A un mes de terminar 2023, Gustavo Petro cierra un agitado año para su Gobierno. Sin mencionar los líos familiares –con su hijo mayor y su hermano–, estos meses incluyeron movilizaciones, presentación de lo que él llama reformas sociales y crispación política: un terreno en el que se mueve como pez en el agua.
El mandatario convocó y encabezó dos “balconazos” (discursos desde el balcón de la Casa de Nariño) el 14 de febrero y 1 de mayo, dos grandes movilizaciones el 7 de junio y el 27 de septiembre y dos pomposos actos públicos en los que presentó las reformas a la salud y laboral el 13 de febrero y el 16 de marzo, respectivamente.
A través de un derecho de petición enviado a Presidencia, EL COLOMBIANO les puso lupa a tres eventos (priorizando los más masivos y los que implicaron la presentación de proyectos ante el Congreso) y el costo que tuvieron para las arcas públicas.
En su respuesta, la Casa de Nariño contestó que entre los actos simbólicos de radicación de la reforma a la salud y la reforma laboral, así como la denominada “Marcha por la Vida” del 27 de septiembre, se invirtieron $423 millones. El evento más costoso en su operación fue el montaje desde donde Petro dio un discurso de 36 minutos ante una multitud en la Plaza de Bolívar de Bogotá.
Mucha plata y poco avance
El 13 de febrero y el 16 de marzo, el Jefe de Estado presentó dos de sus grandes reformas –la del sistema de salud y la laboral– en eventos que incluyeron invitados del Congreso, de gran parte de su gabinete, centrales obreras y algunos gremios médicos.
El segundo lunes de febrero, junto a la exministra Carolina Corcho, presentó la que, desde entonces y hasta ahora, es el proyecto más resistido, debatido y controvertido del “Gobierno del Cambio”, que terminó desbaratándole su coalición en el Congreso y sacando a cuatro ministros (Corcho inluida).
Para ese evento, que inició cuando la noche caía en Bogotá, las cámaras mostraron decenas de invitados en sillas Rimax, en la Plaza de Armas de Casa de Nariño, dos pantallas grandes con una montura a su alrededor separadas por las escaleras de ingreso a la casa presidencial en cuya cúspide estuvieron Petro, la vicepresidenta Francia Márquez, la primera dama Verónica Alcocer y los entonces presidentes de Senado y Cámara, Roy Barreras y David Racero.
De acuerdo con la respuesta de la Presidencia, esa puesta en escena le costó al país $79 millones. Este valor se desprende de seis carpas blancas para registro, hidratación y máster de sonido; otras diez para ubicar baños para hombres, mujeres y personas discapacitadas; tres rampas de acceso; vasos y sillas, cuyo valor fue $24 millones.
Los otros $55 millones se distribuyeron en intercomunicadores, sistemas de audio, cajas de sonido, micrófonos inalámbricos, plantas eléctricas, operarios logísticos y el transporte de equipos.
Esta labor estuvo a cargo de la empresa Plaza Mayor Medellín Convenciones y Exposiciones S.A. por medio de un contrato interadmnistrativo con el Departamento Administrativo de la Presidencia.
Casi diez meses después, el avance de la reforma a la salud ha sido pírrico en el Congreso. Aunque sigue en el segundo de cuatro debates, le ha costado gobernabilidad y credibilidad a Petro y al Ministerio de Salud en medio de un río de críticas técnicas, así como señalamientos de vicios de trámite que pueden terminar bajo la lupa de la Corte Constitucional.
Un camino peor tuvo la reforma laboral, luego de un acto simbólico en el que el Presidente la presentó junto a la ministra de Trabajo, Gloria Ramírez, que costó $17 millones.
Si bien este evento –llevado a cabo el 16 de marzo– fue más barato que el de la reforma a la salud, su camino en el Legislativo fue un desastre, pues se hundió sin ni siquiera superar el primer debate. Por eso, el Gobierno la volvió a presentar en agosto y apenas la semana pasada se radicó su ponencia positiva.
