El barrio Los Monjes, en la localidad de Engativá en Bogotá, se ha convertido en un escenario caótico durante las noches. La comunidad, compuesta por familias, niños, adultos mayores y estudiantes de varios colegios, está al borde de la desesperación debido a los constantes piques ilegales y peleas callejeras en sus calles.
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Cada noche, entre las cuadras de la calle 26, desde la avenida Cali hasta la avenida Boyacá, decenas de personas se reúnen para participar en carreras clandestinas de motos y combates improvisados. Los motores y los gritos de los asistentes interrumpen la tranquilidad del vecindario, afectando gravemente la calidad de vida de los residentes.
“Se meten por todas las cuadras a hacer ruido con exostos modificados. Todo el tema y no dejan dormir a la gente”, denuncia para el medio RCN un vecino que prefiere reservar su identidad. Este testimonio refleja el sentimiento de frustración y miedo que vive la comunidad.
Además del ruido, los vecinos señalan que estos eventos ilegales son un centro para la venta de alcohol y el consumo de drogas, aumentando aún más la inseguridad en la zona. Al otro día de estas reuniones, las calles amanecen con basura y desorden, como describen los habitantes del territorio.