En los próximos días, la Casa de Nariño adquirirá 87 monedas de bronce con un valor de $5 millones de pesos. Estas monedas, troqueladas en 3D y recubiertas en oro de 24 quilates, serán utilizadas en actividades protocolarias del presidente Gustavo Petro.
La Jefatura de Protección Presidencial justificó esta compra explicando que, durante los eventos oficiales del presidente, es habitual el intercambio de regalos como libros y artesanías que promueven la diversidad cultural de cada país. Por tanto, la adquisición de estas monedas se considera necesaria para cumplir con esta tradición.
Las monedas estarán adornadas con tres mariposas en los colores de la bandera nacional: amarillo, azul y rojo. También incluirán la fachada del palacio presidencial y el nombre y firma del mandatario. En el borde de cada moneda se inscribirá la frase “Colombia potencia de la vida”. Se cree que esta sería una compra inicial y que en un futuro se encarguen otras miles de unidades, tal y como se ha hecho en gobiernos anteriores.
Este tipo de adquisiciones no es nuevo en el gobierno colombiano. El año pasado, la administración de Petro firmó un contrato similar por cerca de $10 millones para la compra de monedas conmemorativas. Durante el gobierno de Iván Duque, también se realizó una compra significativa de estas monedas, lo que en su momento generó polémica por parte de sectores que hoy son afines al gobierno Petro.
En septiembre de 2021, cuando se supo que el gobierno de Duque había adquirido unas 1.400 monedas de bronce recubiertas en oro de 24 quilates, varios miembros de la entonces oposición criticaron duramente el gasto.
La Jefatura de Protección Presidencial reiteró que estas monedas no solo cumplen con un propósito ceremonial, sino que también buscan destacar y promover la riqueza cultural y la diversidad de Colombia en el ámbito internacional. Durante las visitas oficiales y los encuentros diplomáticos, el intercambio de estos obsequios sirve como un símbolo de cortesía y buena voluntad, fortaleciendo las relaciones bilaterales y multilaterales del país.
Si bien la cifra usada hasta ahora es baja, gastar parte del dinero público en monedas protocolarias ha generado críticas en algunos sectores. Los detractores argumentan que estos fondos podrían haberse destinado a programas más urgentes, como la educación, la salud o la infraestructura.
Por otro lado, los defensores de la medida sostienen que los obsequios protocolarios son una tradición establecida en la diplomacia internacional y que la imagen y el prestigio del país también son importantes. Además, subrayan que el costo de las monedas es una fracción mínima del presupuesto general y que estas prácticas protocolarias pueden tener beneficios significativos en términos de relaciones exteriores.
La compra de las monedas sigue adelante y se espera que sean utilizadas en los próximos eventos oficiales del presidente Petro.