La difícil situación humanitaria que atraviesa el departamento del Chocó, en especial su zona norte, donde el narcotráfico y el enfrentamiento entre los grupos armados ilegales Eln y Autodefensas Gaitanistas de Colombia, Agc, ha reavivado el conflicto armado, llevó a que la Defensoría del Pueblo encienda las alarmas sobre las afectaciones que padecen los habitantes de esos municipios.
Por esta razón, el Defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret, y una comitiva de la Defensoría ha realizado un recorrido por las poblaciones de Nuquí, Tribugá, Juradó, Bahía Solano y Quibdó, en Chocó, y la población fronteriza con Panamá, Jaqué, para escuchar de los pobladores quienes les expresaron sus necesidades y el miedo que les genera el conflicto armado.
“Hemos encontrado diversas afectaciones en todas las comunidades. Hay desplazamientos, confinamientos de los pueblos indígenas que no pueden salir a cazar o a pescar por el temor de encontrarse a los armados; hay reclutamiento de niños y niñas. Además, en el tema de salud falta más cubrimiento y sanear las necesidades básicas de estas comunidades alejadas de toda centralidad”, expresó Negret a EL COLOMBIANO, que lo acompaña con un equipo periodístico por este periplo.
Negret expresó que lo más complicado es que toda esas violaciones a los derechos humanos tienen un común denominador: el narcotráfico.