El proceso judicial adelantado, hasta ahora, contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez por la Corte Suprema de Justicia, y su posterior medida de detención, ha desatado todo tipo de reacciones y pronósticos que van desde el ocaso de su trayectoria como político, hasta su fortalecimiento como un líder que saldrá avante de esta situación.
Para algunos especialistas y políticos consultados por EL COLOMBIANO, las posiciones están divididas. Unos aseveran que apenas culmine todo el proceso, el expresidente Uribe verá desvanecerse esa fuerza política que lo catapultó a una segunda elección como presidente de Colombia (2006-2010), lo llevó a fundar un partido político (2013), y le otorgó un escaño en el congreso como el senador más votado de la historia (2014-2020), cargo al que renunció hace una semana.
Uno de ellos es el docente en Comunicación Política de la Universidad Externado de Colombia, Carlos Arias. Para el profesor, la sola detención domiciliaria le resta fuerza política “porque a pesar de que en muchos sectores del uribismo y de la derecha, que siempre lo han acompañado, su imagen se fortalece en el escenario emocional del perseguido o de víctima, en un espectro más amplio que recoge sectores de centro, su imagen se debilita por las pruebas presentadas en el proceso y porque sus defensores no han logrado refutarlas en su totalidad”.
Aún así, Arias argumenta que el liderazgo hasta ahora se mantiene “por la carencia de un referente nacional en el partido creado por él y en el que se hace lo que él diga, su liderazgo aumentaría entre las bases y mandos medios”.
Iván Garzón, director de Ciencia Política de la Universidad de la Sabana, asevera que hay dos posibles escenarios: el primero, se evidencia un debilitamiento del uribismo a nivel mediático y de opinión, debido a que una gran mayoría de ciudadanos apoyan la medida de detención; y el segundo, constituye una medida para que el uribismo insista en que hay una persecución contra Uribe.
“Sigue teniendo un ascendente político en el partido, pero va a jugar un papel menos protagónico. Este asunto judicial le quita fuerza política, tiempo para enfocarse, y que no esté en el Senado, lo pone en la retaguardia”, asevera.