afirmó uno de los integrantes de Inteligencia de la Policía.
EL COLOMBIANO confirmó que esas cinco personas ya regresaron a las montañas del Norte de Antioquia y que una de las medidas para las comunicaciones con el resto de las disidencias del país es la adquisición de radios de larga distancia, tal y como los usó las Farc en su momento. Las autoridades están atentas.