El rubro de este evento se distribuyó en $7 millones para sillas, $8 millones para carpas plásticas y $1 millón para transporte, montaje y desmontaje del escenario. También se pagó con dineros del contrato con Plaza Mayor Medellín.
Marcha por la vida y de los buses
El 27 de septiembre fue la última vez que Petro convocó al Pacto Histórico, ciudadanía, estudiantes, trabajadores y seguidores a que salieran a las calles para apoyar sus reformas y, de paso, a su gobierno
Aquella vez su poder de convocatoria se vio reflejado en una Plaza de Bolívar a la que asistieron casi 32 mil personas. Allí, en una tarima que copaba parte de la cuadra de la Alcaldía de Bogotá y en donde participaron más de 20 personas, Petro habló sobre su popularidad, los cambios que quiere impulsar y el llamado al “Acuerdo Nacional”.
Según respondió Presidencia a este diario, en todo el montaje se invirtieron $316 millones, con honorarios e IVA (impuesto de valor agregado) incluidos, por medio del mismo contrato interadministrativo con Plaza Mayor, pero con un aporte de $259 millones de la Consejería Presidencial para las Regiones.
Los rubros más altos fueron el transporte de baños y el montaje de vallas y baterías sanitarias, que costó $63 millones; el pago del personal logístico, de aseo y brigadistas, por $58 millones; los muros de contención, por $34 millones; los generadores eléctricos, que valieron $33 millones; el alquiler de generadores, por $27 millones, y los refrigerios por $17 millones.
Para esta marcha, la Consejería para la Juventud puso $10 millones para el transporte de jóvenes indígenas del suroccidente del país. Los buses se movilizaron ida y vuelta entre Cartago y Cali (Valle) y desde barrios del sur de Bogotá hasta la Plaza de Bolívar, también ida y vuelta. Una inversión que, sin duda, ayudó a llenar ese lugar.
¿Una estrategia que se repetirá?
En diálogo con EL COLOMBIANO, analistas políticos coincidieron en que esta estrategia, aunque válida y legal para el Gobierno, no puede convertirse en el único camino para impulsar una agenda de cambio que tiene que pasar por el Congreso.
“El desafío es encontrar un camino creíble para la realización de sus reformas y eso surge de encontrar acuerdos en puntos esenciales, así como de ponerse de acuerdo con su propio equipo para hacer reformas sólidas y realizables”, opinó el exconcejal de Bogotá Juan Carlos Flórez.
A su vez, la directora de posgrados de Ciencia Política de la Universidad Javeriana, Patricia Muñoz, dijo que “no es la plaza el único camino para reforzar la construcción de gobernanza”, sino que tienen que entrar “el diálogo social, la confluencia de actores y la búsqueda de puntos de vista en los intereses del país que aporten diferentes caminos para generar un proceso de construcción de gobernanza”.
Sin ir más lejos, es evidente que el gobierno Petro no le niega un peso a impulsar sus reformas y llamar a la calle para ello, aunque en el costo-beneficio del avance de sus propuestas el balance no sea el que esperaban. El 2024 traerá respuestas sobre si este tipo de inversión continúa o si se se buscan otros caminos.
Así van las reformas sociales
Tras doce meses de haber radicado la reforma a la salud, este proyecto se encuentra en segundo debate en Cámara de Representantes, con 90 artículos aprobados y ocho eliminados. De superar ese trámite, le restarían dos debates más en el Senado. Sin embargo, en la discusión se han denunciado posibles irregularidades que afectarían al sistema de salud. En cuanto a la laboral, la semana pasada se radicó la ponencia positica de la versión 2.0 –como la llaman sus ponentes– luego de que en junio pasado se hundiera en Cámara y no superara ni siquiera el primer debate. Entre tanto, los partidos Alianza Verde y Liberal anuncian que saldrán de la coalición de gobierno.