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Paola Tequia: la lucha de una mujer indígena transgénero por acceder a su identidad

Así fue la historia de la indígena que padeció el desplazamiento y que estuvo indocumentada desde que nació.

  • Paola Tequia estuvo indocumentada durante 25 años y pudo acceder a su cédula de ciudadanía gracias a que asistió a un laboratorio de teatro. FOTOS carlos lema
    Paola Tequia estuvo indocumentada durante 25 años y pudo acceder a su cédula de ciudadanía gracias a que asistió a un laboratorio de teatro. FOTOS carlos lema
  • El padre de Paola Tequia murió cuando era niña y su mamá no guardó algún documento que acreditara su existencia legal. FOTO CARLOS LEMA
    El padre de Paola Tequia murió cuando era niña y su mamá no guardó algún documento que acreditara su existencia legal. FOTO CARLOS LEMA
  • Varias entidades del Estado iniciaron un trabajo articulado para lograr el cambio de género y nombre de otras 30 mujeres transgénero indígenas que viven en Santuario. FOTO CARLOS LEMA
    Varias entidades del Estado iniciaron un trabajo articulado para lograr el cambio de género y nombre de otras 30 mujeres transgénero indígenas que viven en Santuario. FOTO CARLOS LEMA
13 de octubre de 2024
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La identidad de Paola Tequia Baniama no aparecía en ningún registro oficial. Fue desplazada de su comunidad Embera en Cascajero (Chocó), es una mujer transgénero y por 25 años —la edad que arrojó un examen biológico en Medicina Legal— estuvo indocumentada.

Este 11 de octubre caminó dos horas desde la zona rural de Santuario –un pueblo católico, conservador y cafetero de Risaralda– hasta la Registraduría municipal para reclamar, después de toda una vida indocumentada, su cédula de ciudadanía.

Ella tiene las cejas delgadas y sus manos siempre tratan de comunicar las cosas que la barrera del español –un idioma que no es el suyo– le impiden.

“Soy una mujer que siempre lucha por la vida misma. Siempre lucho por la comida y la ropa. Siempre lucho hasta que me muera”, dijo Paola Tequia.

Una de esas batallas siempre fue el acceso a un documento de identidad: la llave que le permite a todo colombiano obtener los muchos o pocos beneficios de la nacionalidad.

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Cuando Paola estaba enferma, por ejemplo, presentaba la cédula de su marido. De alguna manera convencía a la gente del servicio médico de que quien aparecía en la foto era ella antes de su transición. Solo así podía ser atendida.

Paola no tenía noción, si quiera, de su fecha de nacimiento. Su padre murió cuando ella era niña y su mamá no guardó ningún documento que acreditara su existencia legal.

“En 2021 fui donde mi mamá y le dije: así usted no me quiera a mí, pero entrégueme mi fecha de nacimiento porque yo necesito un documento”, relató Paola.

Ella estaba acompañada de su pareja. Los dos fueron castigados por la comunidad indígena. A él lo sometieron a los cepos y a ella le aplicaron fuetazos. Ser una mujer trans en su resguardo es considerado como un “vicio”.

“Cuando era un niño también me pasó. En la escuela me descubrieron pintandóme los labios con colorete. La profesora le contó a mi mamá y ella a la salida de me agarró a correa. Yo siempre sentí que era mujer”, recordó Paola.

El municipio del Santuario se ha convertido en el refugio de al menos 85 mujeres indígenas trans de las comunidades Embera Chami y Katío de Chocó, Risaralda y Antioquia.

“Otra vez que regresé donde mamá, ya tenía el pelo largo. Entonces la guardia indígena apareció y me cortó el cabello con tijeras. Me decían: va a dejar o no va a dejar ese vicio”.

Como Paola, las demás mujeres trans llegaron allí después de ser víctimas del conflicto armado y de las violencia basadas en género en sus resguardos de origen.

La mayoría de ellas trabajan como recolectoras de café. Tienen un colectivo al que denominaron “Las Mariposas del Café”.

El teatro: la luz de Paola

Era octubre del año pasado y los salones de clases de las instituciones educativas de Santuario se convirtieron en un centro de audición.

El padre de Paola Tequia murió cuando era niña y su mamá no guardó algún documento que acreditara su existencia legal. FOTO CARLOS LEMA
El padre de Paola Tequia murió cuando era niña y su mamá no guardó algún documento que acreditara su existencia legal. FOTO CARLOS LEMA

El Ministerio de Cultura llegó para realizar un laboratorio de formación y creación teatral con Las Mariposas del Café.

“Inicialmente llegaron 30 chicas, entre ellas estaba Paola: me llamó mucho la atención sus movimientos y que se concentraba en cada ejercicio, captaba cada instrucción. Es una mujer muy genuina”, dijo Adela Donadio, directora del grupo de teatro y de la obra Mu dai Werara Trans (De nosotras, las chicas trans).

Paola resultó elegida en un grupo de 9 actrices y con solo cinco semanas de laboratorio ya tenían presentaciones en Santuario, Pereira y otra en Manizales.

El grupo de muchachas apareció en el mapa de los teatros y recibió una invitación para participar en el Festival Ni con el pétalo de una rosa de la actriz Alejandra Borrero en Bogotá. Tenían que abordar un avión.

“Ahí nos enteramos de que Paola no tenía cédula, ni partida de bautizo, ni registro civil: nada. Viajar sin ella no era opción, es de lo más genuino que he visto en escena. Entonces empezamos a averiguar de qué manera podríamos ingresarla a un avión”, recordó la directora Donadio.

El primer intento de la directora fue acudir a una notaría con Paola, citaron a su hermana para que diera una declaración juramentada, pero la mujer tampoco tenía documentos de identidad. Los había perdido.

Justo una de las funciones previas al viaje a Bogotá fue vista por Luisa Alvarado, funcionaria de la Defensoría del Pueblo.

“El trabajo de ella se enfoca en población desplazada. Se conmovió con la obra y se acercó a ofrecernos su ayuda. Le comentamos la situación del viaje y gracias a unos oficios de la Defensoría y del Ministerio del Interior Paola pudo viajar a Bogotá y regresar a su casa en Santuario”, relató Donadio.

Las Mariposas del Café solo este año tuvieron una gira por ocho ciudades. Se presentaron en Florencia, Pasto, Cali, Roldanillo, Santa Marta, Valledupar, Maicao y Medellín.

La directora de teatro y la defensora Alvarado empezaron a barajar la manera en la que Paola pudiera acceder a su documento de identidad. Contemplaron múltiples opciones.

Varias entidades del Estado iniciaron un trabajo articulado para lograr el cambio de género y nombre de otras 30 mujeres transgénero indígenas que viven en Santuario. FOTO CARLOS LEMA
Varias entidades del Estado iniciaron un trabajo articulado para lograr el cambio de género y nombre de otras 30 mujeres transgénero indígenas que viven en Santuario. FOTO CARLOS LEMA

“Una de las opciones era solicitar un certificado de oriundez al resguardo de Paola en Bagadó, Chocó. Ese certificado fue pedido por la Registraduría y la Defensoría del Pueblo y esta es la hora que no ha llegado”, añadió Donadio.

Mientras los trámites legales sufrían retrasos, Paola enfermó y requirió de atención en centros médicos. No tenía documento y por mediación de la Defensoría la pudieron atender.

“Después fue bien difícil. Paola cambiaba de finca cafetera, no respondía el teléfono; la buscamos por todas las veredas. Todo eso mientras esperábamos la respuesta del gobernador indígena de Bagadó que no llegaba”, recuerda Donadio.

En Santuario hicieron una colecta por Paola. En la Registraduría municipal le tomaron las huellas de manos y pies y le costearon un viaje hasta Pereira: allá le practicaron un examen en Medicina Legal para determinar su posible edad: el resultado fue 25 años.

Regresar al resguardo no era una opción para Paola. No quería volver a ser sometida a los castigos físicos que le imponían solo por su orientación sexual y de género.

“Al conocer su situación, funcionarios de la Defensoría intervinieron y, a través de una gestión diligente y comprometida, lograron demostrar la vulneración de los derechos de Paola y solicitar la inscripción en el Registro Civil que, después de múltiples requerimientos y recolección de pruebas, finalizaron en la garantía del derecho a la personalidad jurídica”, detalló la Defensoría en un comunicado.

El pasado 16 de septiembre, gracias al teatro y a sus capacidades artísticas, Paola viajó a Santa Marta y conoció el mar. Sus compañeras y directoras de teatro la vieron recoger conchitas de la playa.

“Son para mi mamá. Ella no quiere a mi. Yo sí quiero a ella“, dijo Paola cuando le preguntaron por su recolección.

Desde el pasado 1° de octubre, Paola pudo acceder a su registro civil de nacimiento y a la contraseña de su cédula de ciudadanía. Con ello podrá acceder a todos los derechos que antes tuvo limitados por falta de identificación.

“Paola ya tiene cédula, podrá acceder a un tratamiento de salud que está necesitando hace un año y a todos sus derechos civiles. Gracias al teatro que nos puso en este cruce de caminos. El teatro sí puede transformar sensibilidades e ideologías, invitar a ver y a aceptar diferencias y diversidades. En esta experiencia comunitaria, se unieron voluntades, personas y entidades”, señaló la directora.

La batalla por la identificación de Paola es apenas la punta de las luchas de Las Mariposas del Café. De hecho la Defensoría, la Superintendencia de Notariado y Registro, la Registraduría Nacional del Estado Civil y la Presidencia iniciaron un trabajo articulado para lograr el cambio en el componente de género y nombre de otras 30 mujeres trans que viven en Santuario y que requieren este servicio del Estado.

“Yo sí estoy muy contenta porque logré sacar cédula y ahora puedo ir al médico tranquila”, dijo Paola Tequia después de recibir su documento de identidad.

La obra Mu dai Werara trans

La obra Mu Dai Werara Trans (De nosotras las chicas trans) tiene como protagonistas a nueve mujeres trans de las comunidades embera que encontraron refugio en el municipio de Santuario (Risarlada). Karen Valencia, Mónica Guasorna Siacama, Bella Angelin Wazorna, Fransia Chicama, Leydy Enevia Dosabia, Paola Tequia, Tatiana Tuabes Tequia, Verónica Tascón Siagama y Zamanta Enevia.

A través de la danza y sus testimonios relatan las dificultades que padecieron a raiz de la discriminación, el despojo y las violencias basadas en género por su orientación sexual y de género.

Es dirigida y acompañada por Adela Donadío, Jorge Bernal, Juana Valencia y Wilson León García.

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85
mujeres indígenas trans viven en Santuario, Risaralda. LLegaron tras ser víctimas del conflicto.
25
años fue la edad aproximada que arrojó un examen de Medicina Legal que le aplicaron a Paola.
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