La tragedia ambiental persiste en Santander. El incendio forestal que arrasó con más de 300 hectáreas del páramo de Berlín se reactivó el miércoles 24 de enero en horas de la noche, así lo confirmó el alcalde de Bucaramanga, Andrés Beltrán.
“La fuerte brisa reavivó las llamas. Nuestros bomberos, soldados y demás cuerpos de emergencia siguen trabajando para evitar que la emergencia vuelva a propagarse. Reactivamos todos los protocolos para que la ayuda aérea regrese al sitio”, señaló el mandatario en su cuenta de X.
La conflagración había sido controlada en un 98% en las últimas horas, sin embargo, algunos de sus focos se avivaron con los fuertes vientos de la noche.
Según han detallado algunos habitantes de la vereda Utacá, municipio de Tona, lugar en donde se presentó la emergencia ambiental, las llamas reaparecieron sobre la zona boscosa junto a la vía que comunica a Bucaramanga con Pamplona, Norte de Santander.
“Anoche (miércoles 24 de enero) nos íbamos retirando y a la distancia percibimos que había mucho humo, estaban todavía los bomberos. Es una zona en la que ya era difícil intervenir, no se puede caminar y es de difícil acceso”, explicó Pedro Antonio Delgado Contreras, un miembro de la comunidad, para Vanguardia.
Las fuertes llamas ya habían sido controladas en más de un 90% por organismos de socorro y miembros de la fuerza pública. Sin embargo, al ser “una zona donde hay robles y frailejones, mucha vegetación que guarda brasa. Al hacer aire, la brasa nuevamente se avivó y vuelve y enciende la zona. Allá no corre el agua donde uno mismo pueda sacar para apagar el fuego”, agregó Delgado Contreras.
Así las cosas, el gobernador de Santander, Juvenal Díaz, anunció en la mañana de este jueves 25 de enero, las fuerzas militares reiniciaron las descargas de agua en la zona, a través de helicópteros.
Las autoridades ambientales también han señalado en las últimas horas que, en cuanto consigan controlar por completo la crisis ambiental, iniciarán los estudios de afectación ambiental, con los que buscarán evaluar los daños que sufrió este ecosistema de páramo, después de que más de 300 hectáreas de frailejón fueron consumidas por las llamas.
Jasmily Benavides, bióloga de la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb), en entrevista para El Espectador, advirtió que la recuperación del páramo de Berlín podría llegar a tardar más de 50 años, y el costo ambiental hasta el momento es incalculable, ya que especies como el frailejón son grandes “fabricas de agua”, porque tienen la capacidad de tomar la humedad del aire y llevarla hasta el suelo, para después convertirla en una reserva hídrica.