Después de la reunión que sostuvieron varios miembros de la denominada Primera Línea con el director de la Policía, general Henry Sanabria, se conocieron los detalles de lo que hablaron durante más de cuatro horas.
En un comunicado compartido por el senador Gustavo Bolívar, del Pacto Histórico, se recogieron varias de las peticiones que le hicieron a la Fuerza Pública. Bolívar, quien también estuvo en el encuentro, dijo que están construyendo las bases de la “paz total” y la “seguridad humana”.
El documento de dos páginas recoge en total 12 solicitudes de la Primera Línea. Entre otras cosas, piden “desescalar la estigmatización” contra los jóvenes que componen ese grupo, reparar a las víctimas de violaciones de derechos humanos, evitar la impunidad en casos de abuso policial y dar garantías a sus compañeros privados de la libertad.
A su vez, pidieron que se desmonte el Esmad y que la Comisión de la Verdad –cuyo mandato ya finalizó– “reconstruya los hechos de lo ocurrido durante el estallido social”, según reza el comunicado.
También hicieron otras extravagantes peticiones como la creación de un día nacional de la “olla comunitaria”, cuya fecha sería el 28 de abril.
Por su parte, el director de la Policía hizo públicas varias conclusiones. Una de las más relevantes fue la de prohibir el uso de escopetas calibre 12 y las marcadoras. Además, señaló que va consultar con el Ministerio de Defensa la propuesta de eliminar la utilización del dispositivo venom, que se ha usado en algunas manifestaciones.
También se conoció que habrá varias audiencia públicas en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla.
Esta reunión causó una fuerte polémica, pues se especuló que la Primera Línea podía dictar disposiciones frente a las reformas que plantea el Gobierno Nacional a la Fuerza Pública. No obstante, Bolívar aseguró que estas peticiones no son vinculantes.
Así mismo, la oposición ha criticado con fuerza el hecho de que la Primera Línea tenga interlocución directa con el Estado. De hecho, esta semana se estuvo barajando la posibilidad de que asistieran a algunas sesiones del Congreso, algo que no cayó bien en partidos como el Centro Democrático.