Rodrigo Londoño Echeverri, también conocido como “Timochenko”, envió una carta al dirigente conservador Álvaro Leyva en la que se refirió a la responsabilidad que se atribuyó la extinta guerrilla de las Farc en el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado. Esto, a raíz de la carta abierta de Leyva en la que abogó por un “movimiento nacional por la verdad”.
Para empezar, Londoño se refirió a lo que dijo Leyva sobre el magnicidio de Gómez Hurtado, asegurando que “logró hacerme estremecer con la descripción de su llanto adolorido. De inmediato comprendí el tamaño de su lealtad hacia el líder asesinado, así como el sufrimiento ocasionado a personas como usted, a la familia del gran político y a buena parte del país”.
En ese sentido, el presidente del Partido Farc, reiteró que “fuimos las Farc-EP las únicas responsables del execrable hecho de haber privado de su vida al doctor Álvaro Gómez Hurtado. Y la Jurisdicción Especial para la Paz, así como la Comisión de la Verdad, recibirán de nosotros los elementos que pueden acreditarlo”.
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A continuación, hizo un recuento de cómo era visto Gómez Hurtado al interior de las filas de la guerrilla en los años 70. “Desde niño escuché hablar de la violencia liberal conservadora de los años 50 y el papel desempeñado en ella por el doctor Laureano y su hijo. En las Farc este último político aparecía como el senador que había incendiado el Congreso, clamando por el exterminio de las llamadas repúblicas independientes. No resultaba difícil alimentar ideas y sentimientos negativos hacia él”.
Después, afirmó: “Todo eso ciega. Y no solamente a la dirección de las Farc que tomó la decisión de llevar adelante el delito, cuando el doctor Gómez Hurtado era un hombre completamente diferente al de décadas atrás, una especie de profeta que se hallaba por encima del bien y del mal, preocupado fundamentalmente por el futuro del país. Y porque ese futuro fuera de paz”.
Por eso, dice, “hoy los antiguos guerrilleros de las Farc vemos cuán equivocados estuvimos, cuánto contribuimos al infierno en que se convirtió nuestra querida Colombia”.
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En cuanto al silencio de 25 años por el asesinato, Londoño aseguró que la guerrilla aprovechó que “el establecimiento se encarnizó en mutuos reproches y sindicaciones”, dejando de lado la investigación. “Callamos al verlos enfrentados, esperando que las contradicciones terminaran por echar abajo los pilares el régimen”.
Londoño concluyó su carta escribiendo que “hoy más que nunca somos conscientes de la barbaridad que envuelve la nefasta idea según la cual el que la hace la paga. Pensar así llevó a nuestra nación al abismo. Doctor Leyva, tiene usted toda la razón: el Acuerdo Final de Paz es la puerta abierta a la Colombia que merecen las próximas generaciones”.
Leyva, quien hizo parte del equipo negociador del Gobierno en los diálogos de paz en La Habana, escribió tras el reconocimiento de las Farc del homicidio de Álvaro Gómez Hurtado que “el esclarecimiento de la verdad de los hechos del conflicto, por difíciles e incómodos que sean, es un elemento necesario para la construcción de la paz y la reconciliación. El camino de la verdad puede ser tortuoso y triste pero hay que transitarlo”.
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El caso de Gómez Hurtado y que Farc se atribuyera el hecho no generó solo estas reacciones. Aceptar el homicidio podría desembocar en un nuevo choque entre la Fiscalía y la JEP.
A través de un comunicado, el ente investigador aseveró que acudirá a todas las herramientas legales y jurídicas para evitar que este caso termine en la JEP. Entre los argumentos presentados por la institución está que, según dice, debido a las pesquisas adelantadas en 2017 se pudo declarar el asesinato de Gómez como un crimen de lesa humanidad.
A su vez, la JEP asumiría la investigación debido al compromiso adquirido por las Farc de contar la verdad y, además, la Comisión de la Verdad comenzaría a escuchar a los familiares de Álvaro Gómez Hurtado, Jesús Bejarano, el general Fernando Landazábal, Pablo Emilio Guarín, Hernando Pizarro y Fedor Rey.
Los testigos de la Fiscalía en el caso de Álvaro Gómez
La Fiscalía, que ha manifestado su interés en seguir con las investigaciones por el homicidio de Álvaro Gómez Hurtado, publicó a finales de la semana pasada un listado de testigos a los que citará para escuchar su declaración juramentada.
La primera que aparece es la exsenadora Piedad Córdoba. El ente investigador indicó que la escuchará en una diligencia virtual, “en tanto se ha divulgado a través de medios abiertos (prensa) que ha manifestado tener conocimiento y pruebas de los autores del hecho que aquí se investiga”. También, por lo mismo, llamó a Luis Eduardo Garzón, exalcalde de Bogotá.
Otro de los citados es Fernando Henao Montoya, hermano de Orlando Henao Montoya, que fue miembro del Cartel del Norte del Valle. Su intención es “establecer la información de interés que el testigo posea del caso y respecto de la estructura, como actuaciones directas del Cartel del Norte del Valle, para la poca de los hechos”.
Los otros cinco citados son del cartel del Cali. El primero es Guillermo Pallomari González, conocido como “contador del Cartel de Cali”. También están Gilberto Rodríguez Orejuela y Miguel Ángel Rodríguez Orejuela, por ser “reconocidos miembros del Cartel de Cali”.
También a Samuel Santander Lopesierra Gutiérrez, quien “según artículo de prensa que obra en el expediente manifestó tener conocimiento directo de un posible acuerdo para asesinar al doctor Álvaro Gómez Hurtado”. Y a Víctor Patiño Fomeque, requerido para que “exponga su conocimiento directo respecto de la estructura y actuaciones” del cartel.