“Ay, yo creo que esta noticia de la condena de Rodrigo Jaramillo Correa por dos delitos, me cae de maravilla. Me encanta que se haga justicia y que se le cobre a todo aquel que tiene cuentas pendientes con la ley”.
Esa fue la primera reacción de Elsa Barrientos Velásquez al enterarse por EL COLOMBIANO de la condena del expresidente del Grupo Interbolsa, por dos de los cuatro delitos que le han sido imputados: manipulación fraudulenta de especies inscritas en el Registro Nacional de Valores y administración desleal. Ambas faltas fueron aceptadas por él y se estima que le podrían significar entre 10 y 20 años de prisión, pero esa tasación del juez está pendiente.
A Jaramillo Correa le falta encarar el juicio por los otros delitos que, el 26 de noviembre de 2013, le imputó la Fiscalía General de la Nación: operaciones no autorizadas con accionistas o asociados y concierto para delinquir. El fondo del asunto tuvo que ver con la presunta manipulación de las acciones de la textilera Fabricato por parte de un cliente preferencial de Interbolsa, el italiano Alessandro Corridori, un juego especulativo en el que se usaron, sin autorización, dineros de los clientes de la comisionista.
Elsa está entre esos clientes damnificados desde que estalló esa crisis financiera, en noviembre de 2012. “A mí no me produce total tranquilidad el ver tras las rejas a los responsables. Yo -dice la inversionista- quiero que nos devuelvan el dinero, porque el 98 por ciento de esos ahorros estaban destinados para procurarnos una vida tranquila y para atender nuestras necesidades básicas”.
De ahí la petición, que viene haciendo desde finales de 2012: que le retornen cada centavo que colocó en productos de entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia. Por desgracia, el deseo aún no lo ha visto cumplido. De hecho, según sus cuentas, de cada 100 pesos colocados en diversas alternativas de inversión apenas ha salvado 10 pesos.
Su mayor nivel de riesgo está en los llamados Bonos de Luxemburgo. “De ahí he recibido cero pollito”. Con esos bonos, Interbolsa recogió 50 millones de dólares y las autoridades de Luxemburgo autorizaron hace poco a que la plata se devuelva en Colombia y en especie. En este caso buena parte de los recursos están representados en acciones de EasyFly, Fabricato, Tejicóndor, Bonos Metrolínea, entre otros.
“Yo no quiero ser socia de una aerolínea, pero, como dicen, del ahogado el sombrero”, exclama Elsa, que espera, para el mes de julio, que le entren a sus cuentas parte del dinero recuperado por el Fondo Premium Capital. Igual optimismo le surge de la Cartera Crédit, pues el administrador, Global Securities, le anunció la recuperación de 15.000 millones de pesos. “Me llegó un pedacito y estoy feliz”.