Los diálogos entre el Gobierno Nacional y la guerrilla del ELN siguen paralizados. Los insurgentes han impuesto una postura poco flexible para seguir adelante con las conversaciones pese a los esfuerzos de la otra parte para limar asperezas y encauzar la mesa.
Justamente, hace unas pocas horas se conoció que el Gobierno entregó una propuesta de carácter confidencial a los guerrilleros sobre las reformas a las que sería sometida la economía del país en una eventual firma de paz. Confiaba el presidente Petro que con este ofrecimiento los guerrilleros retomarían los diálogos. Sin embargo, fue rechazado de plano.
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La iniciativa se desprendía de un cabezote denominado “Modelo económico”, del punto 1 de la mesa de conversación.
“Impulsar nuevos modelos sostenibles y propios de producción en los que el Estado cumpla su responsabilidad social, que superen la desigualdad social y el modelo especulativo y monopólico, que permitan y promuevan una transición hacia-un modelo económico no depredador del ambiente, las comunidades y acorde con el interés nacional”, se lee textual en el documento.
Propone además cambios y transformaciones económicas en el país, no solo en lo público, también en el sector privado.
“Relación entre lo público y privado, justicia y progresividad tributaria, producción nacional, política económica exterior, transiciones energéticas, políticas de empleo, trabajo informal, superación del hambre y la pobreza, economías ilícitas y narcotráfico, economías propias, populares y solidarias, producción de riqueza a través del conocimiento y conectividad, economía campesina, economía del cuidado y reforma rural”, son estos los sectores sujetos a cambios en sus modelos económicos para incentivar la desaparición del ELN.
Con la posición de los guerrilleros y el rechazo a la propuesta, se desconoce si el modelo económico planteado siga sobre la mesa o si, por el contrario, el jefe de Estado determine apartarlo de la negociación.
Por ahora, lo único certero es que la confrontación entre la guerrilla y las Fuerzas Militares volvió a reactivarse y una vez más retorna la incertidumbre y miedo en las comunidades donde los subversivos ejercen control, sobre todo en los departamentos de Arauca y Chocó. En este último, el ELN inició una ofensiva que tiene a 45.000 personas confinadas.
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El frente de Guerra Occidental de la guerrilla libra una batalla a sangre y fuego con los ilegales del Clan del Golfo que dejó a la población civil en la mitad.
A su vez, Otty Patiño, consejero comisionado de paz, reconoció que el proceso con esa guerrilla “atraviesa la peor crisis”.
“Hoy la paz con el ELN vive su mayor crisis. Hoy están congeladas las mesas, hoy está congelado el mecanismo de monitoreo y verificación”, afirmó Patiño durante un debate de control político en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes.