Tras más de un año de ser extraditado a los Estados Unidos, el estado Este de Nueva York pidió una condena de 45 años de prisión para Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, el exmáximo comandante del Clan del Golfo y uno de los narcotraficantes más reconocidos e importantes del país.
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Si el juez la acepta, Otoniel enfrentaría una de las penas más altas impuestas por EE. UU. a un narcotraficante colombiano: “por las razones expuestas a continuación, una pena de 45 años o 540 meses de prisión es suficiente, pero no mayor de lo necesario, para lograr los objetivos de la pena”, dijo la Fiscalía de ese Estado en un documento revelado por El Tiempo este lunes.
El documento es una recomendación de la Fiscalía, sin embargo, será una Corte la que decidirá cuál es la pena que deberá cumplir el excapo que, con apenas unos meses en ese país, decidió declararse culpable de los delitos por los que se le acusaban.
En efecto, Úsuga David leyó un comunicado ante los jueces el pasado 25 de enero en el que reconoció ser responsable de mover toneladas de cocaína por varios países de Latinoamérica y con destino a los Estados Unidos.
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“Toneladas de cocaína se movieron con mi permiso y mis órdenes de Colombia a Panamá, Costa Rica, Honduras y México”, con destino final a Estados Unidos, leyó Otoniel ante las autoridades judiciales.
Dicha declaración, la hizo con el objetivo de llegar a un acuerdo de culpabilidad con la justicia estadounidense a cambio de recibir beneficios y posibles reducciones de pena.
“La necesidad de promover el respeto por la ley también es particularmente aguda aquí. Por más de dos décadas, el acusado usó organizaciones terroristas y narcotraficantes para exportar toneladas de cocaína a EE. UU. Una sentencia de 45 años es necesaria para enviar un mensaje a estas organizaciones de que esta conducta criminal no será tolerada”, concluyó el ente acusador.
Otoniel dice que “se encuentra en terribles condiciones de encarcelamiento”, ¿cómo es la cárcel en la que vive?
Por ahora, el movimiento más reciente de la defensa de Otoniel fue solicitar que le retiraran las Medidas Administrativas Especiales –más conocidas como SAM por sus siglas en inglés–, una serie de restricciones que son aplicadas a los peores criminales de EE. UU. y que ordenan, entre otras cosas, que Úsuga esté bajo estricto aislamiento, con una sola hora de luz al día y sin conversar con nadie.
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Desde el 4 de mayo en que Otoniel fue extraditado a EE. UU. se la ha pasado metido en su celda durante 23 horas al día, incomunicado con el resto de los reclusos y sin poder hablar con ningún miembro de su familia, lo que sus abogados han calificado como “terribles condiciones de encarcelamiento”.
Entre las restricciones que incluyen las SAM, se encuentran monitoreos intensivos y aislamientos de presos que ya tenían decretados el confinamiento solitario. Eso, en términos prácticos, significa que reos como Otoniel se pueden pasar días enteros sin siquiera ver a otra persona. No pueden hablar con nadie y son vigilados, incluso, mientras conversan con sus abogados mediante un grueso vidrio de seguridad y un teléfono de lado y lado.
Hasta ahora, el juez no ha terminado si relajará un poco las medidas de extrema seguridad en las que se encuentra Otoniel. Según la defensa, dichas restricciones ya no son necesarias porque Úsuga David ya se declaró culpable y no buscará huir de la cárcel de Broklyn ni intimidar a los testigos del caso, dos de las razones por las que le fueron impuestas las SAM en un principio.
Pese a eso, el gobierno estadounidense envió un documento en el que pidió no olvidar que Úsuga “era el líder supremo del clan del Golfo (CDG), uno de los grupos criminales más violentos y poderosos del narcotráfico en el mundo”, por lo que solicitó mantener las Medidas Administrativas Especial por un tiempo indefinido.
Por ahora, se espera que el juez del caso lea la sentencia de la condena el próximo 8 de agosto.