Las realidades de los jóvenes en las zonas rurales y urbanas del país y la percepción que tienen de la educación quedaron plasmadas en los resultados que arrojó la Encuesta de Opinión en Educación—Jóvenes. Esta indagó en jóvenes entre los 12 y 28 años temas como el acceso y participación, evaluación de aprendizajes y calidad, financiamiento, sistemas de apoyo en el aprendizaje, barreras de acceso, ambientes de aprendizaje, salud mental y expectativas laborales.
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Como le explicó a EL COLOMBIANO la directora de Empresarios por la Educación, Andrea Escobar, “la motivación de esta encuesta era saber dónde tenemos que poner el reflector para entender la mirada entre lo rural y lo urbano”.
Entre los principales resultados de la encuesta —que encabezó la Fundación Empresarios por la Educación— se muestra que la relación entre lo que los jóvenes estudiaron y en lo que trabajan está inclinada hacia laborar en algo distinto.
En ese sentido, en las zonas urbanas el 53 % de esta población respondió que su trabajo no está relacionado con lo que estudió, mientras el 33 % dijo ejerce lo que estudió en donde trabaja y el 13 % señaló que su empleo está parcialmente relacionado a sus estudios.
Entre tanto, en las zonas rurales el porcentaje de jóvenes que manifestó que su empleo no corresponde a los que estudiaron fue del 75. El que contestó que está directamente relacionado fue de solo 6 %, mientras que el 19 % dijo que estaba parcialmente relacionada.
En cuanto a las barreras de acceso a la educación, la población encuestada señaló ampliamente que la insuficiencia de recursos económicos es la principal razón para alcanzar el nivel educativo que esperan tener con un 60 %. En segundo lugar, señalaron como motivos los compromisos de trabajo o responsabilidades adicionales con un 36 por ciento.
En tercer lugar, el 31 % de los jóvenes consultados señalaron que hace falta información sobre becas educativas; el 25 % expresó que las obligaciones personales o familiares que limitan el tiempo o la energía para estudiar y otro 25 % señaló como causante las dudas sobre cuál carrera elegir.
En las últimas razones señaladas por los jóvenes, el 19 % expresó que son las barreras académicas (como dificultades con ciertas materias), el 18 % contestó que la dedicación a las labores del cuidado (como el de niños, hijos o de un adulto mayor en sus hogares) y el 16 % habló de falta de apoyo emocional o motivación.
Finalmente, las brechas de género aparecieron en estas conclusiones. Al hacer zoom a los porcentajes discriminados por hombres y mujeres, los número arrojan que mientras más mujeres consideran la dedicación a las labores del cuidado como una razón para no continuar estudiando, más hombres lo harían por tener que trabajar.
Lo anterior se refleja en que el 42 % de hombres dejaría de estudiar por trabajar, versus un 29 % en mujeres, y en que el 13 % de ellos lo haría por dedicarse a las labores del cuidado, versus un 24 % en las mujeres.
“Eso se conecta con el embarazo temprano y por qué es importante prevenirlo, porque afecta a la mujer que se retira para criar a su bebé y al hombre que lo hace para ser el proveedor”, dijo Escobar.
Esa realidad también se ve en la manera en la que invierten su tiempo. El 46 % de los hombres y el 29 % de las mujeres lo hace trabajando. El 34 % en ambos dijeron que lo invirtieron estudiando, pero solo el 9 % de ellos respondió que lo invirtió en oficios del hogar o del cuidado, mientras que el porcentaje en las mujeres fue del 29 %.
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